La microbiota intestinal como elemento de diagnóstico temprano del hepatocarcinoma

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Alteraciones particulares de la microbiota intestinal podrían ser indicativas de un carcinoma hepatocelular incipiente. Esta observación podría servir de base para desarrollar nuevas herramientas de diagnóstico temprano y mejorar el pronóstico de este cáncer, uno de los de mayor mortalidad.

 

El carcinoma hepatocelular (CHC) constituye la tercera causa de mortalidad asociada a cáncer en el mundo y se diagnostica de forma tardía en la mayoría de los casos, cuando se manifiestan signos visibles de daño hepático (ictericia, ascitis) en el contexto de hepatitis B o C, alcoholismo o esteatosis hepática no alcohólica (EHNA). Un equipo de científicos chinos trató de determinar si existían cambios específicos en la microbiota intestinal capaces de reflejar el paso del estadio cirrótico al canceroso, con el objetivo de adelantar el diagnóstico y, por tanto, el inicio del tratamiento. De hecho, descubrimientos recientes han puesto de manifiesto una alteración del eje hígado-intestino implicada en la relación entre la microbiota intestinal y el proceso inflamatorio hepático.

Activación del proceso tumoral

Inicialmente, los investigadores analizaron muestras de heces de 40 pacientes cirróticos, 75 con CHC incipiente y 75 individuos sanos, todos ellos reclutados en diferentes partes del continente (este, centro y noroeste de China). Se demostró que los pacientes cirróticos presentan una reducción de la riqueza y diversidad bacterianas con respecto a los controles. Por el contrario, la microbiota intestinal de los pacientes con CHC era claramente mucho más diversa y rica que la de los pacientes cirróticos. En estos pacientes se observaron disminuciones de Coprococcus, Ruminococcus o Faecalibacterium (bacterias productoras de butirato, un ácido graso de cadena corta que contribuye a la integridad de la mucosa intestinal), aumentos de Klebsiella y Haemophilus (bacterias productoras de lipopolisacáridos (LPS) proinflamatorios), y una disminución de Akkermansia muciniphila que favorece la producción de moco intestinal. Todas estas observaciones sugieren el inicio de un proceso canceroso mediado por el eje hígado-intestino y, por tanto, responsable del paso del estadio cirrótico a un CHC incipiente.

Un modelo diagnóstico robusto

Análisis estadísticos más profundos permitieron destacar 30 Unidades Taxonómicas Operativas* que sirvieron de base al equipo de investigación para establecer un modelo de diagnóstico. En una segunda fase, dicho modelo se puso a prueba en una cohorte de 56 controles, 30 pacientes con CHC incipiente y 45 con CHC avanzado, así como en 18 pacientes originarios de Xinjiang (Noroeste) y 80 de Zhengzhou (Centro). Le prueba fue un éxito, lo que permitió validar el modelo de diagnóstico, reforzado por el carácter multicéntrico de la cohorte investigada. Estos resultados tendrán que corroborarse en otras poblaciones para confirmar el potencial de la microbiota intestinal como herramienta no invasiva de diagnóstico temprano del CHC. Se trata de un modelo ya utilizado en otras enfermedades como el carcinoma pancreático o el trasplante hepático, así como la diabetes tipo 2 y el cáncer colorrectal.

 

* OTU (Operational Taxonomic Units en inglés) se refiere a “especies” bacterianas de gran proximidad filogenética

 

Bibliografia :

Z Ren et al, Gut microbiome analysis as a tool towards targeted non-invasive biomarkers for early hepatocellular carcinoma, Gut, 25 July 2018