Papel de la micobiota intestinal en la aterosclerosis

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Aunque a primera vista parece un poco extravagante la idea de investigar la relación entre la micobiota intestinal y la aterosclerosis, primera causa de morbimortalidad cardiovascular a escala mundial, un equipo de investigadores intentó explorar su implicación en la aterosclerosis carotídea.

 

Partiendo de los resultados de un reciente estudio preliminar que sugiere una posible implicación de la microbiota fúngica en la etiología de ciertos trastornos metabólicos, un equipo de investigadores españoles planteó la hipótesis de que la micobiota podría desempeñar un papel en la formación de la placa de ateroma. Mientras que en los últimos años numerosos estudios se han concentrado en el componente bacteriano (99% de la microbiota), ellos supusieron que el componente fúngico (entre el 0,03% y el 2% de la microbiota) también podría interactuar con el entorno en un grado hasta ahora insospechado.

El riesgo cardiovascular como base del estudio

La población estudiada se componía de 33 mujeres adultas, obesas y no obesas. A fin de evaluar el riesgo de desarrollar una enfermedad cardiovascular, se utilizó la puntuación de Framingham y el espesor de la íntima carotídea (cIMT) determinado por ultrasonido. Para identificar la composición de la microbiota fúngica se llevó a cabo la secuenciación de la región ITS y se examinó la correlación entre la abundancia relativa de diferentes grupos de hongos (clasificados por rama, familia y especie) y los distintos parámetros de riesgo cardiovascular.

Se observó la presencia de especies clave

Se demostraron varias correlaciones significativas. Por ejemplo, el filo Basidiomycota mostró una correlación con un mayor riesgo cardiovascular y distintos factores de riesgo (IMC elevado, alta concentración de LDL e hipertrigliceridemia). Se observó exactamente lo contrario en el caso del filo Zygomycota, cuya abundancia relativa mostró una correlación con un cociente HDL/LDL positivo y un cIMT más bajo en las arterias carótidas, al igual que en el caso de la familia Aspergillaceae, que se asoció además con concentraciones más bajas de triglicéridos.

Los hongos del filo Zygomycota, la familia Mucoraceae y el género Mucor son los que mostraron la correlación inversa más estrecha con un aumento del riesgo cardiovascular. De hecho, la especie M. racemosus en particular fue la más abundante en los sujetos con un bajo perfil de riesgo cardiovascular. Un hallazgo especialmente sorprendente fue la asociación muy estrecha que se observó entre la abundancia relativa del género Mucor y el valor de cIMT. Los sujetos obesos cuya micobiota no incluía hongos del género Mucor mostraron un valor de cIMT significativamente mayor que los sujetos no obesos. En todos los casos, la presencia de especies del género Mucor mostró una correlación con un bajo riesgo cardiovascular, lo cual indica que estas especies confieren protección cardiovascular independientemente de la obesidad.

Mucor racemosus: ¿una pista de investigación prometedora?

La micobiota, que hasta ahora se ha estudiado por sus vínculos con el síndrome del intestino irritable o la obesidad, entre otros,  también podría desempeñar un papel importante en la prevención de trastornos cardiovasculares. Para confirmarlo se necesitan nuevos estudios que evalúen a M. racemosus como probiótico en modelos animales ya que el presente estudio demostró el efecto beneficioso de este hongo en la reducción de los riesgos cardiovasculares.

 

Bibliografia :

Chacon MR et al. The gut mycobiome composition is linked to carotid atherosclerosis. Benef Microbes. 2017 Nov 10:1-14. doi: 10.3920/BM2017.0029