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Los probióticos

Según la OMS, «los probióticos son microorganismos vivos que, si se administran en cantidad suficiente, tienen efectos beneficiosos para la salud». Están presentes de forma natural en ciertos alimentos y también existen en forma de medicamentos y complementos alimentarios. Su función es contribuir a mimar nuestras microbiotas o a corregir su desequilibrio (disbiosis), con toda seguridad.

¿Qué beneficios producen?

Los efectos de los probióticos en el ecosistema intestinal consisten en mejorarlo, reforzar su función de barrera, potenciar la respuesta inmunitaria y disminuir la inflamación. Los probióticos se utilizan en gastroenterología para:

  • reducir la frecuencia y severidad de la diarrea (gastroenteritis, diarrea por Clostridium difficile, diarrea asociada a antibióticos, etc.),
  • disminuir considerablemente el riesgo de recaída en caso de reservoritis, una enfermedad intestinal inflamatoria crónica,
  • atenuar las molestias intestinales asociadas al síndrome del intestino irritable.

Además, se están investigando numerosas cepas para reequilibrar otras microbiotas (cutánea, vaginal…) en distintas afecciones como el eccema alérgico, el acné o la vaginosis.

¿Dónde se encuentran los probióticos?

Saccharomyces boulardii, Lactobacillus rhamnosus, Bifidobacterium infantis…: estos nombres de reminiscencias latinas son probióticos que favorecen nuestro bienestar. Es muy probable que los haya consumido sin saberlo, en yogures, queso, chucrut... y en otros numerosos alimentos cotidianos. De ahí la importancia de seguir una dieta sana y equilibrada.

Probióticos

 

¡Identificar un probiótico no es tarea sencilla!

Entre los miles de millones de microorganismos, ¿cuál elegir? Es una tarea delicada para los investigadores, que proceden etapa por etapa a lo largo de los ensayos en animales y después en el ser humano. Poco a poco, reducen el número de candidatos potenciales y seleccionan los microorganismos en función de:

  1. sus propiedades (antipatógenos, anticolesterol…);
  2. su resistencia al medio intestinal (temperatura, pH, ácidos biliares…) y, por supuesto, su inocuidad

¡Descubra las microbiotas!