Artritis reumatoide

La artritis reumatoide es una enfermedad articular inflamatoria y crónica que afecta a varias articulaciones a la vez. Una de sus posibles causas es la interacción de la flora intestinal con una predisposición genética específica.

Aproximadamente un 1 % de la población adulta padece artritis reumatoide (AR), una enfermedad que afecta más a las mujeres que a los hombres.

Una enfermedad autoinmune que evoluciona por brotes

La AR es una enfermedad autoinmune que evoluciona por brotes y provoca una inflamación persistente en las articulaciones, principalmente de los pies y las manos. Los síntomas principales son hinchazón, dolor y rigidez en las articulaciones. Sin tratamiento médico, la AR se extiende a nuevas articulaciones y provoca su deformación o incluso su destrucción progresiva. 

Predisposición genética asociada a un desequilibrio de la microbiota

Si bien existen genes que predisponen a la AR, estos no son suficientes para desencadenar la enfermedad; estos genes interactúan con factores intestinales, como la microbiota intestinal y la bucal, que llaman cada vez más la atención. Efectivamente, los pacientes presentan desequilibrios microbianos (disbiosis) muy similares a los que se observan en pacientes que padecen enfermedades inflamatorias intestinales y que se alivian con tratamiento.

Los probióticos como tratamiento adyuvante

En la actualidad, ningún tratamiento puede curar la AR, pero existen medios para frenar su evolución y aliviar los síntomas: analgésicos, tratamiento de fondo (inmunodepresores o bioterapia), reeducación (fisioterapia, ergoterapia, balneoterapia, etc.). En el último tiempo, el recurso a los probióticos como terapia complementaria es considerado un enfoque prometedor.