Papel de la disbiosis intestinal fúngica en la cirrosis

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La micobiota intestinal parece implicada en la evolución de la cirrosis y sus complicaciones, y merece incluirse entre las opciones terapéuticas. Además, la ratio bacterias/hongos podría servir como herramienta predictiva del riesgo de hospitalización.

 

Los pacientes cirróticos, cuyo sistema inmunitario es frágil, presentan un riesgo elevado de desarrollar infecciones de origen generalmente bacteriano. El uso intensivo de antibióticos e inhibidores de la bomba de protones (IBP) en estos pacientes supone un aumento notable en el número de infecciones de causa no identificada (cultivos negativos) o de infecciones fúngicas. Este hallazgo llevó a un equipo estadounidense a caracterizar las disbiosis fúngicas y bacterianas y a determinar la ratio bacterias/ hongos en función del estado de salud de los pacientes cirróticos. El objetivo final era predecir el riesgo de hospitalización en esta población.

Evolución en paralelo de la cirrosis y disbiosis 

Se realizó un primer estudio durante 90 días en 26 controles y en 143 pacientes cirróticos. De estos pacientes, 77 eran ambulatorios y 66 hospitalizados, de los cuales 47 presentaban una infección tratada con antibioterapia (25 cultivos positivos y 22 cultivos negativos). El análisis reveló que la diversidad bacteriana y fúngica fecal (menor en los pacientes no hospitalizados tratados con antibióticos y todavía menor en los pacientes hospitalizados con infección) estaban relacionadas de forma significativa y que esta asociación disminuía de forma notable en caso de infección. Por otro lado, estas disbiosis se acentúan a medida que el estado clínico empeora hasta llegar a la insuficiencia hepática terminal.

La ratio bacterias/hongos como indicador del riesgo de hospitalización

Al cotejar datos, se descubrió que una baja ratio Bacteroidetes/Ascomycota era indicativa de un menor riesgo de hospitalización a los 90 días, independientemente de la severidad de la cirrosis, de la presencia de encefalopatía hepática y de los biomarcadores clínicos disponibles. Se trata de una medida que, al combinar microbiota bacteriana y micobiota, podría servir como herramienta predictiva. Tres estudios realizados en paralelo en controles y en pacientes cirróticos tratados o no con antibioterapia o con IBP, llevaron a varias conclusiones. En primer lugar, los perfiles bacterianos y fúngicos se mantienen estables en el tiempo. En segundo lugar, las antibioterapias alteran la diversidad y la composición de las dos biotas y, por último, la utilización de IBP altera poco la micobiota, pero sí afecta a la diversidad microbiana.

La micobiota intestinal como herramienta terapéutica

El conjunto de resultados demuestra que los hongos son importantes moduladores de la disbiosis intestina global y que conviene tenerlos en cuenta en las medidas profilácticas y terapéuticas en el paciente cirrótico. Estos resultados invitan a la realización de futuros estudios con el fin de determinar si la reducción en la carga relativa de Ascomycota sería capaz de prevenir el desarrollo de infecciones fúngicas y, por tanto, de hospitalización.

 

Bibliografia :

J. Bajaj, E. Liu, R. Kheradman, et al. Fungal dysbiosis in cirrhosis. Gut, published online June 3, 2017 ; doi:10.1136/gutjnl-2016-313170