Alergia a las proteínas de la leche de vaca no mediada por IgE: un probiótico prometedor

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Para tratar esta enfermedad en los bebés, un equipo de investigadores propone una nueva que consiste en añadir lactobacilos a la leche hipoalergénica con el fin de corregir la disbiosis intestinal asociada a la alergia.

 

En el 50-65% de los casos, la alergia a las proteínas de la leche de vaca (APLV) es mediada por IgE y encabeza, por su prevalencia, la lista de alergias alimentarias infantiles. En este tipo de reacción, los síntomas aparecen en las horas siguientes a la ingesta, lo que no ocurre en la alergia no mediada por IgE. A los bebés alérgicos se les prescriben fórmulas extensamente hidrolizadas (FEH) que contienen péptidos más pequeños y que carecen de lactosa. Un equipo de investigación italiano, tras demostrar el potencial terapéutico que supone añadir Lactobacillus rhamnosus GG (LGG) a las FEH para los bebés con alergias mediadas por IgE, decidió investigar esta terapia en las alergias no mediadas por IgE.

Un filo bacteriano más abundante en los bebés alérgicos

Los investigadores reunieron una cohorte de 46 lactantes alérgicos y 23 sanos. Los bebés alérgicos con edades comprendidas entre 1 y 26 meses fueron divididos en 3 grupos cuyo seguimiento duró 6 meses: un primer grupo control, un grupo tratado con FEH y otro grupo tratado con FEH + LGG. El primer resultado obtenido del análisis de muestras de heces mostró que los Bacteroides y los Alistipes (dos géneros bacterianos que pertenecen a un filo asociado a un aumento de la permeabilidad intestinal), entre otros, eran más abundantes en el intestino de los lactantes alérgicos que en los lactantes del grupo control.

Efecto corrector de los LGG

Se confirmó que añadir LGG a las FEH tenía un efecto beneficioso. Fue en el grupo tratado con FEH + LGG donde la disbiosis se corrigió de forma más notable. La microbiota intestinal de los bebés tratados se acercó en composición y estructura a la de los bebés sanos: la abundancia relativa de Bacteroides y Alistipes disminuyó, mientras que la de los Lactobacilos aumentó. La concentración de butirato en heces de los niños alérgicos tratados, que inicialmente era menor que la de los niños no alérgicos, aumentó en presencia de LGG, ya que la bacteria produce este ácido graso de cadena corta. El papel del butirato consistiría en una modulación positiva de los mecanismos de tolerancia inmunitaria.

Disbiosis y tipo de APLV

Comparando el conjunto de datos de este estudio con los resultados precedentes, los investigadores pudieron establecer que en caso de APLV mediada por IgE, la disbiosis era mayor que en las alergias no mediadas por IgE. Sin embargo, los autores señalan que la diferencia de edad entre los grupos que recibían tratamiento y los que no, podría influir en la composición de su microbiota intestinal. Se trata de un factor significativo durante el primer año de vida por la importante transformación de la microbiota. Posteriores investigaciones tendrán, por tanto, que confirmar el potencial terapéutico de las fórmulas enriquecidas con LGG con el fin de frenar la progresión de enfermedades atópicas* que están en constante aumento.

 

*La aparición de una APLV durante el primer año de vida es signo de una predisposición atópica en los niños que la sufren, exponiéndolos a un mayor riesgo de futuras disfunciones inmunitarias.

 

Bibliografia :

Canani RB et al. Gut microbiota composition and butyrate production in children affected by non-IgE-mediated cow’s milk allergy. Scientific Reports, volume 8, Article number: 12500 (2018)