¿Existe una firma microbiana en nuestras alergias alimentarias?

Los primeros meses de vida son fundamentales para el adecuado desarrollo del sistema inmunitario del recién nacido. Este está estrechamente relacionado con la composición de la microbiota intestinal, que depende a su vez de factores como el tipo de parto, las secreciones del aparato digestivo, el medio ambiente, la alimentación… Ahora que las alergias se relacionan cada vez más con desequilibrios de la microbiota intestinal, los investigadores esperan comprender mejor cómo se desarrolla mediante el estudio de los primeros instantes de vida.

En la línea de la hipótesis higienista, que consiste en pensar que el exceso de higiene de los últimos años es, al menos en parte, responsable de la explosión de las alergias en el mundo industrializado, se acepta actualmente que un sistema inmunitario menos expuesto a microorganismos en la primera infancia puede causar alergias en etapas posteriores de la vida14. Esta problemática, muy intensa en los países industrializados, llega a tener un eco preocupante en Japón, donde la incidencia de asma en los niños de Tokio menores de tres años pasó del 8,5% en 2004 al 16,7% en 201415. Los científicos locales se movilizan frente a este desafío para la salud pública.

En Japón se sabe que todo (o casi todo) se decide durante el primer año de edad

Algunos de estos científicos se interesaron en el primer año de vida con el objetivo de encontrar una especie de «firma microbiana» en los bebés que hayan desarrollado alergias alimentarias antes de los dos años de edad16. En sus hipótesis, estos investigadores estuvieron muy atentos a dos momentos clave de la evolución de la microbiota intestinal: el periodo de lactancia (en general, hasta los nueve meses de edad), durante el cual la flora está dominada por bacterias lácticas (Bifidobacterium); y luego el periodo del destete, durante el cual la microbiota se diversifica, se hace más abundante y tiende hacia la del adulto17. Durante estos periodos se desarrolla la tolerancia a los antígenos alimentarios, macromoléculas externas al organismo que provienen de los alimentos y que son capaces de desencadenar una reacción inmunitaria a través de la producción de anticuerpos. Toda alteración del proceso puede, por lo tanto, dar lugar a alergias en niños18. En este estudio prospectivo realizado en 56 bebés, el equipo japonés analizó las heces al mes, a los dos meses, a los seis meses y al año: catorce bebés desarrollaron alergias alimentarias antes de la edad de dos años —incluso antes del primer año en diez de ellos—. Al correlacionar estos resultados con los análisis de microbiotas, los investigadores observaron que, durante la fase de lactancia y desde los dos meses de edad, algunas bacterias productoras de ácidos lácticos eran menos abundantes en los niños que desarrollaron alergias alimentarias antes de la edad de dos años. Esto tiende a confirmar el papel protector de algunas especies presentes en la leche materna y que provienen de la microbiota intestinal de la madre, como sugieren algunos estudios19. Los investigadores ta mbién señalaron diferencias notables en cuanto a las bacterias que asimilan el lactato (Veillonella) y que están infrarrepresentadas en niños alérgicos.

La lactancia y el destete en el centro del proceso alérgico

Al momento del destete, la microbiota intestinal de los niños con alergias (alimentarias y de otro tipo) se caracterizaba por la presencia más abundante de ciertos tipos de enterobacterias —una de las familias de bacterias más importantes— y la de los niños con alergias alimentarias por dos especies de Clostridium, cuyo modo de acción deberá ser objeto de estudios más detallados. La diversidad bacteriana de los niños alérgicos era, sin embargo, significativamente inferior a la de los niños sanos. Los investigadores interpretan este hecho como un signo de aparición inminente de la alergia. Por último, estos resultados —que muestran que alteraciones muy tempranas de la microbiota intestinal durante la lactancia y el destete pueden inducir alergias alimentarias— concuerdan en líneas generales con los resultados de estudios anteriores realizados en otros países. Falta determinar si es la disbiosis la que genera la alergia o viceversa. Gracias a los resultados de esta investigación, la microbiota de la madre, fuente de bacterias protectoras productoras de ácidos lácticos, constituye una pista para la prevención de alergias alimentarias infantiles.

 
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14 Feehley T, Stefka AT, Cao S et al. Microbial regulation of allergic responses to food. Semin Immunopathol 2012;34: 671–88
15 http://www.fukushihoken.metro.tokyo.jp/allergy
16 Tanaka M., Yuki Korenori Y., Washio M. et al. Signatures in the gut microbiota of Japanese infants who developed food allergies in early childhood, FEMS Microbiology Ecology, 93, 2017
17 Bergström A, Skov TH, Bahl MI et al. Establishment of intestinal microbiota during early life: A longitudinal, explorative study of a large cohort of Danish infants. Appl Environ Microb 2014;80:2889–900
18 Ling Z, Li Z, Liu X et al. Altered fecal microbiota composition associated with food allergy in infants. Appl Environ Microb 2014;80:2546–54
19 Jost T, Lacroix C, Braegger CP et al. Vertical motherneonate transfer of maternal gut bacteria via breastfeeding. Environ Microbiol 2014;16:2891–904