Tratamiento de la disbiosis

El equilibrio entre el organismo de una persona y su microbiota está expuesto a constantes fluctuaciones que conviene controlar para evitar determinados riesgos patológicos.

La convivencia entre la microbiota intestinal y el organismo completo se asemeja a una simbiosis casi perfecta con un equilibrio precario. Cualquier desequilibrio en la composición de la microbiota puede provocar ciertas patologías: en consecuencia, es necesario asegurarse de ofrecer el tratamiento correcto para esta disbiosis (=alteración funcional y cualitativa de la microbiota). Esta alteración puede presentarse ya sea como un exceso de bacterias perjudiciales, como una falta de bacterias indispensables o, por último, como una alteración completa del ecosistema bacteriano. 

Recuperar el equilibrio correcto

Para recuperar una simbiosis total entre la microbiota y el organismo, denominada eubiosis, se han estudiado varios métodos. Se ha utilizado durante mucho tiempo el tratamiento con antibióticos1 para seleccionar las bacterias que se deben mantener en el ecosistema intestinal, a través de una destrucción selectiva. Pero, en la actualidad, este tratamiento es cada vez menos frecuente debido a la presión de selección que conlleva y al riesgo de aparición de bacterias resistentes a los antibióticos. 
Actualmente, el objetivo es restaurar la microbiota desequilibrada: para ello, se utilizan probióticos2,3 (por vía oral). Para conseguir recuperar el equilibrio también se puede estimular el crecimiento bacteriano, la alimentación desempeña una función clave gracias a los prebióticos4 y a determinadas fibras que contiene. Las últimas directrices de la INCM5 recomiendan una alimentación con un alto contenido de componentes vegetales (alcachofas, achicorias, diente de león, cebolla, puerros, espárragos) para estimular el crecimiento de las bacterias y conseguir recuperar el equilibrio.
Finalmente, en los casos más preocupantes, se lleva a cabo un trasplante fecal6 (o fecaloterapia) que consiste en volver a introducir un ecosistema sano (extraído de un individuo sano) en pacientes enfermos, para corregir la disbiosis y tratar las infecciones recurrentes por Clostridium difficile.
 

Bibliografía
1. Sanders et al.  Modification of normal flora by antibiotics: effects on individuals and the environment. New Dimensions in Antimicrobial Chemotherapy. 1984, p. 217–241.
2. Santosa et al. Probiotics and their potential health claims. Nutr Rev. 2006; 64:265-74.
3. Parvez S. et al. Probiotics and their fermented food products are beneficial for health. J Appl Microbiol. 2006 ; 100 : 1171-1185.
4. Louis P, Flint HJ, Michel C. How to manipulate the microbiota : prebiotics. Adv Exp Med Biol. 2016 ; 902 : 119-42.
5. Recommandations 2016 de l’ICNM (International Conference on Nutrition in Medicine) : http://www.pcrm.org/health/reports/seven-dietary-guidelines-healthy-microbiota
6. Borody T, Warren E, Leis S, Surace R, Ashman O, Siarakas S, « Bacteriotherapy using fecal flora: toying with human motions », J Clin Gastroenterol, vol. 38, no 6,‎ 2004, p. 475–83

 

Tratamiento

Existen 3 formas de actuar sobre el equilibrio de las microbiotas. Cada una tiene sus propias especificidades.

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Resumen del BMI

Biocodex Microbiota Institute, referencia internacional sobre la microbiota

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