Los bacteriófagos de la vejiga: una posible vía de investigación en la salud urinaria

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A pesar de su abundancia en las microbiotas humanas, los bacteriófagos se han investigado muy poco. Un estudio presenta el primer inventario de bacteriófagos lisogénicos de la vejiga y describe su posible función en la salud urinaria.

 

Los fagos que infectan las bacterias de nuestras microbiotas representan la parte más importante del viroma humano, mucho más que los virus de las células eucariotas,  aunque han sido relativamente poco explorados. Un equipo norteamericano acaba de paliar parcialmente esta situación realizando el primer estudio sobre bacteriófagos lisogénicos de la vejiga. Cabe recordar que una vez presente en la bacteria infectada, un bacteriófago puede entrar en la fase lítica y matar a la bacteria hospedadora, o bien, entrar en la fase lisogénica en la que puede permanecer en estado de plásmido en el citoplasma, incorporar su genoma en el de la bacteria hospedadora, o pasar a la fase lítica. Dentro de la microbiota intestinal, la transición del modo lisogénico al modo lítico se ha asociado con enfermedades.

Fagos específicos

A partir de muestras de orina de mujeres sanas y de mujeres con síntomas de las vías urinarias inferiores (cistitis, incontinencia relacionada con el estrés, hiperactividad vesical), se aislaron 181 cepas representativas de la microbiota urinaria y se procedió a la secuenciación de su genoma. En total, el 86% de las muestras bacterianas presentaban al menos una secuencia de profago (genoma de los bacteriófagos). A día de hoy, la mayoría de estos profagos no han sido clasificados. Los lactobacilos albergaban más de un profago, siendo la cepa L. jensenii str. UMB0077 la que albergaba la mayor cantidad (10). Salvo por unas cuantas secuencias de profagos que mostraban una cierta similitud con el profago Lv1 de los lactobacilos vaginales, las secuencias identificadas no se parecían a ninguna secuencia de fagos lisogénicos o líticos vaginales conocidos hasta ahora, lo cual sugiere que existen subpoblaciones específicas de cada una de las dos microbiotas.

Se han identificado numerosas especies

El equipo de investigación también identificó 129 nuevos bacteriófagos en las especies Actinomycetes, Varibaculum, Bifidobacterium, Gardnerella, Streptococcus, así como en la bacteria uropatógena Proteus mirabilis todavía no caracterizados, lo cual pone de relieve la diversidad de bacteriófagos que falta identificar. Esta observación no es propia del viroma vesical ya que alrededor del 50% de los fagos del viroma intestinal no han podido clasificarse. Mientras algunas secuencias de fagos están relacionadas con una única bacteria, otras parecen asociarse simultáneamente con varias bacterias hospedadoras, lo que tiende a indicar que ciertos fagos podrían infectar varias especies de bacterias. Sin embargo, los autores señalan que sigue habiendo controversia en torno a esta hipótesis de un amplio espectro de bacterias hospedadoras.  Aun así, esta propiedad podría permitir a los fagos infectar una nueva bacteria si se administra un tratamiento dirigido contra la bacteria hospedadora.

Queda por definir el papel exacto de los bacteriófagos

Al igual que en la microbiota intestinal o vaginal, la hipótesis de un núcleo funcional de fagos en la vejiga parece verosímil a juzgar por la abundancia de fagos lisogénicos y por la similitud entre las secuencias de todas las muestras. Ciertos fagos específicos de las Actinomycetaceae se han observado exclusivamente en mujeres con hiperactividad vesical. Aunque no sean significativas, estas variaciones entre pacientes y sujetos sanos sugieren que los bacteriófagos desempeñan algún papel en la salud urinaria o en los síntomas. Así pues, los fagos podrían estar implicados en la estabilidad de la microbiota urinaria, tal como se ha demostrado en el caso de la microbiota intestinal. A nivel vaginal, otros estudios indican que los fagos de lactobacilos podrían estar implicados en la disbiosis de la microbiota vaginal y contribuir a la vaginosis bacteriana. Sin embargo, en el presente estudio no se ha observado ningún efecto nocivo en la microbiota urinaria. Los bacteriófagos añaden pues un nuevo grado de complejidad a la comprensión de nuestras microbiotas y representan una vía de investigación potencialmente prolífica.

 

Bibliografia :

T Miller-Ensminger et al. Bacteriophages of the urinary microbiome. J Bacteriol. 2018; Jan 29