¿Conviene limitar el uso de inhibidores de la bomba de protones en la cirrosis avanzada?

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La toma de IBP puede favorecer la colonización de la microbiota intestinal por bacterias procedentes de la cavidad oral. Según un estudio estadounidense , este tipo de disbiosis se asocia con un mayor riesgo de complicaciones y de rehospitalización en pacientes con cirrosis avanzada.

 

Al reducir la acidez gástrica, los inhibidores de la bomba de protones (IBP) favorecen la traslocación de bacterias orales hacia el aparato digestivo inferior. Esta disbiosis expone a los pacientes con cirrosis hepática descompensada a un mayor riesgo de infecciones del líquido de ascitis, una de las complicaciones más graves de esta enfermedad. Sin embargo, muchos de estos pacientes consumen IBP de manera abusiva para intentar aliviar sus síntomas gástricos, a menudo sin justificación clínica.

Consecuencias de la traslocación

Mediante la realización de varios estudios de forma simultánea, los investigadores observaron en primer lugar en una cohorte de 343 pacientes que el uso de IBP se asociaba con un aumento del 15 % de la tasa de hospitalización a los 30 y 90 días por complicaciones hepáticas, infecciosas, renales o metabólicas. A continuación, reclutaron a 137 pacientes cirróticos (de los cuales 59 tomaban IBP) y 45 controles (de los cuales 17 tomaban IBP) para estudiar los efectos del consumo de IBP en la microbiota intestinal. En los dos grupos, la administración de IBP provocó una disminución de la abundancia relativa de bacterias autóctonas (de origen intestinal), en particular Lachnospiraceae, consideradas como potencialmente beneficiosas. Al mismo tiempo, los Streptococcaceae, de origen bucal, también eran más abundantes en todos los pacientes que tomaban IBP. Dichas modificaciones de las poblaciones bacterianas podrían favorecer la progresión de la cirrosis.

Eficacia de la abstinencia

Por último, los investigadores reclutaron a 15 pacientes cirróticos voluntarios que dejaron de tomar IBP durante 14 días y otros 15 que comenzaron un tratamiento con omeprazol de la misma duración. El cese de la administración de IBP dio lugar a una reducción significativa de la presencia de bacterias de origen bucal en la microbiota intestinal. Por el contrario, las bacterias de la microbiota oral colonizaron la microbiota intestinal de los pacientes que iniciaron un tratamiento con IBP. Por lo tanto, los autores animan a los médicos a limitar en la mayor medida posible el uso de IBP en pacientes con cirrosis descompensada para no empeorar el pronóstico de estos pacientes que ya deben enfrentarse a graves complicaciones.

 

Bibliografia :

Bajaj JS, Acharya C, Fagan A et al. Proton Pump Inhibitor Initiation and Withdrawal affects Gut Microbiota and Readmission Risk in Cirrhosis, Am J Gastroenterol, 2018 Jun 6