La micobiota intestinal condiciona el éxito del trasplante fecal

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La proliferación de una levadura oportunista en el intestino podría ser la causa del fracaso de los injertos fecales empleados en el tratamiento de infecciones por Clostridium difficile. La corrección de esta disbiosis fúngica podría mejorar los resultados.

 

En la última década, los trasplantes de microbiota fecal (TMF) usados en el tratamiento de infecciones por Clostridium difficile permitieron alcanzar porcentajes de recuperación entre el 85 y el 90%. En el caso de la enfermedad inflamatoria intestinal (EII) crónica, nos encontramos con porcentaje considerablemente más bajos, que oscilan entre el 30 y el 50%. Un equipo de investigadores chinos examinó la micobiota intestinal, equivalente fúngico de la microbiota intestinal, por el momento poco estudiada, con el fin de determinar su contribución al éxito del TMF.

Presencia de una disbiosis fúngica en los pacientes

Los científicos observaron que la micobiota intestinal de personas infectadas por C. difficile era más abundante, aunque con menor diversidad y abundancia de especies fúngicas que la de individuos sanos. Albergaba sobre todo una mayor cantidad de Candida albicans*, una levadura oportunista, y esto ocurría en mayor medida si los pacientes habían sido tratados con antibióticos, entre cuyos efectos adversos está precisamente favorecer el crecimiento de C. albicans.

Especial vigilancia de la micobiota en donantes y receptores

Esta abundancia de C. albicans resultó determinante para el resultado de los TMF: los pacientes respondedores al trasplante –sin recurrencia de infección por C. difficile– tenían una micobiota generalmente más rica, más diversa y con menor cantidad de C. albicans en comparación con la de los pacientes no respondedores, así como una cantidad elevada de Saccharomyces y Aspergillus. Del mismo modo, todos los pacientes que presentaban una elevada concentración de C. albicans antes y después del injerto tuvieron una recaída. La presencia de esta levadura oportunista en los donantes estaba relacionada con un aumento en el porcentaje de fracaso del TMF. Por último, los investigadores demostraron que un tratamiento con vancomicina, antibiótico de referencia para el tratamiento de infecciones por C. difficile, enriquecía la micobiota de los pacientes receptores con C. albicans. Estos resultados se corroboraron en un modelo murino de infección con C. difficile que confirmó el impacto negativo de un exceso de C. albicans en los donantes y/o receptores durante el proceso del trasplante.

Microbiota, micobiota e inmunidad

Una de las hipótesis planteadas es que C. albicans ejercería una acción proinflamatoria directa mediante la modulación de la relación Th17/Treg, determinante en la autoinmunidad. Por otra parte, la eliminación de bacterias comensales de la flora intestinal por acción de antibióticos, suprime la protección bacteriana capaz de restringir el crecimiento de especies de Candida a través del sistema inmunitario**. Si estos resultados se confirmaran, tanto la detección de C. albicans en donantes como la erradicación previa de este hongo en receptores, podría mejorar el pronóstico de los trasplantes.

 

* capaz de desencadenar una candidiasis cutáneo-mucosa (bucal, genital, esofágica) o sistémica.

** a través de la activación del péptido antimicrobiano LL-37 y del factor de transcripción HIF-1α que actúa en las células efectoras del sistema inmune innato.

 

Bibliografia :

Zuo T. Gut fungal dysbiosis correlates with reduced efficacy of fecal microbiota transplantation in Clostridium difficile infection. Nature Communications, volume 9, Article number: 3663 (2018) https://www.pasteur.fr/fr/centre-medical/fiches-maladies/candidoses