Trasplante fecal contra la enfermedad de Parkinson

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La enfermedad de Parkinson es la segunda enfermedad neurodegenerativa más frecuente, para la cual la única opción disponible es el alivio sintomático. Frente al fracaso de los tratamientos actuales, un equipo chino llevó a cabo un estudio preclínico para analizar la implicación de la microbiota y los efectos prometedores del trasplante fecal.

 

La enfermedad de Parkinson se caracteriza por la pérdida progresiva de las neuronas dopaminérgicas de la vía nigroestriada. El proceso degenerativo se extiende, lo que explica la aparición de signos motores (incluidos síntomas axiales) y no motores (trastornos cognitivos, por ejemplo) resistentes al tratamiento dopaminérgico. Aún no se ha identificado perfectamente el papel emergente de la microbiota intestinal y de sus metabolitos en la patogenia de esta enfermedad. Para estudiarlo, los investigadores trabajaron sobre un modelo animal de Parkinson* y el trasplante fecal de microbiota sana (FMT) para aliviar los síntomas de la enfermedad y comprender los mecanismos subyacentes.

Una disbiosis significativa

Primer elemento: se observó una diferencia de composición microbiana entre los ratones sanos y los ratones con Parkinson. Estos últimos presentaban una disminución de los grupos bacterianos Firmicutes y Clostridiales y un aumento de los grupos Proteobacteria, Turicibacterales y Enterobacteria. Esta composición es el reflejo de la disbiosis observada en pacientes con la enfermedad de Parkinson, en los que se ha demostrado un aumento de enterobacterias y proteobacterias, conocidas por causar inflamación intestinal. Por último, los autores demostraron que una transferencia de microbiota sana a ratones con Parkinson permitiría corregir la disbiosis observada.

Regular las fuentes de inflamación cerebral

De entre los elementos que regulan el eje intestino-cerebro, los ácidos grasos de cadena corta (AGCC), capaces de atravesar la barrera hematoencefálica e implicados en la neuroinflamación de la microglía, serían otro mediador potencial. Los ratones con Parkinson tenían concentraciones más elevadas de AGCC y el FMT permitió restaurar un nivel normal de estos metabolitos nocivos para el cerebro. El estudio también pone de relieve distintas vías de señalización implicadas tanto en la inflamación intestinal como en la neuroinflamación: TLR4/TBK1/NF-jB/TNF-a. Así pues, el FMT de microbiota sana no solamente mejoraría la disbiosis, sino que también atenuaría la inflamación cerebral e intestinal modulando dichas vías de señalización.

El trasplante fecal mejora la motricidad

El FMT de microbiota sana permitió reducir la bradicinesia y mejorar la fuerza muscular y el equilibrio. Además, el FMT logró corregir considerablemente la reducción de la dopamina y de la serotonina observada en ratones con Parkinson (aumento de entre el 50 y el 75 %) y permitiría también inhibir la reducción de las neuronas dopaminérgicas. El trasplante fecal parece ser capaz de corregir numerosas anomalías inducidas por la disbiosis y de reducir la neuroinflamación. El FMT, cuyo uso ya se contempla en el tratamiento de la esclerosis múltiple y el autismo, podría convertirse en una opción prometedora en los próximos años. Estudios complementarios podrían revelar también nuevos marcadores moleculares capaces de mejorar la especificidad y la sensibilidad del diagnóstico de la enfermedad de Parkinson.

 

*Modelo animal de Parkinson: ratones tratados con MPTP (1-metil-4-fenil-1,2,3,6-tetrahidropiridina), una neurotoxina que induce una degeneración de las neuronas dopaminérgicas que simulan la enfermedad en humanos

 

Bibliografia :

M.-F. Sun et al. Neuroprotective effects of fecal microbiota transplantation on MPTP-induced Parkinson’s disease mice: Gut microbiota, glial reaction and TLR4/TNF-α signaling pathway. Brain Behav. Immun., févr. 2018.