Autopruebas de la microbiota intestinal: una llamada a la cautela para los pacientes
Las autopruebas de la microbiota intestinal presentan tantas variaciones en los resultados y las interpretaciones en función de la empresa que su fiabilidad y su utilidad clínica están ampliamente en entredicho.
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Acerca de este artículo
Trastornos de salud mental, cáncer, obesidad… La microbiota intestinal humana se ha asociado a numerosas enfermedades desde principios de los años 2000. Estas investigaciones, muy presentes en los medios de comunicación, incitan a los consumidores a «comprobar» su salud intestinal. Un mercado potencialmente lucrativo para los vendedores de autopruebas: el consumidor se toma una muestra de heces en casa, la envía al laboratorio y recibe los resultados directamente.
+7,7 % al año
Se estima que el valor del mercado mundial de las autopruebas (teniendo en cuenta todas las pruebas) fue de 21 900 millones de dólares en 2025. Debería aumentar de los 23 700 millones de dólares en 2026 hasta los 46 100 millones en 2035, es decir, con una tasa de crecimiento anual del 7,7 %. 1
Siete autopruebas sometidas a examen
Un equipo 2 comparó el rendimiento de 7 servicios de pruebas de la microbiota intestinal enviándole a cada uno tres ejemplares de una muestra fecal humana de referencia, que suele servir a los laboratorios como baremo.
Primer hallazgo: los métodos de las pruebas de la microbiota varían mucho de una empresa a otra (modos de recolección, secuenciación, análisis), sin un estándar común.
27 % Aproximadamente 1 de cada 4 personas a las que se les preguntó (27 %) ya ha oído hablar del análisis de la microbiota. ³
60 % De cada 10 personas preguntadas, 6 (60 %) se harían una prueba de la microbiota como parte de una revisión general de la salud (60 %). No obstante, el 23 % lo haría por curiosidad. ³
Segunda limitación: los resultados son muy dispares entre las empresas.
- De las 7 empresas sometidas a examen, 3 detectaron la presencia de Clostridioides difficile en la muestra de referencia, mientras que estaba ausente según las otras 4.
- Solo un género (Streptococcus) concordaba en todos los métodos, y los resultados de Roseburia eran los más dispares.
- Las discrepancias en los resultados para una misma muestra son tales que en ocasiones sobrepasan la variabilidad biológica entre las personas.
- Por último, los resultados de una misma empresa a veces también son distintos, aunque habían analizado la misma muestra de referencia tres veces.
20 % Solo 2 de cada 10 personas encuestadas (20 %) se harían una prueba de la microbiota para ayudar a equilibrarla, o para prevenir o ralentizar enfermedades. ³
31 % 3 de cada 10 participantes (31 %) analizarían su microbiota para ayudar a avanzar en la ciencia de la microbiota. ³
Último tropiezo: la interpretación de los resultados.
A falta de una definición universal de qué es una microbiota sana, cada empresa utiliza sus propios valores de referencia para varias bacterias clave. Por tanto, las conclusiones difieren de una empresa a otra.
Y lo que es peor: en una misma empresa, los resultados pueden variar según las réplicas, lo que en ocasiones lleva a recomendaciones contradictorias (la microbiota se considera «sana» o «no sana» en función de la réplica usada). Tantas divergencias inter- e intraempresa llevan a interpretaciones y consejos de salud incoherentes.
Diversidad o función: ¿qué caracteriza una microbiota sana?
Las recomendaciones de los autores
Los autores, conscientes de que existe una demanda de los pacientes que buscan respuestas a sus problemas, recomiendan dos ejes de mejora principales:
- Reforzar la validez clínica: definir mejor las interpretaciones de salud citando sistemáticamente la literatura médica para justificar las afirmaciones y las recomendaciones, diferenciando las simples relaciones de correlación de las auténticas relaciones causales.
- Mejorar el rendimiento analítico y la transparencia mediante normas de control de calidad (materiales de referencia, comunidades microbianas conocidas, umbrales mínimos de lectura).
Subrayan también la necesidad de elaborar directrices comunes para la industria, inspiradas en otros ámbitos del diagnóstico, para armonizar las prácticas y reforzar la confianza de los usuarios y de las autoridades.