No se ha demostrado una relación clara entre la microbiota intestinal y la muerte súbita del lactante

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Se han propuesto varias hipótesis para explicar el síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL) a raíz de alteraciones de la microbiota intestinal. En este contexto, un grupo de investigadores australianos intentó demostrar una relación entre la disbiosis y el SMSL, sin éxito.

 

El síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL) es un fenómeno mal conocido que, sin embargo, sigue representando la primera causa de mortalidad en bebés menores de un año. Su etiología podría ser multifactorial (combinando factores ambientales y fisiopatológicos). Según estudios anteriores, este síndrome podría explicarse, al menos en parte, por una alteración de la microbiota intestinal. Se han propuesto distintas hipótesis: la microbiota podría ser imprescindible para el adecuado desarrollo del eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenales y para la respuesta al estrés (por ejemplo, hipoxia del bebé que duerme boca abajo); la presencia perjudicial de E.coli enteropatógena podría exacerbar esta respuesta al estrés, mientras que Bifidobacterium infantis tendría un efecto protector; un choque tóxico o séptico podría desencadenar una cascada inflamatoria, o una modulación de la concentración de serotonina en el tallo cerebral, entre otras posibilidades.

No se ha observado ninguna anomalía

En este contexto, un equipo australiano realizó un estudio de casos y controles con 44 lactantes fallecidos entre 1989 y 1994, comparando sus heces conservadas con las de bebés de edad, sexo y alimentación similares. Se analizaron varios índices de diversidad bacteriana alfa (intramuestra) y beta (entre muestras). Se buscaron las bacterias C. difficile, S. aureus, E.coli enterohemorrágica (EHEC) y enteropatógena (EPEC) y se midió la abundancia de bifidobacterias. No se detectó ninguna diferencia entre el grupo de lactantes sanos y el grupo con SMSL, independientemente de los aspectos investigados, del sexo o del tipo de alimentación. La microbiota intestinal de los bebés fallecidos no presentaba ninguna anomalía dado que predominaban las Clostridiales, Bacteroidales, Lactobacillales, Enterobacteriales y Bifidobacteriales, y que la diversidad aumentaba a lo largo del primer año de vida.

Se requieren más investigaciones

Todos los estudios adolecen de limitaciones y este no es la excepción: el equipo de investigadores subraya que una cohorte más grande quizás podría indicar una relación, aunque la suya
–investigada durante un periodo de seis años– abarcaba un estado australiano completo donde la prevalencia de SMSL seguía siendo elevada antes de disminuir considerablemente tras la adopción de las recomendaciones usuales. Otra posibilidad, se preguntan los investigadores, es que quizás las microbiotas intestinales se deban comparar en momentos específicos del primer año de vida ya que cambian rápidamente durante este periodo. Esto plantearía un desafío enorme en materia de coordinación y recursos necesarios. En todo caso, el equipo australiano no tuvo otro remedio que concluir que no se había observado ninguna relación entre el SMSL y la disbiosis o infección bacteriana, y abogó por la continuación de estudios sobre las causas del SMSL con el objetivo de mejorar los métodos de prevención.

 

Bibliografia :

Lex Leong et al. Intestinal Microbiota Composition in Sudden Infant Death Syndrome and Age-Matched Controls. J Pediatr 2017; 191:63-68.e1