La microbiota intestinal podría predecir el riesgo infeccioso en la leucemia linfoblástica aguda infantil

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Un equipo estadounidense describe por primera vez cómo la poliquimioterapia para la leucemia linfoblástica aguda afecta a la microbiota intestinal de los pacientes jóvenes. Estas alteraciones anunciarían una futura infección relacionada con el tratamiento.

 

La leucemia linfoblástica aguda (LLA) es el cáncer pediátrico más frecuente. Su tasa de curación supera en la actualidad el 80 % pero su tratamiento va acompañado de una morbimortalidad importante asociada con el riesgo infeccioso debido a la mielodepresión e inmunodepresión inducidas por la quimioterapia.

Recogida secuencial de microbiota intestinal

Un equipo norteamericano reunió una cohorte de 199 niños recién diagnosticados. Entre 2012 y 2015, siguieron un protocolo de poliquimioterapia secuencial que consistía en administrar sucesivamente quimioterapias de inducción (de la remisión), consolidación, intensificación en dos fases, reinducción y mantenimiento. Se recogieron muestras fecales al comienzo del tratamiento, después de la inducción, durante la posconsolidación y después de la primera reinducción.

Pérdida de barreras contra una invasión sanguínea

Los investigadores observaron una reducción de la diversidad bacteriana intestinal, principalmente de Bacteroidetes, como consecuencia de las quimioterapias de inducción e reinducción. Ahora bien, algunas de estas bacterias como las Ruminococcacae o Fecalibacterium spp. contribuyen a mantener la integridad de la barrera intestinal y, por lo tanto, a prevenir la transferencia de bacterias patógenas hacia la circulación general. Pero la relación verdaderamente significativa entre microbiota y riesgo infeccioso surgió de la composición bacteriana, más que de su diversidad. El equipo determinó que el riesgo de neutropenia febril —disminución de los neutrófilos que se manifiesta por un síndrome pseudogripal y que es una complicación frecuente de la quimioterapia— era del 67 % en los casos de predominio de Proteobacteria al comienzo del tratamiento. Entre ellas, la abundancia de Enterococcacae y Streptococcacae era posteriormente un indicador predictivo fiable de la aparición de neutropenias febriles y episodios diarreicos durante la siguiente fase del protocolo.

Falta investigar otros modificadores de la flora

Sin embargo, los autores matizan sus resultados por el hecho de que la mayoría de los niños estaban recibiendo antibióticos junto con su quimioterapia (todos al comienzo del protocolo, la mayoría posteriormente). Por lo tanto, resulta imposible discriminar los efectos respectivos de la antibioterapia y de la quimioterapia en las alteraciones bacterianas observadas. Otros factores que influyen en la microbiota intestinal, tales como la dieta, el IMC o la exposición a mascotas, también deberán tenerse en cuenta en futuras investigaciones.  La reducción de las complicaciones infecciosas mediante la modulación de la microbiota sigue siendo una vía que explorar para personalizar el tratamiento: predecir el riesgo de infecciones permitiría atenuarlas mediante la administración de probióticos o el trasplante de microbiota fecal, entre otros.

 

Bibliografia :

Hakim H et al. Gut Microbiome Composition Predicts Infection Risk during Chemotherapy in Children with Acute Lymphoblastic Leukemia. Clin Infect Dis. 2018 ; Mar 3