Influencia de la microbiota en la salud reproductiva
La composición de la microbiota vaginal, intestinal y seminal podría desempeñar un papel determinante en el éxito de los tratamientos de reproducción asistida, hasta tal punto que estos ecosistemas microbianos representan una novedosa vía de gran interés para optimizar las posibilidades de éxito clínico.
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Acerca de este artículo
La infertilidad, tanto en hombres como en mujeres, constituye un desafío global de salud pública que afecta a entre el 8% y el 12% de la población. Ante este escenario, la investigación 1 sobre la microbiota ofrece nuevas perspectivas para comprender mejor la salud reproductiva, al revelar la existencia de comunidades microbianas que interactúan con el huésped mediante vías metabólicas, inmunitarias y endocrinas.
8-12% La infertilidad afecta aproximadamente al 8-12% de las parejas en todo el mundo, lo que la convierte en un desafío importante de salud reproductiva ¹.
12 La infertilidad se define generalmente como la incapacidad de una pareja en edad fértil para lograr una gestación tras 12 meses de relaciones sexuales regulares sin el uso de métodos anticonceptivos ¹.
El papel crucial de la microbiota de los sistemas reproductores
En la mujer, el predominio de Lactobacillus en el ecosistema vaginal —especialmente de L. crispatus— y el consecuente pH ácido, favorecen un entorno antiinflamatorio que optimiza la receptividad endometrial y, por ende, el éxito de la implantación. Por el contrario, la disbiosis vaginal se vincula a un pH elevado, a la producción de metabolitos proinflamatorios y a alteraciones en la motilidad espermática, la implantación embrionaria y la tolerancia inmunológica materno-fetal. Asimismo, se ha evidenciado que el endometrio alberga una microbiota de baja biomasa. La presencia de Lactobacillus se asocia con mejores resultados reproductivos —mayores tasas de concepción, implantación, embarazo clínico y nacimientos viables—, mientras que la presencia de géneros como Atopobium o Gardnerella se correlaciona con un mayor riesgo de fracaso.
En el hombre, la microbiota seminal ejerce una influencia directa sobre la calidad del semen: la presencia de Lactobacillus se asocia a una menor producción de compuestos oxidativos y a una mayor integridad del ADN espermático, mientras que géneros como Prevotella o Streptococcus se vinculan a procesos inflamatorios y a una alteración de la motilidad. No obstante, la evidencia que relaciona la microbiota seminal con la infertilidad masculina aún es incipiente, debido a limitaciones metodológicas como el reducido tamaño de las cohortes y la elevada variabilidad interindividual.
La implicación de la microbiota intestinal
La microbiota intestinal también ejerce un papel determinante en la fertilidad a través de vías inmunitarias, endocrinas y metabólicas. En el caso del , síndrome metabólico ovárico poliendocrino (antes denominado síndrome de ovarios poliquísticos), por ejemplo, la disbiosis intestinal —caracterizada por una pérdida de diversidad microbiana, proliferación de Escherichia y reducción de Lactobacillus— parece exacerbar la inflamación, la resistencia a la insulina y los desequilibrios hormonales. Este proceso ocurre mediante la translocación de lipopolisacáridos (LPS) a través de la pared intestinal y la alteración de diversas enzimas intestinales.
Síndrome metabólico ovárico poliendocrino (antes denominado síndrome de ovarios poliquísticos)
El síndrome de ovarios poliquísticos (SOPQ), que afecta a una de cada ocho mujeres, pasó a llamarse síndrome metabólico ovárico poliendocrino (SMOP) en mayo de 2026. Esta denominación refleja con mayor precisión la naturaleza endocrina, metabólica y ovárica de esta patología multisistémica, eliminando la referencia engañosa a los «ovarios poliquísticos», que históricamente ha sido una fuente de estigmatización y retrasos en el diagnóstico 2.
Mecanismos e intervenciones terapéuticas
Se postula que las microbiotas vaginal, uterina, intestinal y seminal regulan la fertilidad mediante mecanismos inmunoinflamatorios y endocrinometabólicos, además de actuar como una barrera protectora.
Actualmente, se investigan diversas estrategias para optimizar la microbiota de las pacientes antes de someterlas a procesos de reproducción asistida:
- los antibióticos resultan eficaces en el tratamiento de infecciones confirmadas como la endometritis crónica o la vaginosis. Aunque algunos estudios sugieren que el tratamiento antibiótico puede duplicar las tasas de embarazo en la FIV, también puede reducir las poblaciones beneficiosas de Lactobacillus ;
- la administración de probióticos (vía oral o intravaginal) permite restablecer parcialmente el equilibrio microbiano, aunque los resultados clínicos en cuanto a la tasa de embarazo son aún heterogéneos ;
- si bien las terapias emergentes como el trasplante de microbiota fecal o vaginal ofrecen resultados prometedores, su carácter experimental exige la realización de ensayos clínicos rigurosos.
En conclusión, el análisis del perfil de la microbiota en los protocolos de reproducción asistida podría mejorar la precisión de la estratificación de las pacientes y orientar la implementación de terapias adyuvantes personalizadas. No obstante, antes de su integración en la práctica clínica rutinaria, resulta imprescindible obtener evidencia causal más sólida, validar biomarcadores específicos y establecer marcos metodológicos armonizados.
1.Du B, Yang Y, He L, Tang Y. Microbiota and infertility: a translational review of mechanisms and clinical applications in assisted reproduction. Eur J Obstet Gynecol Reprod Biol. 2026 Feb 20;318:114941. doi: 10.1016/j.ejogrb.2026.114941.
2.Teede HJ, Khomami MB, Morman R et al. Global Name Change Consortium. Polyendocrine metabolic ovarian syndrome, the new name for polycystic ovary syndrome: a multistep global consensus process. Lancet. 2026 Jun 6;407(10545):2329-2339. doi: 10.1016/S0140-6736(26)00717-8.
Véase también