Enfermedad de parkinson: papel de los antibióticos y de la microbiota

Actu PRO : Maladie de parkinson : les antibiotiques, et le microbiote, impliqués

Un estudio revela correlaciones positivas entre la exposición a ciertos antibióticos orales (en especial los dotados de una actividad antianaerobia y de amplio espectro) y el riesgo de desarrollar la enfermedad de Parkinson. Lo mismo ocurre con los antifúngicos.

 

El objetivo de este estudio finlandés de casos y controles era simple: evaluar el impacto de la exposición a los antibióticos sobre el riesgo de desarrollar la enfermedad de Parkinson (EP). De hecho, aunque se sabe que los pacientes con EP presentan alteraciones de la microbiota intestinal y que la exposición a los antibióticos puede afectar a la composición de la microbiota, nunca se había estudiado la relación potencial entre la exposición a los antibióticos y el riesgo de EP.

Un estudio de casos y controles

El equipo identificó a todos los pacientes diagnosticados de EP en Finlandia entre 1998 y 2014 (13 976 pacientes) y comparó sus compras de antibióticos orales entre 1993 y 2014 con las de 40 697 controles. De esta manera, se descubrieron correlaciones entre la toma de antibióticos y el riesgo de EP. La asociación más estrecha se observó para los macrólidos y las lincosamidas, que son antibióticos excretados por la bilis y que, por lo tanto, presentan una concentración elevada en las heces y son responsables de cambios profundos y duraderos en la microbiota: los pacientes que compraron 5 de estos antibióticos tenían un riesgo un 42% mayor de desarrollar la EP en un plazo de 10 a 15 años, el tiempo que suele transcurrir entre el inicio de las lesiones periféricas y los primeros signos motores. Sin embargo, según la opinión de los propios autores, esta asociación era criticable ya que no resistía al método de Benjamini-Hochbert (FDR, False Discovery Rate), que permite controlar el porcentaje de falsos positivos.

Fuerte correlación de algunos antibióticos

En cambio, incluso después de aplicar una corrección por el FDR, de 1 a 4 antibióticos con actividad antianaerobia se asociaban a un riesgo un 14% mayor de EP en un plazo de 10 a 15 años. Este lapso podría corresponder, teniendo en cuenta resultados anteriores, a una alteración de la microbiota seguida de una cascada de acontecimientos fisiológicos que conducirían a las primeras lesiones periféricas y al diagnóstico años más tarde. De la misma manera, el tratamiento con tetraciclinas (10 a 15 años antes) o con la asociación de sulfonamida y trimetoprima (1 a 5 años antes) mostró una correlación significativa con la EP. Por último, la toma de antifúngicos aumentaba también el riesgo de EP, hasta +26% para 2 compras de 1 a 5 años antes. Así pues, las asociaciones entre la toma de antibióticos y el riesgo de EP varían según las clases de antibióticos y son más estrechas para los que tienen una actividad antianaerobia. Además, se ha observado una asociación positiva entre los antibióticos de amplio espectro y el riesgo de EP.

¿Está implicada una alteración de la microbiota?

Según los autores, dado que la microbiota intestinal se compone principalmente de bacterias anaerobias, los antibióticos antianaerobios y los de amplio espectro son los que pueden tener un mayor impacto en la población microbiana. Esto apoya la idea siguiente que, sin embargo, requiere confirmación: una alteración de la microbiota por los antibióticos podría explicar la relación entre el tratamiento con antibióticos y el riesgo de EP.

 

Bibliografia :

Tuomas H, Mertsalmi TH, Pekkonen E, Scheperjans F. Antibiotic exposure and risk of Parkinson's disease in Finland: A nationwide case-control study. Mov Disord. 2019 Nov 18.