Modulación nutricional

La composición de la microbiota intestinal varía en función de los alimentos ingeridos, con consecuencias sobre el metabolismo general.

La microbiota intestinal se establece desde el nacimiento y su composición depende del modo de alimentación. La ingesta de alimentos puede desempeñar una función, positiva o negativa, en la modulación de la microbiota intestinal a partir de las primeras semanas de vida. La composición de la microbiota difiere entre los bebés que son amamantados y los que reciben leche de fórmula1  ya que en los primeros contiene muchas más bacterias lácteas (Lactobacillus) y bifidobacterias (Bifidobacterium). Por tanto, la ingesta nutricional influye en la composición de la microbiota, no solo desde un punto de vista cuantitativo, sino también y sobre todo cualitativamente, al provocar cambios metabólicos significativos.

Cambios nutricionales

Se ha demostrado que un mayor contenido de grasa en la dieta aumenta la proporción de bacterias gramnegativas, con un aumento de lipopolisacáridos inflamatorios que, con el tiempo, favorecen la insulinorresistencia y pueden conducir a la diabetes de tipo1 y a la obesidad2.  También se ha observado que ciertos aminoácidos contenidos en la carne roja y los huevos pueden ser metabolizados por la microbiota intestinal y afectar el metabolismo del colesterol, promoviendo así el desarrollo de aterosclerosis3. Por último, la función de la dieta en el desequilibrio de la microbiota relacionado con la obesidad es un hecho cada vez más estudiado4, 5, especialmente porque se ha podido observar una diferencia significativa entre la microbiota de personas obesas y la de personas delgadas. 

Influencia del régimen alimentario

Partiendo de esta observación, no es difícil imaginar la función de la dieta en la modulación de la microbiota: de hecho, los estudios han puesto de manifiesto un efecto de diferentes dietas o hábitos (vegetarianismo, veganismo) sobre la composición de la microbiota6. Una modificación de estos, con la introducción de fibra (a través de verduras, cereales y fibra soluble), puede contribuir a una restauración de una microbiota más diversa, prueba de que una dieta equilibrada es una de las piedras angulares de una microbiota equilibrada.
 

Bibliografía

1. Orrhage K et al. Factors controlling the bacterial colonization of the intestine in breastfed infants. Acta Paediat Suppl 1999 ; 430 : 47-57.

2. Julie Tomas et al. High-fat diet modifies the PPAR-γ pathway leading to disruption of microbial and physiological ecosystem in murine small intestine. PNAS 2016. 113 (40) :  E5934-E5943.

3. Tuohy et al. The way to a man's heart is through his gut microbiota - dietary pro - and prebiotics for the management of cardiovascular risk. Proceedings of the Nutrition Society 2014 ; 73(2) : 172-85.

4. TurnbaughPJ et al. An obesity-associated gut microbiome with increased capacity for energy harvest. Nature 2006 ; 444 : 1027-31. 

5. Ojeda P et al. Nutritional modulation of gut microbiota - the impact on metabolic disease pathophysiology. J Nutr Biochem. 2016 ; 28 : 191-200.

6. Hayashi H et al. Fecal microbial diversity in a strict vegetarian as determined by molecular analysis and cultivation. Microbiol Immunol 2002 ; 46 : 819-31.

Bibliografía adicional

Recommandations 2016 de l’ICNM (International Conference on Nutrition in Medicine) : http://www.pcrm.org/health/reports/seven-dietary-guidelines-healthy-microbiota

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