¿Una disbiosis fúngica relacionada con el entorno?

La fracción fúngica de la microbiota intestinal, o micobiota, mucho menos estudiada que la fracción bacteriana, podría estar también involucrada ya que se observa igualmente una disbiosis fúngica en casos de EIIC, sugiriendo posibles interacciones entre bacterias y hongos.

Los componentes bacteriano y viral de la microbiota no son los únicos que sufren alteraciones en pacientes con EIIC. La micobiota, conjunto de hongos presentes en el ecosistema intestinal, parece también estar desequilibrada.

Alteración de la micobiota

Un estudio llevado a cabo en 235 pacientes con EIIC y 38 controles sanos reveló la presencia de disbiosis fúngica en los pacientes: aumento de la proporción de Basidiomicetos respecto a Ascomicetos, menor abundancia de Saccharomyces cerevisiae y aumento de Candida albicans . En los pacientes con EC se produciría un desarrollo de los hongos a expensas de las bacterias, provocando una pérdida de la diversidad. Además, las interacciones entre estos dos reinos (bacterias y hongos) parecen afectadas en comparación con las observadas en controles sanos, lo que subraya la existencia de alteraciones entre ambos reinos específicas de las EIIC. Aunque los datos referidos a la fracción fúngica de la microbiota no son aún definitivos, estos primeros resultados parecen implicar a la micobiota en la patogénesis de las EIIC. Esta disbiosis caracterizada por alteraciones de la biodiversidad y composición, se sumaría a la disbiosis bacteriana.

¿podría ser el proceso de urbanización la causa de esta disbiosis?

Al mismo tiempo, otros equipos de investigación se han interesado en la relación observada entre el proceso de urbanización y el aumento de la incidencia de enfermedades autoinmunes, entre las cuales se encuentran las EIIC7. Se han propuesto distintas explicaciones posibles, entre ellas una relacionada con la micobiota: los efectos de la dieta occidental, rica en carbohidratos, que favorece el desarrollo de Candida en el intestino; las repercusiones de la contaminación atmosférica de las zonas urbanas que podría ser responsable de la reducción de la biodiversidad fúngica; y el aire de las ciudades, que contiene menores cantidades de ciertas esporas (Actinomyces, Botrytis…) que el del campo. Parece ser que el proceso de urbanización no afecta únicamente a la micobiota sino que podría estar también vinculado a la disbiosis de otras comunidades de microorganismos (bacterias, virus, parásitos…).

Papel-de-los-hermintos-entèricos

9 Sokol H, Leducq V, Aschard H et al. Fungal microbiota dysbiosis in IBD. Gut. 2017 Jun
10 Helmby H. Human helminth therapy to treat inflammatory disorders - where do we stand? BMC Immunol. 2015 Mar 26;16:12. doi: 10.1186/s12865-015-0074-3