Síndrome del intestino irritable: predicción de la respuesta a una dieta baja en FODMAP

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Los tratamientos existentes para el síndrome del intestino irritable (SII) son escasos, lo que supone un verdadero reto para la sanidad pública. La dieta baja en FODMAP constituye una de las piedras angulares del tratamiento. Esta es la razón por la que un equipo de investigadores noruegos intentó dilucidar si el análisis de la microbiota intestinal podía predecir su eficacia.

 

El síndrome del intestino irritable es una patología compleja debido a la implicación del sistema nervioso intestinal, las hormonas y la microbiota. Para tratarlo, las recomendaciones nacionales de gastroenterología promueven, desde hace muchos años, una dieta con un contenido reducido de FODMAP que exige la implicación total del paciente y que produce resultados variables en cada persona. Este estudio propone una posibilidad a medio plazo para prever la respuesta clínica a dicha estrategia terapéutica.

Perfiles bacterianos diferentes

Durante cuatro semanas, los pacientes siguieron una dieta con un contenido restringido de FODMAP. Se evaluó la respuesta clínica por medio de la escala de severidad IBS-SSS (IBS-sympton severity score), escala validada que tiene en cuenta el dolor y la distensión abdominales, los problemas de tránsito y el impacto global de la enfermedad. Una reducción del IBS-SSS inferior o igual al 50% se considera como una respuesta positiva a la dieta («pacientes respondedores»). También se analizó la microbiota fecal mediante un método que emplea 54 marcadores bacterianos (basados en el ARN 16S) enfocados en más de 300 bacterias. La comparación de los perfiles bacterianos permitió poner de manifiesto una diferencia significativa entre los dos grupos de pacientes: 29 no respondieron a la dieta mientras que 32 respondieron positivamente. El grupo de pacientes «respondedores» tenía niveles de Bacteroides fragilis, Acinetobacter, Ruminiclostridium, Streptococcus y Eubacterium significativamente mayores. A la inversa, el grupo de «pacientes no respondedores» tenía niveles más elevados de Clostridia Negativicutes Bacilli, Actinomycetales, Anaerotruncus, Clostridiales y Shigella Escherichia. Aunque la búsqueda de una posible disbiosis no era uno de los objetivos del estudio, el análisis estadístico resultante de esta diferencia entre los indicadores bacterianos permitió identificar los perfiles con una mayor probabilidad de responder a la dieta.

Índice de respuesta al tratamiento

De los 54 marcadores, 10 eran significativamente diferentes entre los pacientes «respondedores» y «no respondedores», lo que llevó a los autores a definir un índice de respuesta al tratamiento (RI) entre 0 y 10. Se demostró una correlación significativa entre valores elevados de dicho índice y la probabilidad de respuesta positiva a la dieta. Por último, los pacientes con un RI superior a 3 tenían una probabilidad 5 veces mayor de responder al tratamiento. Si bien estos resultados carecen de aplicaciones clínicas en la actualidad, abren el camino hacia el desarrollo de nuevas herramientas potenciales. Este estudio permite conocer mejor la fisiopatología del SII y proporciona información sobre la posible existencia de bacterias «dependientes de FODMAP» en aquellos pacientes en los que una dieta adecuada podría limitar el síndrome inflamatorio asociado a la enfermedad. Los autores concluyen que el empleo de biomarcadores de pronóstico podría formar parte próximamente del algoritmo de decisión del síndrome del intestino irritable.

 

Bibliografia :

Valeur, J., Småstuen, M. C., Knudsen, T., Lied, G. A. & Røseth, A. G. Exploring Gut Microbiota Composition as an Indicator of Clinical Response to Dietary FODMAP Restriction in Patients with Irritable Bowel Syndrome. Dig. Dis. Sci. 63, 429–436 (2018).