Defensas naturales: ¡que no se pongan rojos los tomates!

Gracias a la flora que recubre las hojas de las tomateras, estas pueden ser más resistentes frente a la infección causada por la Pst* que afecta a los cultivos. Sin embargo, tal como revela el estudio de un grupo de investigadores estadounidenses, esta protección puede verse alterada si se le añade fertilizante a la planta.

 

En los tomates como en los humanos, la utilización de probióticos tiene como fin estimular las defensas naturales. Dos científicas californianas investigaron si las bacterias que habitan en los plantones son capaces de conferir resistencia a la Pst, una bacteria perteneciente al género Pseudomonas que es responsable del “moteado”, una enfermedad que mancha las hojas, los tallos y los frutos de la planta y que además afecta a su fotosíntesis y a su valor de mercado.

"Baño de hojas" protector

La filosfera, parte frondosa de la planta, llamó la atención de estas investigadoras que decidieron rociar las hojas de diferentes variedades de matas situadas en una granja cercana a su laboratorio y después recuperar este baño vegetal rico en bacterias. En el laboratorio, pulverizaron plantones de una variedad antigua, acertadamente llamada money maker**, con esta mezcla más o menos diluida en una solución estéril –y por tanto con una concentración más o menos elevada de bacterias– y los infectaron con Pst una semana más tarde. Al cabo de 24 horas, se observó un menor grado de moteado en las hojas, lo que confirma la eficacia protectora de las bacterias recogidas en la granja.

Efectos dañinos de los fertilizantes

Investigaciones más exhaustivas demostraron que el efecto protector no parece tener relación con la cantidad o diversidad de las bacterias utilizadas, ni siquiera con la presencia de una o varias cepas en particular. Otro resultado destacable es que el hecho de haber añadido fertilizante debilitó la resistencia que confería anteriormente la microbiota vegetal, dejando vía libre a la Pst en su avance. Los mecanismos implicados parecen ser complejos: por un lado, la competencia entre bacterias habituales y extrañas por los nutrientes presentes en la tierra o proporcionados por el fertilizante y, por otro lado, la estimulación del sistema inmunitario del vegetal, sin olvidar la rizosfera (porción subterránea de la planta) que desempeñaría también un papel importante. Lo único seguro es que los productores de tomates tendrán que esperar antes de poder usar probióticos en aerosol para estimular la inmunidad vegetal ya que las bacterias no pueden curarlo todo a pesar del refrán que dice que no hay mala cocinera con tomates a la vera.

 

* Pseudomonas syringae pv. tomato

** Económicamente rentable

 

Bibliografia :

Berg M, Koskella B. Nutrient- and Dose-Dependent Microbiome-Mediated Protection against a Plant Pathogen. Curr Biol. 2018 Aug 6;28(15):2487-2492.e3