Los bacteriófagos son esenciales para erradicar Clostridium difficile

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El trasplante de microbiota fecal ha dado un nuevo impulso al tratamiento de la infección por Clostridium difficile. Un equipo de investigadores de la universidad de Hong-Kong acaba de demostrar el papel poco conocido de los bacteriófagos en dicho tratamiento.

 

El trasplante de microbiota fecal (TMF) muestra una eficacia mayor que la antibioterapia de primera línea con vancomicina en el tratamiento de la infección por C. difficile. Si bien aún se conocen mal los mecanismos de curación, es claro que no pueden reducirse a la simple restauración de la diversidad bacteriana: según este estudio, los virus intestinales desempeñarían un papel importante. La comparación entre sujetos sanos y afectados (entre los que se encuentran los tratados por TMF o por antibioterapia) permitió demostrar el papel de los virus, concretamente de los bacteriófagos. Un estudio preliminar sobre el TMF demostró que la transferencia de muestras fecales estériles había sido eficaz para eliminar los síntomas. Otros componentes, distintos de las bacterias, contribuirían por tanto a la restauración de un microentorno intestinal normal.

Disbiosis viral relacionada con C. difficile

El estudio del viroma intestinal demostró que los Caudovirales, que son bacteriófagos, eran la familia más abundante tanto en el grupo de sujetos enfermos como en el de sujetos sanos. Sin embargo, los sujetos con una infección causada por C. difficile presentaban una mayor abundancia de Caudovirales, pero una menor diversidad y riqueza en comparación con los controles. La abundancia y la diversidad de Microviridae eran menores en los sujetos enfermos mientras que la proporción de Anelloviridae era mayor. Estos resultados demuestran la existencia de una disbiosis del viroma intestinal relacionada con Clostridium. Los autores aclaran que la alteración de la composición viral que se observa en otras diarreas infecciosas es diferente, lo que sugiere una disbiosis específica de este microorganismo.

Los Caudovirales son importantes para la curación

El seguimiento de los nueve sujetos tratados por TMF permitió relacionar el TMF con modificaciones simultáneas del viroma intestinal y de la microbiota bacteriana, y observar una disminución de Caudovirales, así como un aumento de Microviridae —una composición cercana a la observada en sujetos sanos—. Además, la curación se observó cuando la muestra del donante presentaba mayor concentración de Caudovirales, lo que llevó a los autores a sugerir que estos bacteriófagos contribuyen al éxito del TMF. Además, la cantidad y la proporción de Caudovirales en la muestra del donante presentan una correlación con la ausencia de recidiva y la negativización duradera de los coprocultivos.

El efecto de la vancomicina en el viroma y la microbiota

Por el contrario, la vancomicina apenas modificó la diversidad o la riqueza de Caudovirales, lo que demuestra el efecto mínimo de los antibióticos en la comunidad viral intestinal. Los pacientes que recibieron la vancomicina se beneficiaron de una restauración de sus comunidades bacterianas, sin restauración del viroma y con una tasa de recidivas más elevada. Restablecer no solo la microbiota bacteriana sino también un viroma lo más cercano al de los sujetos sanos parece ser determinante para erradicar la infección por Clostridium difficile. Los resultados indican que los bacteriófagos podrían desempeñar un papel importante en la ecología microbiana y tener una incidencia terapéutica potencial que podría utilizarse en enfermedades en las cuales la TMF es menos eficaz.

 

Bibliografia :

T. Zuo et al., « Bacteriophage transfer during faecal microbiota transplantation in Clostridium difficile infection is associated with treatment outcome », Gut, vol. 67, no 4, p. 634‑643, avr. 2018.