VIH 1: persiste la disbiosis intestinal bacteriana y viral tras la infección

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Las personas recientemente infectadas por el VIH-1 sufren alteraciones en sus poblaciones virales y bacterianas intestinales. Esta disbiosis es profunda, no se resuelve pese al tratamiento antirretroviral y persiste en la fase crónica.

 

La primoinfección por el virus de la inmunodeficiencia humana 1 (VIH-1) daña los tejidos linfoides y epiteliales del tubo digestivo. Estas alteraciones conducen principalmente a la aparición de procesos inflamatorios locales y crónicos así como a un desequilibrio inmunitario, dos factores de desarrollo temprano de afecciones relacionadas con la edad (diabetes tipo 2, trastornos cardiovasculares, síndrome de fragilidad...). Para estudiar el impacto de una contaminación a lo largo del tiempo, un equipo de investigación español realizó durante 9 18 meses un seguimiento por secuenciación shotgun* de la evolución de la composición bacteriana y viral del intestino de 49 sujetos mozambiqueños recientemente infectados por el VIH-1, así como de 54 controles. A continuación, los resultados se compararon con los de 98 pacientes en fase crónica tratados o no con antirretrovirales (27 y 71, respectivamente).

Mayor excreción fecal de adenovirus y…

Se observó un rápido aumento de la excreción fecal de adenovirus en pacientes recientemente infectados. Esta situación se mantuvo durante la fase crónica y no se resolvió en los pacientes tratados con antirretrovirales. Rara vez se observó la excreción de estos virus en los controles. Además, se observó un aumento del CMV y del enterovirus en las heces de los pacientes con afección crónica y sin tratamiento, lo cual indica que podría deberse a un desequilibrio inmunitario prolongado.

…disminución de las bacterias antiinflamatorias

La composición bacteriana intestinal también presenta una evolución a lo largo del tiempo. Aunque la reducción transitoria de la riqueza y composición observada tras la infección no parece ser propia de una contaminación por el VIH-1, en la fase crónica destaca un patrón característico: la disminución de Akkermansia, Anaerovibrio, Bifidobacterium y Clostridium. Según apunta la literatura científica, se trata de una disbiosis asociada a inflamación crónica, anergia de los linfocitos T CD8+ y trastornos metabólicos, todos ellos causas probables de empeoramiento del estado de los pacientes. Los investigadores recomiendan la realización de estudios longitudinales sobre el efecto de los tratamientos antirretrovirales para prevenir o corregir alteraciones de la microbiota intestinal que resultan perjudiciales para las personas con VIH-1.

 

*método de secuenciación más específico que el ARNr 16S

 

Bibliografia :

Rocafort M, Noguera-Julian M, Rive J, et al. Evolution of the gut microbiome following acute HIV-1 infection. Microbiome. 7:73, 2019 ; https://doi.org/10.1186/s40168-019-0687-5