La microbiota, una posible vía de investigación en el cáncer de mama

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Entre todos los tipos de cáncer, el cáncer de mama es el más frecuente en las mujeres. Se sabe que los estrógenos están implicados en la oncogénesis, y los tratamientos hormonales forman parte del arsenal terapéutico de referencia. En cambio, el papel cancerígeno de la flora intestinal no es más que una hipótesis emergente cuya complejidad apenas se está comenzando a valorar, como muestra un estudio americano-japonés.

 

Apoyándose en conocimientos bien aceptados (papel de la aromatasa en el aumento del riesgo de cáncer en caso de sedentarismo y sobrepeso, papel de la microbiota intestinal en la regulación hormonal), los investigadores compararon un grupo de 48 mujeres posmenopáusicas con cáncer de mama con un grupo compuesto por el mismo número de mujeres con mamografía normal. La flora fecal se identificó por medio del ARN 16s y tinción de las bacterias recubiertas o no de IgA (IgA positivas o negativas). Las bacterias IgA positivas, que son reconocidas por el sistema inmunitario digestivo, se diferenciaron de las bacterias IgA negativas. Se determinó la concentración urinaria de prostaglandina E (marcador potencial de inflamación), así como la de estrógeno y sus metabolitos.

La prostaglandina E: ¿un marcador inadecuado?

Otros estudios a gran escala midieron concentraciones elevadas de proteína C reactiva*, lo que demuestra la presencia de una inflamación crónica –con un efecto cancerígeno comprobado– especialmente en pacientes con sobrepeso. Se determinó la concentración de PGE-M en la orina (un metabolito de la prostaglandina). Las prostaglandinas se derivan del ácido araquidónico y están implicadas en ciertos procesos inmunitarios e inflamatorios. Aunque se midió la concentración de PGE-M como marcador potencial de inflamación, este estudio no reveló un aumento significativo en las mujeres con cáncer ni una correlación con la concentración urinaria de estrógeno. Los autores plantearon la hipótesis de que, además de la inflamación, la inmunidad también pudiera desempeñar un papel en el riesgo de cáncer de mama.

Presión nociva del sistema inmunitario

Se observó que las pacientes con cáncer presentaban una menor diversidad bacteriana que las mujeres del grupo de control. De hecho, mostraban una disminución de la diversidad de la flora tanto IgA positiva como negativa. En particular, la flora IgA positiva contenía abundantes bacterias cuyos genes están implicados en trastornos del sistema inmunitario, así como una menor cantidad de bacterias implicadas en ciertas vías metabólicas. Este cuadro podría reflejar una alteración del sistema inmunitario innato y del metabolismo en tales pacientes, o bien, un aumento del riesgo de cáncer de mama.

El ciclo enterohepático del estrógeno

Las bacterias IgA negativas también podrían contribuir al riesgo de cáncer. En el grupo de control, dichas bacterias muestran una gran diversificación y ejercen una actividad metabólica; además, existe una correlación entre su presencia y la concentración sistémica de estrógeno y sus metabolitos. Basándose en los resultados de estudios pasados que demostraron el papel de la microbiota intestinal en la homeostasis de la concentración sistémica de estrógeno mediada por el ciclo enterohepático, los autores consideran que esta población microbiana es primordial. Aunque todavía se desconoce qué bacterias IgA negativas están específicamente implicadas, podría existir una asociación entre la presencia de especies de la familia Ruminococcaceae y la concentración de estrógeno. En el presente estudio, dichas bacterias estaban ausentes en las pacientes con cáncer. La microbiota intestinal podría influir en el riesgo de cáncer mediante alteraciones del metabolismo, del ciclo del estrógeno y del sistema inmunitario. Los autores  concluyen pues que su implicación en la oncogénesis la convierte en una diana para la intervención, la prevención y el tratamiento.

 

*Glucoproteína de la sangre sintetizada por el hígado en respuesta a un antígeno, cuya concentración aumenta en caso de inflamación

 

Bibliografia :

Goedert, J. J. et al. Postmenopausal breast cancer and oestrogen associations with the IgA-coated and IgA-noncoated faecal microbiota. Br. J. Cancer 118, 471–479 (2018).