Vínculo entre la microbiota intestinal y el síndrome del intestino irritable (SII)

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El síndrome del intestino irritable postinfeccioso se asocia con una alteración persistente de la diversidad de la microbiota intestinal, que perpetúa un proceso de permeabilidad intestinal, inflamación y trastornos del sistema nervioso entérico.

 

El síndrome del intestino irritable postinfeccioso (SII-PI) afecta a alrededor del 10% de los pacientes tras un episodio de gastroenteritis infecciosa de origen bacteriano o viral, y sus principales manifestaciones consisten en diarrea crónica y dolor abdominal, que pueden persistir varios meses o incluso varios años. Dicho síndrome se acompaña de profundas alteraciones de la microbiota intestinal, cuyo conocimiento podría facilitar la prevención de esta complicación y mejorar su tratamiento. Un equipo estadounidense llevó a cabo una revisión de la literatura científica para determinar las relaciones entre la severidad de la infección gastrointestinal, las comorbilidades psiquiátricas, la microbiota intestinal y el SII-PI. Los investigadores observaron que cuanto más severa era la infección (gastroenteritis), mayor era el riesgo de SII-PI, sobre todo en pacientes con comorbilidades como ansiedad o depresión. Tales relaciones dependen, entre otros factores, de la composición de la microbiota intestinal.

La diversidad de la microbiota disminuye considerablemente durante un episodio infeccioso y más aún si se trata de un episodio severo que favorece la inflamación local, la alteración de la barrera intestinal y la estimulación del sistema nervioso entérico. Estas anomalías persisten en caso de SII-PI y se acompañan de un aumento duradero de las poblaciones de Bacteroidetes y Proteobacterias y de una disminución de las poblaciones de Firmicutes y Clostridia. Se asocian con una reducción de la producción de ácidos grasos de cadena corta y perpetúan la hiperpermeabilidad intestinal, la inflamación local y sistémica (con un aumento de la liberación de interleucinas IL-6 e IL-1β y de citocinas proinflamatorias), así como la estimulación permanente del sistema nervioso entérico que causa dolor visceral y un aumento de la motilidad intestinal.

Sin embargo, conviene analizar el papel de la microbiota conjuntamente con el de la genética, la inmunidad y la sensibilidad visceral de cada paciente. Por ello es muy importante continuar las investigaciones para comprender mejor estas interacciones y considerar el uso de determinados probióticos.

 

Bibliografia :

Downs I et al. Post infection irritable bowel syndrome: The links between gastroenteritis, inflammation, the microbiome, and functional disease. J Clin Gastroenterol. 2017 Nov/Dec;51(10):869-877.