La microbiota intestinal, primera barrera contra las agresiones

La barrera epitelial, donde se ubica la interfaz entre el sistema inmunitario y la microbiota intestinal, es un lugar clave en el que se establece la comunicación entre la inmunidad del huésped y sus bacterias.

Con sus 1014 microorganismos, la microbiota intestinal provocaría la invasión del huésped si no fuera por la coexistencia pacífica que se ha establecido entre ambos a lo largo de la evolución de nuestra especie. La barrera intestinal constituye la primera garantía de esta convivencia: las células epiteliales del intestino secretan un moco espeso de donde las bacterias de la luz intestinal pueden obtener recursos nutritivos, pero sin poder atravesar esta barrera en condiciones fisiológicas.

UN EQUILIBRIO MULTIFACTORIAL

Los constantes intercambios entre el huésped y la microbiota son fundamentales para el equilibrio fisiológico de la inmunidad intestinal. En las criptas de las vellosidades del intestino delgado, la fijación de bacterias a ciertos receptores (NOD1 ) de las células de Paneth2 desencadena la producción de péptidos antimicrobianos como la lisozima. La activación bacteriana de receptores tipo Toll (TLR)en la membrana de células epiteliales y linfoides provoca el reclutamiento de fagocitos, linfocitos y células dendríticas (participantes en la inmunidad innata) situados en la capa subepitelial. Esta cascada de activación tiene lugar a través de la vía de transducción de señales NF-κB, regulada a su vez por ácidos grasos de cadena corta (AGCC) producidos por ciertas cepas bacterianas y, además, por la producción de quimiocinas y citocinas3 . Existe un equilibrio entre la integridad de la mucosa intestinal, la activación bacteriana de las defensas inmunitarias y la regulación de las respuestas iniciadas por la propia microbiota. La alteración de cualquiera de estos eslabones de la cadena podría desencadenar un proceso inflamatorio crónico.

TIPO DE PARTO Y ALIMENTACIÓN INFANTIL: DOS FACTORES CAPITALES

Los lactantes nacidos por cesárea tienen una proporción más elevada de linfocitos B que aquellos nacidos por parto vaginal, lo que es signo de una inmunidad más activa desde el período neonatal4 . La leche materna favorece también el desarrollo de las defensas naturales y la maduración intestinal por su composición y sus aportes: lisozima, IgA, anticuerpos situados en la superficie de la mucosa intestinal, caseína kappa (cuyos productos de degradación pueden competir con los patógenos en los receptores de células epiteliales intestinales en niños amamantados), lactoferrina, cuyo producto de degradación –lactoferricina– es un peptido antimicrobiano de accion bacteriostatica y bactericida. Contiene además alrededor de 109 bacterias/litro, al igual que fructanos (prebióticos que favorecen el crecimiento de bifidobacterias y lactobacilos). En cuanto a las fórmulas infantiles, parecen promover la multiplicación de enterococos y enterobacterias5.

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1 Nucleotide-binding Oligomerization Domain 2
2 Células epiteliales situadas en el fondo de las criptas de las vellosidades del intestino delgado e implicadas en la defensa inmunitaria del sistema digestivo
3 Gaboriau-Routhiau V et al. Microbiote intestinal et développement du système immunitaire. Médecine/Science. 2016
4 Clemente JC, Ursell LK, Parfrey LW, Knight R. The impact of the gut microbiota on human health: an integrative view. Cell (2012) 148(6):1258–70. doi:10.1016/j.cell.2012.01.035 Cited in Lazar V et al. Aspects of gut microbiota and immune system interactions in infectious diseases, immunopathology, and cancer. Frontiers in Immunology. 15 August 2018
5 Lazar V et al. Aspects of gut microbiota and immune system interactions in infectious diseases, immunopathology, and cancer. Frontiers in Immunology. 15 August 2018