Endometriosis: la pista de la inmunidad abre nuevas vías de tratamiento
La endometriosis está relacionada con alteraciones de la inmunidad innata y adaptativa, exacerbadas por una disbiosis endometrial que favorece la inflamación y la progresión de las lesiones. ¿Esto permite pensar en nuevas estrategias terapéuticas?
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Acerca de este artículo
En los últimos años, se ha prestado una atención creciente a los trastornos inmunitarios de la endometriosis, una enfermedad que afecta a alrededor de 1 mujer de cada 10.
10% La endometriosis es una de las enfermedades ginecológicas más extendidas, afecta al 10 % de las mujeres en edad de procrear, es decir... ²
190 millones a 190 millones de personas, a escala mundial. ²
En efecto, estas mujeres presentan numerosas alteraciones de la inmunidad innata (rápida, inespecífica, sin memoria inmunológica) y adaptativa (específica de un antígeno). De ahí el interés de esta síntesis narrativa, que se basa en 198 publicaciones, con el fin de sintetizar los datos actuales sobre la inmunopatogenia de la endometriosis. 1
Alteraciones de la inmunidad innata y adaptativa
Las publicaciones confirman que la patogenia de la endometriosis parece determinada por alteraciones que afectan a la vez a la inmunidad innata (macrófagos, neutrófilos, células NK, complemento) y la inmunidad adaptativa (linfocitos T y B). Esto ocurre en todos los estadios de desarrollo y para todas las formas (ovárica, infiltrativa profunda, extragenital o también adenomiosis) de la enfermedad.
1 La endometriosis es la primera causa de hipofertilidad. ²
4-12 años Actualmente, el plazo de diagnóstico medio está comprendido entre 4 y 12 años. ²
Las células inmunitarias innatas forman un microentorno inflamatorio que asegura la supervivencia de las células endometriales ectópicas, mientras que la disfunción de la inmunidad adaptativa (actividad citotóxica reducida de las células T, tolerancia inmunológica a través de Treg) permite que las células eviten la eliminación una vez implantadas.
Estos dos procesos contribuyen a la implantación de lesiones endometriósicas, a su crecimiento, a la angiogénesis y a los daños tisulares progresivos, con un círculo vicioso inflamatorio.
La endometriosis comprende dos formas distintas:
- a endometriosis externa, caracterizada por lesiones ectópicas situadas fuera del útero;
- y la endometriosis interna (adenomiosis), en la que el tejido endometrial penetra en el miometrio.
¿Qué papel desempeña la microbiota endometrial?
En las mujeres que padecen endometriosis, se observa una disbiosis de la microbiota endometrial: aumento de bacterias patógenas como Escherichia coli, Shigella y Streptococcus, disminución de Lactobacillus protectores.
El microbioma de la vagina puedo pronosticar la gravedad de la endometriosis
Esta disbiosis se asocia a la activación del sistema del complemento, que reforzaría la inflamación local y facilitaría la fijación de las células endometriales al mesotelio peritoneal.
Debido a la inflamación crónica, los macrófagos, que deberían estar en modo «destrucción» (fenotipo M1), pasan a un modo antiinflamatorio y de cicatrización (tipo M2): en lugar de eliminar las células del endometrio deslocalizadas, «calman» la respuesta inmunitaria, favorecen la reparación tisular y la supervivencia de las lesiones.
Las pistas terapéuticas
Más allá del simple conocimiento, descifrar los mecanismos de la inmunopatogenia de la endometriosis abre la vía a una inmunoterapia dirigida. Objetivo: modular directamente los componentes inmunitarios disfuncionales.
Entre las estrategias estudiadas: inmunomoduladores, inhibidores de las citocinas/quimiocinas, terapia génica y nanotecnología, inhibición de los puntos de control inmunitario (PD-1/PD-L1, CTLA-4) y terapias dirigidas por los macrófagos y las células NK. Los probióticos también podrían desempeñar un papel importante: la administración oral de Lactobacillus gasseri activa las células NK y reduce el tamaño de las lesiones en un modelo murino.
¡Seguiremos estos trabajos!