La radioterapia pélvica como fuente de disbiosis proinflamatoria

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La irradiación terapéutica de la pelvis altera la composición de la microbiota intestinal en las zonas afectadas y esta disbiosis tiene como consecuencia un aumento de las reacciones inflamatorias inducidas por las citocinas epiteliales.

 

La radioterapia en la zona pélvica se emplea principalmente en la lucha contra el cáncer. La radiación, pese a focalizarse sobre el tumor, daña los tejidos sanos circundantes y provoca una disbiosis intestinal que podría desempeñar un papel en la intensidad de la respuesta inflamatoria local. Un equipo de investigación israelí partió de esta hipótesis para definir más a fondo las relaciones entre la microbiota intestinal, los daños a los tejidos y la acción de las citocinas epiteliales, especialmente la interleucina-bêta (IL-b), que desempeña un papel fundamental en la reacción proinflamatoria.

Disbiosis debilitante

Los investigadores comenzaron evaluando las disbiosis y el nivel de producción de citocinas intestinales en ratones irradiados en la zona del recto, así como en ratones de control. A continuación, estudiaron el efecto de la exposición a la radiación o de una colitis inducida por dextrano sulfato de sodio* (DSS) en ratones axénicos que habían recibido un trasplante de microbiota intestinal tras la irradiación. Por último, comprobaron el papel de la IL-b en los daños inducidos por radiación en esos mismos ratones mediante la administración de un antagonista de los receptores de la IL-b. Su primera observación fue que las irradiaciones en el recto dan lugar a la disbiosis prevista en los tejidos tratados, mientras que los tejidos sanos conservan su población microbiana original. En segundo lugar, la disbiosis viene acompañada de una mayor secreción local de IL-b (y de otras citocinas, por ejemplo TNFa e IL-6). Por último, los ratones axénicos inoculados con una microbiota alterada por la irradiación resultan más sensibles a las radiaciones ionizantes y al DSS, lo que sugiere que esta disbiosis inducida por radiación retransmite sus señales proinflamatorias. Además, la inhibición de la IL-b viene acompañada de una mejora del estado epitelial, lo que confirma la relación directa entre la alteración de la microbiota, la secreción de IL-b y los daños gastrointestinales observados tras la irradiación.

Posible etiología y propuesta de prevención

Los datos recopilados inducen a los investigadores a concluir que la irradiación rectal provoca una disbiosis intestinal que aumenta la sensibilidad proinflamatoria y que los daños a los tejidos asociados son, al menos parcialmente, mediados por la IL-b. Una acción en el entorno intestinal microbiano podría, por lo tanto, constituir un enfoque terapéutico que merece la pena investigar para limitar los daños celulares y sus consecuencias en el marco de una radioterapia pélvica.

 

* Sustancia que puede provocar inflamación del tubo digestivo y producir tumores colorrectales en roedores.

 

Bibliografia :

Gerassy-Vainberg S, et al. : Radiation induces proinflammatory dysbiosis: transmission of inflammatory susceptibility by host cytokine induction, Gut 2017;0:1–11. doi:10.1136/gutjnl-2017-313789.