Ruminococcus gnavus,una bacteria que no nos quiere bien

Son numerosas las investigaciones dirigidas a identificar las bacterias responsables de las disbiosis, a su vez generadoras de enfermedades. En este ámbito, acaba de darse un nuevo paso: la bacteria Ruminococcus gnavus, ya implicada en la disbiosis intestinal, también acaba de ser relacionada con enfermedades alérgicas —en particular con las respiratorias— en bebés. Este descubrimiento resulta especialmente importante ya que la OMS predice nuevos aumentos de la prevalencia de ciertas alergias respiratorias en los próximos años21.

Pese al progreso de la investigación sobre las microbiotas y los efectos de sus desequilibrios en la salud gracias a tecnologías punteras de análisis genético, todavía queda mucho por descubrir y por comprender. Si bien se considera que la disbiosis de la microbiota intestinal constituye un factor determinante en el desarrollo de alergias en niños de muy corta edad22, todavía se desconocen las bacterias que las causan específicamente. Los estudios sobre este tema son difíciles de realizar porque las comunidades microbianas interactúan constantemente con el organismo y son, por tanto, sensibles a muchos parámetros. Este es el motivo por el que investigaciones sobre los mismos temas producen a veces resultados divergentes —e incluso contradictorios— y no permiten aislar un único factor como responsable de determinadas enfermedades. En otras palabras, el protocolo experimental y la metodología adoptada son fundamentales para obtener resultados pertinentes

Un protocolo experimental original

Varios científicos, conscientes de los obstáculos y para limitar al máximo los sesgos —principalmente genéticos y ambientales— en la identificación de los microbios implicados en las enfermedades alérgicas, decidieron llevar a cabo un estudio sobre gemelos desde su nacimiento23. Este enfoque prospectivo permite «seguir» la aparición de la enfermedad y detectar los cambios de la microbiota que podrían causarla. Para ello, se caracterizó la microbiota intestinal de los bebés mediante análisis de muestras de heces tomadas desde el nacimiento y posteriormente durante un año. El seguimiento de los niños se mantuvo hasta la edad de tres años, momento en el que la microbiota intestinal infantil alcanza un equilibrio parecido al observado en los adultos24. Un periodo suficiente, por lo tanto, para identificar correlaciones entre los síntomas alérgicos y las variaciones microbianas.

Se identificó a un culpable

Al término del estudio, el 45,5% de los niños seguidos habían desarrollado enfermedades alérgicas respiratorias y cutáneas. Desde la edad de dos meses y hasta la finalización del primer año de vida, los niños alérgicos presentaban en sus heces una proporción de Ruminococcus gnavus bastante más elevada que la observada en niños sanos. Esta hiperabundancia de Lachnospiraceae en la microbiota intestinal fomentaría la aparición de manifestaciones alérgicas, principalmente respiratorias (rinitis, asma). Más concretamente, Ruminococcus gnavus provoca una inflamación del tracto intestinal, que a su vez es responsable de una reacción alérgica localizada en las vías respiratorias. Este análisis inédito arroja luz sobre el papel importante de los microbios en el eje pulmón-intestino y abre el camino hacia el desarrollo de tratamientos específicos y eficaces.

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20 Ozdoganoglu T, Songu M. The burden of allergic rhinitis and asthma. Ther Adv Respir Dis. 2012;6(1):11-23
21 Pawankar R. Allergic diseases and asthma: a global public health concern and a call to action. World Allergy Organ J 2014;7:12
22 Fujimura KE, Lynch SV. Microbiota in allergy and asthma and the emerging relationship with the gut microbiome. Cell Host Microbe 2015;17:592–602 
23 Chua H.-H., Chou H.-C., Tung Y.-L. et al. Intestinal Dysbiosis Featuring Abundance of Ruminococcus gnavus Associates With Allergic Diseases in Infants ; Gastroenterology 2018;154:154–167
24 Yatsunenko T, Rey FE, Manary MJ, et al. Human gut microbiome viewed across age and geography. Nature 2012;486:222–227