Los perfiles microbianos y metabólicos intestinales específicos de los síntomas del TDAH revelan que la deficiencia de AGCC es un mecanismo patogénico clave
Por el Prof. Emmanuel Mas
Gastroenterología y nutrición,
Hospital de Niños, Toulouse, Francia
Comentario sobre el artículo original de Wang et al. (Gut Microbes 2025) 1
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Acerca de este artículo
Ya se ha establecido un vínculo entre la microbiota intestinal y el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) a
través del eje intestino-cerebro. Sin embargo, aún se desconoce la microbiota específica que contribuye a los síntomas. Para
caracterizar el perfil microbiano intestinal asociado a los distintos síntomas y explorar el mecanismo que interviene entre las alteraciones de la microbiota y los principales síntomas del TDAH, los autores de este artículo hicieron una secuenciación metagenómica indiscriminada y un análisis metabolómico fecal en 94 pacientes con TDAH y 94 testigos emparejados por edad y sexo. Se analizaron las características microbianas de tres subgrupos que presentaban diferentes síntomas centrales de TDAH. El trasplante de microbiota fecal en ratones ha validado la hipótesis según la cual la composición microbiana intestinal influye en los síntomas del TDAH a través de alteraciones metabólicas. Este estudio aporta información adicional sobre los mecanismos subyacentes a las alteraciones metabólicas en el TDAH y dilucida la función que desempeña la microbiota intestinal en estos procesos.
¿Qué se sabe ya sobre este tema?
Los trastornos por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) son frecuentes en pediatría, con una prevalencia del 3 al 5 %. En la aparición del TDAH intervienen factores ambientales, como factores perinatales, socioemocionales y nutricionales. Estos factores de riesgo también influyen en la microbiota intestinal (MI). Las modificaciones tempranas de la microbiota pueden alterar el neurodesarrollo. Es posible que en estos efectos intervenga el eje microbiota-intestino-cerebro, a través de tres vías (inmunitaria, neuronal y endocrina/ sistémica).
Figura 1 - Diferencias específicas en los taxones bacterianos entre cada uno de los grupos de TDAH.
¿Cuáles son los principales resultados aportados por este estudio?
En un estudio unicéntrico chino, se incluyeron 188 niños, de los cuales 94 niños, que tenían TDAH, se dividieron en tres subgrupos, 56 con falta de atención predominante (grupo IA), 9 con hiperactividad-impulsividad predominante (grupo HA) y 29 con síntomas combinados (grupo C), y 94 testigos (grupo TD).
El análisis de la MI no halló diferencias entre estos tres grupos en términos de riqueza y diversidad bacteriana, abundancia relativa de los 10 géneros principales y proporción Firmicutes/Bacteroidetes. Sin embargo, se observaron taxones específicos asociados a los subtipos de TDAH (figura 1).
La familia Lactobacillaceae y la especie Lactobacillus sanfranciscencis aparecían enriquecidas en el grupo TD. El grupo TD presentaba más Bifidobacteriales que el grupo C. En los grupos IA y C (síntomas de falta de atención), el género Streptococcus y la especie Streptococcus salivarus eran nocivos y la familia Flavobacteriaceae, los géneros Paraprevotella, Fructilactobacillus, las especies Paraprevotella xylaniphila y Phocaeicola salanitronis eran beneficiosos. En los grupos HA y C (síntomas de hiperactividad-impulsividad), la familia Lactobacillaceae y la especie Lactobacillus sanfranciscencis eran beneficiosas (figura 1).
Los perfiles metabolómicos de los niños con TDAH mostraron alteraciones en la síntesis de ácidos grasos, con una reducción significativa en la síntesis de ácidos grasos insaturados y del ácido linoleico, así como en el metabolismo de aminoácidos
(figura 2). Los distintos síntomas, falta de atención, hiperactividad e impulsividad, estaban correlacionados negativamente con diferentes metabolitos, ácido imidazol acético y falta de atención (p <0,001). Así, Lactobacillus sanfranciscencis tuvo un efecto directo y un efecto
facilitado por el ácido imidazol acético sobre la falta de atención.
Se hizo un experimento con tres ciclos de trasplante de microbiota fecal (FMT) de niños con TDAH con baja abundancia de bacterias beneficiosas Lactobacillus sanfranciscencis (grupo FMT-A) y testigos (grupo FMT-H) a ratones macho C57BL/6J de 4 semanas de edad. A continuación, se administró a los ratones Lactobacillus sanfranciscencis (1 x 108 organismo/ ratón/día, grupo FMT-A-R1), o 150 mmol/l
de acetato de sodio (grupo FMT-A-R2) o PBS para los testigos (grupo FMT-A-C). En el grupo FMT-A-R1 se observó una mejora significativa de los síntomas de hiperactividad, que no se dio en el grupo FMTA- R2, mientras que los síntomas de falta de atención mejoraron en ambos grupos. Por último, la síntesis de ácidos grasos y ácidos grasos insaturados mejoró en los grupos FMT-A-R1 y FMT-A-R2 en comparación con FMT-A-C (figura 3).
Figura 2 - Modificación de las diferentes rutas metabólicas, el tamaño de los círculos corresponde al número de genes implicados.
Figura 3 - El trasplante fecal con heces de niños con TDAH reduce la síntesis de ácidos grasos, lo que se corrige con el tratamiento con Lactobacillus sanfranciscencis o acetato de sodio.
¿Cuáles son las consecuencias en la práctica?
Este estudio demuestra que los cambios en la MI de los niños con TDAH dependen del tipo de síntoma. El análisis en subgrupos muestra que la especie Lactobacillus sanfranciscencis aparece enriquecida en el grupo TD. Además, tras el trasplante fecal con heces TDAH,
el tratamiento con Lactobacillus sanfranciscencis consigue mejorar los síntomas.
La síntesis de ácidos grasos y ácidos grasos insaturados se reduce en los niños TDAH. De la misma manera, tras el trasplante fecal con heces TDAH, el tratamiento con un ácido graso de cadena corta (ácido imidazol acético) permite mejorar los síntomas.
- Los cambios en la microbiota intestinal se asocian específicamente con los diferentes síntomas de niños con TDAH. Este efecto está facilitado por alteraciones en el metabolismo de los ácidos grasos
CONCLUSIÓN
Los resultados de este estudio mejoran nuestra comprensión de la función que desempeña la microbiota intestinal en los niños con TDAH, junto con las modificaciones metabólicas implicadas en la alteración del eje microbiota-intestino-cerebro en este contexto.