Trasplante de células madre y rechazo del injerto

La profilaxis antibiótica en el trasplante de células madre hematopoyéticas merece ser reconsiderada pues podría ser la causa de una disbiosis intestinal que aumentaría los efectos nocivos de la respuesta inmunitaria en la enfermedad injerto contra huésped.

La profilaxis antibiótica previa al trasplante alogénico de células madre hematopoyéticas (CMH) es una práctica común en hemato-oncología. Tiene como objetivo prevenir infecciones bacterianas que aparecen después de la quimioterapia y radioterapia, dos tipos de tratamiento que causan importantes daños en el epitelio intestinal. No obstante, esta práctica conduciría a un aumento de la morbimortalidad causada por la enfermedad injerto contra huésped (EICH), en la que los linfocitos T del donante atacan a las células epiteliales del receptor, mayoritariamente células de la piel, del hígado y del tracto gastrointestinal. Al eliminar las bacterias comensales, los antibióticos reducen en realidad la capacidad de resistencia del intestino del receptor a la colonización y además son capaces de promover la aparición de bacterias resistentes12,13.

UN EMPOBRECIMIENTO NOCIVO

La toma de antibióticos conlleva a la aparición de una disbiosis intestinal caracterizada por una disminución importante de la diversidad bacteriana, a veces acompañada de la proliferación de un único taxón bacteriano como Enterococcus, que puede incluso volverse predominante frente a especies bacterias de los géneros Faecalibacterium y Ruminococcus (bacterias del orden Clostridiales) 13. Esto tiene un efecto nefasto ya que estas especies son productoras de butirato, capaz de inducir el crecimiento y la diferenciación de los Treg. No obstante, los Treg son susceptibles de disminuir la inflamación provocada por los linfocitos T del donante. En conclusión, una disminución de estas especies podría causar una inflamación. Además, la presencia de Blautia (Clostridiales) estaría relacionada con una disminución de la mortalidad por EICH. Junto con los inmunodepresores y los citotóxicos, los antibióticos aumentarían el riesgo de translocación bacteriana y, por tanto, la propagación de patógenos hacia los diversos órganos afectados por la EICH13.

¿HACIA UNA MEDICINA MICROBIÓTICA PERSONALIZADA

Se podría contemplar el uso de herramientas de determinación del perfil microbiano en tiempo real con el objetivo de limitar los potenciales efectos nocivos de la profilaxis antibiótica. La detección de una disminución de la cantidad de Clostridiales o de un descenso de la diversidad de la microbiota intestinal del receptor permitiría identificar a pacientes en riesgo y adaptar el tratamiento (antibióticos de menor espectro, probióticos o prebióticos o incluso administración de suplementos de AGCC, trasplante fecal…). Del mismo modo, este perfil microbiano también sería de utilidad durante el seguimiento de la enfermedad para evitar el riesgo de recaída mediante la identificación de Enterobacteriaceae en heces (Escherichia coli, Klebsiella spp., Enterobacter spp.) para prevenir bacteriemias causadas por enterobacterias, sin olvidar la microbiota intestinal de los donantes, ya que las bajas cantidades de Bacteroides y Parabacteroides suponen bajas concentraciones de AGCC. Quedan por explorar numerosas vías de investigación que permitan mejorar el pronóstico de los alotrasplantes de CMH12.

 
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12 Noor F et al. The Gut Microbiota and Hematopoietic Stem Cell Transplantation: Challenges and Potentials. J Innate Immun. 2018 Oct
13 Laterza L et al. The Gut Microbiota and Immune System Relationship in Human Graft-versus-Host Disease. Mediterr J Hematol Infect Dis. 2016 May 1