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Microbiota 6 - Marzo 2019

Estimados lectores:

La enfermedad celíaca, conocida y descrita desde hace más de 100 años por el pediatra inglés Samuel Jones Gee, ha evolucionado en cuanto a su estatus. Inicialmente, estaba considerada como una patología exclusivamente pediátrica, caracterizada por problemas de absorción y asociada a ciertos hábitos alimenticios. Más tarde ha sido clasificada como enfermedad crónica autoinmune que afecta a todas las edades y que se caracteriza por manifestaciones sistémicas. Ahora ya se conocen tanto el antígeno que activa la reacción inflamatoria –el gluten– como la fisiopatología de la enfermedad. Sin embargo, actualmente se presentan dos constataciones que plantean interrogantes y que merecen ser estudiadas. La primera se refiere al rápido y reciente aumento de la prevalencia mundial de la enfermedad en los últimos 50 años; la segunda se refiere al hecho de que solo del 2% al 5% de las personas genéticamente susceptibles de hacerlo desarrollan la enfermedad, ya sea desde la más tierna edad o después de varias décadas consumiendo gluten.

Además, el riesgo de desarrollar la enfermedad probablemente aumenta por otros factores genéticos que aún no se han identificado. Aumenta, asimismo, por factores medioambientales como el hecho de haber nacido en verano o las infecciones gastrointestinales, conocidas por aumentar la permeabilidad intestinal y el paso de los péptidos inmunogénicos del gluten a través de la mucosa. A la inversa, la edad de introducción del gluten, la cantidad ingerida, la toma de antibióticos o el tipo de parto parecen no tener un impacto en la aparición de la enfermedad celíaca.

¿Por qué una parte de los individuos genéticamente predispuestos son asintomáticos? ¿Qué ocurre con la microbiota intestinal en relación a la pérdida de tolerancia al gluten y en la aparición de la patología? La profesora Elena Verdú (Universidad McMaster, Hamilton, Canadá), reconocida experta en la materia, propone pistas para responder y explica, en esta edición, que en niños con riesgo o que padecen la enfermedad celíaca, se detecta una alteración de los microorganismos intestinales sin que, a pesar de ello, se haya detectado ninguna firma microbiana específica a día de hoy. Se deben explorar estas pistas para completar la comprensión de la enfermedad celíaca y, potencialmente, retrasar su aparición e, incluso, prevenirla.

En este número también se estudia, desde otro ángulo, la relación entre alimentación y microbiota intestinal: el profesor Emmanuel Mas (Hôpital des enfants, Toulouse, Francia) comenta el impacto, desde el nacimiento, de la alimentación y de la suplementación con leche artificial maternizada en la microbiota intestinal infantil, así como sus consecuencias a corto plazo en materia de sobrepeso en niños pequeños. Por último, el profesor Harry Sokol (Hôpital Saint Antoine, París, Francia) comparte los resultados de un estudio publicado en Nature Microbiology sobre la capacidad de recuperación de la microbiota intestinal tras el tratamiento con antibióticos en adultos jóvenes y con buena salud.

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Fecha de publicación 26 Agosto 2021
Fecha de actualización 28 Septiembre 2021
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