Espacio para
profesionales

Urinario

Cistitis

La cistitis se debe, en la mayoría de los casos, a la invasión de la vejiga por una cepa de Escherichia coli de origen intestinal. Por otra parte, la microbiota urinaria se modifica en caso de infección.

Higiene excesiva como factor de riesgo

La cistitis afecta al 30 % de las mujeres a lo largo de su vida. Los factores de riesgo incluyen la obstrucción de las vías urinarias, las relaciones sexuales, el sondeo uretral, las disfunciones neurológicas o el embarazo. Una higiene íntima excesiva también constituye un factor de riesgo, probablemente al menos tan frecuente como la falta de higiene1,2.

Una bacteria de origen intestinal

La infección es de origen bacteriano. Las cepas implicadas están presentes de manera natural en la microbiota intestinal pero son diferentes a las cepas responsables de las infecciones intestinales3,4. Escherichia coli es el agente patógeno predominante y las cepas en cuestión forman parte del grupo “ExPEC” (extraintestinal pathogenic E. coli). Por otra parte, la comparación de la microbiota urinaria entre mujeres con cistitis intersticial y mujeres sanas revela una reducción de la diversidad microbiana y un aumento de los lactobacilos5.

Alternativas a los antibióticos

El tratamiento se basa en una terapia con antibióticos pero el aumento de la resistencia a los antibióticos es una preocupación importante que insta a buscar alternativas. Se han realizado investigaciones sobre la prevención de recaídas mediante aplicación vaginal o administración oral de lactobacilos, y algunas cepas de L. rhamnosus, L. reuteri y  L. crispatus han demostrado su eficacia6,7,8. Sin embargo, el nivel de evidencia es insuficiente para un uso clínico6,7. Por otra parte, parece que el arándano rojo (cranberry) es eficaz para la prevención de recaídas, pero esto aún no se ha demostrado9.

 

Bibliografia :
1. Whiteside SA et al. The microbiome of the urinary tract--a role beyond infection. Nat Rev Urol 2015 ; 12 : 81-90. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/25600098
2. Hilt EE et al. Urine is not sterile: use of enhanced urine culture techniques to detect resident bacterial flora in the adult female bladder. J Clin Microbiol 2014 ; 52 : 871-6. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3957746/
3. Köhler CD, Dobrindt U. What defines extraintestinal pathogenic Escherichia coli? Int J Med Microbiol 2011 ; 301 : 642-7. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/21982038
4. Starcic Erjavec M et al. Virulence potential for extraintestinal infections among commensal Escherichia coli isolated from healthy humans†the Trojan horse within our gut. FEMS Microbiol Lett 2015 ; 362 : fnu061. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/25657191
5. Siddiqui H. et al. Alterations of microbiota in urine from women with interstitial cystitis. BMC Microbiol. 2012 Sep 13;12:205. doi: 10.1186/1471-2180-12-205. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/22974186
6. Beerepoot MA et al. Nonantibiotic prophylaxis for recurrent urinary tract infections: a systematic review and meta-analysis of randomized controlled trials. J Urol 2013 ; 190 : 1981-9. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmedhealth/PMH0059210/
7. Reid G et al. Oral use of Lactobacillus rhamnosus GR-1 and L. fermentum RC-14 significantly alters vaginal flora: randomized, placebo-controlled trial in 64 healthy women. FEMS Immunol Med Microbiol 2003 35 : 131-4. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/12628548.
8. Stapleton AE et al. Randomized, placebo-controlled phase 2 trial of a Lactobacillus crispatus probiotic given intravaginally for prevention of recurrent urinary tract infection. Clin Infect Dis. 2011 May;52(10):1212-7
9. Kontiokari T et al. Randomised trial of cranberry-lingonberry juice and Lactobacillus GG drink for the prevention of urinary tract infections in women. BMJ 2001 ; 322 : 1571. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/11431298

Prostatitis

Por lo general, la inflamación de la próstata, o prostatitis, tiene un origen infeccioso en su forma aguda. Los casos crónicos de la enfermedad implicarían más bien un desequilibrio de la microbiota urinaria.

La prostatitis afecta a aproximadamente el 10 % de los varones de la población general1. Los síntomas incluyen ardor y polaquiuria, a los que pueden sumarse dolores pélvicos, perineales o rectales, así como fiebre. 

Prostatitis aguda: un origen infeccioso

Las prostatitis agudas suelen deberse a una infección. Pueden ser el resultado de un contagio sexual (como la clamidia o la gonorrea) pero a menudo se debe a una enterobacteria y Escherichia coli está implicada en el 80 % de los casos1

La microbiota está implicada en las formas crónicas

El origen de las prostatitis crónicas es menos claro; es menos frecuente que se logre aislar los gérmenes y la enfermedad podría ser multifactorial. La etiología se basaría a la vez en factores infecciosos, inflamatorios y en el estrés. Los tres desempeñan un papel importante en las interacciones entre la microbiota y el organismo2. Entre los pacientes, también se ha observado una correlación entre los síntomas, la severidad de la afección y una disbiosis de la microbiota intestinal frente a los sujetos sanos2. La microbiota urinaria también está alterada y presenta una sobrerrepresentación de Burkholderia cenocepacia3 o incluso de Clostridia4. La modificación de la microbiota urinaria mediante antibióticos podría ser la causa de las formas crónicas5. Estas observaciones sugieren que la identificación de estas bacterias podría utilizarse para el diagnóstico y su modulación para el tratamiento2

En ocasiones es difícil tratar las formas crónicas

El tratamiento de las prostatitis agudas consiste en la administración de simples antibióticos6. El tratamiento de las formas crónicas es más difícil y a veces requiere un enfoque multidisciplinario habida cuenta de su etiología más compleja2. El uso de probióticos para reequilibrar la microbiota urinaria se encuentra todavía en un estadio preliminar.
 

Bibliografia :
1. Nickel JC et al.  Prevalence of prostatitis-like symptoms in a population based study using the National Institutes of Health chronic prostatitis symptom index. J Urol 2001 ; 165 (3) : 842-5 https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/11176483
2. Arora HC et al. Gut microbiome and chronic prostatitis/chronic pelvic pain syndrome. Ann Transl Med. 2017 Jan;5(2):30 https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/28217695
3. Nickel JC et al. Search for Microorganisms in Men with Urologic Chronic Pelvic Pain Syndrome: A Culture-Independent Analysis in the MAPP Research Network. J Urol. 2015 Jul;194(1):127-35 https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/25596358
4. Shoskes DA et al. The urinary microbiome differs significantly between patients with chronic prostatitis/chronic pelvic pain syndrome and controls as well as between patients with different clinical phenotypes. Urology, 2016; 92: 26-32. http://www.goldjournal.net/article/S0090-4295(16)00267-3/abstract
5. Amarenco G. Microbiote urinaire et troubles mictionnels. Prog Urol 2015; 25,11:625-27. http://www.urofrance.org/nc/science-et-recherche/base-bibliographique/article/html/microbiote-urinaire-et-troubles-mictionnels.html
6. SPILF 2014.  Mise au point. Diagnostic et antibiothérapie des infections urinaires bactériennes communautaires de l’adulte. http://www.infectiologie.com/UserFiles/File/medias/Recos/2014-infections_urinaires-long.pdf

Las patologías

  • Artritis reumatoide

    Voir
  • Alérgico

    Voir
  • Cardiovascular patologias

    Voir
  • Cutáneo

    Voir
  • Gyneco

    Voir
  • Pulmonar patologias

    Voir
  • Psiquiatría y neurodegenerativa

    Voir
Boletín

Para recibir el Newsletter, por favor introduzca el email que utilizó para registrarse

Resumen del BMI

Biocodex Microbiota Institute, referencia internacional sobre la microbiota

Voir

Elija el idioma en el que desea recibir el boletín