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Los probióticos

¿Qué son exactamente los probióticos? Hubo que esperar al siglo XXI para que tuvieran su definición «oficial». Sin embargo, el consumo de estos microorganismos beneficiosos se remonta a tiempos inmemoriales.

 

¿Lo sabía? ¡Nuestros ancestros consumían a los ancestros de los probióticos actuales!1 Desde el Neolítico, constataron que la fermentación de ciertos alimentos tenía virtudes insospechadas. Leche, trigo o verduras resultaban más fáciles de conservar, más sabrosos, más fáciles de digerir... y mejores para la salud.2,3

En los albores de la Antigüedad, hace al menos 5000 años, los egipcios, los romanos y los hindúes ya apreciaban la leche fermentada.4 Los antiguos turcos, por su parte, la consideraban como un elixir de vida. ¿Es este el secreto de su fuerza legendaria? Tres siglos antes de nuestra era, los obreros chinos que construyeron la Gran Muralla comían col fermentada para su bienestar.5 Por su parte, el famoso Hipócrates, «padre de la medicina», recomendaba el queso a los atletas olímpicos.6 ¡Incluso para los soldados del terrible Gengis Kan, la leche fermentada era fuente de fuerza y vigor para vencer en las batallas!7 Fue solo a principios del siglo XX, sobre todo a raíz de los trabajos de Louis Pasteur, que se descubrió que estas virtudes procedían de microorganismos beneficiosos.8

¿Qué es un probiótico?

Los probióticos son «microorganismos vivos que, cuando se administran en cantidades adecuadas, confieren un beneficio para la salud del huésped».9,10 ¿Esta versión original de expertos necesita subtítulos?

Microorganismos… 

Como bacterias o levaduras.

vivos…

En plena forma para actuar: ¡los microorganismos muertos no son probióticos!

que, cuando se administran en cantidades adecuadas…

Ni demasiados, ni demasiado pocos para actuar eficazmente y sin peligro. 

confieren un beneficio para la salud del huésped.

En este caso, tienen un efecto positivo para la salud de la persona que los toma.11

Un probiótico no es…

  • un antibiótico, ¡al contrario! El término «probiótico» (para la vida) lo propusieron justamente unos investigadores en la década de 1960 como oposición a «antibiótico» (contra la vida).12
  • una microbiota, que se refiere a todos los microorganismos que hay en un entorno determinado, como el intestino. El microbioma es simplemente el genoma (todos los genes) del conjunto de estos microorganismos.13
  • un prebiótico, fibras alimentarias no digeribles especiales que «alimentan» específicamente a las bacterias beneficiosas de la microbiota y, de esta forma, aportan un beneficio para la salud.14 Cuando se añaden a los probióticos en productos específicos, reciben en nombre de simbióticos.15
  • un alimento fermentado, que es un alimento elaborado con microorganismos vivos elegidos y gracias a ciertas transformaciones enzimáticas: yogur, queso, chucrut... Aunque tiene virtudes para la salud, un alimento fermentado no forzosamente es un probiótico.16
  • un trasplante de microbiota fecal (TMF), un tratamiento que consiste en curar la microbiota de una persona enferma trasplantándole la de un donante sano. Actualmente, el TMF solo se utiliza en caso de infección intestinal recidivante por una bacteria llamada “Clostridium difficile.17

¿Qué son los microorganismos probióticos?

Familiarmente llamados «microbios» o también «gérmenes», los microorganismos son seres vivos «microscópicos», es decir que es imposible verlos a simple vista.18 ¡A menudo tienen una sola célula!

Entre ellos, se encuentran las bacterias, que viven en todas partes en nuestro entorno: ¡en la tierra, en el agua e incluso sobre y dentro de nuestro cuerpo!19,20 También están los hongos microscópicos: levaduras (de la levadura de panadería Saccharomyces a la Candida responsable de micosis) o mohos (como Penicillium, que produce el «azul» del Roquefort, pero también la penicilina, el famoso antibiótico).21,22,23,24 Los virus también son microorganismos, pero son incapaces de sobrevivir sin infectar una célula y no siempre se consideran como «seres vivos».25,26 También están las amebas, las microalgas…27,28 Este pequeño mundo es gigantesco: ¡hay mil millones de bacterias en una cucharadita de tierra! Tranquilícese, más del 99% de ellas son inofensivas para nosotros.29,30

Los microorganismos más utilizados como probióticos son:

  • bacterias procedentes de la microbiota humana o de los productos lácteos fermentados, los lactobacilos (Lactobacillus) y las bifidobacterias (Bifidobacterium);31,32
  • levaduras como Saccharomyces boulardii, procedente de la piel de los lichis.33,34

Todos se designan con un nombre preciso en latín:

  1. Primero, su género, por ejemplo Lactobacillus.
  2. Después, su especie dentro de este género, lo cual da lugar, por ejemplo, a Lactobacillus «acidophilus».
  3. Y finalmente, su cepa dentro de esta especie, en forma de una sucesión de letras y/o cifras, como un código de barras que indica e identifica de forma precisa al microorganismo. La cepa distingue las particularidades genéticas de cada especie de microorganismo. ¡Es la que hace único a cada probiótico!35

Por ejemplo, Lactobacillus acidophilus XYZ123.

¿No se acuerda del latín? Piense en una ensalada de frutas con ciruelas, cerezas, melocotones y nactarinas. Todos estos árboles tienen el mismo género, Prunus. La especie Prunus avium, por ejemplo, da cerezas y Prunus persica da melocotones, de los que además existen cientos de variedades: ¡amarillos, blancos, lisos o aterciopelados, redondos o planos!36

¿Cómo se eligen los probióticos?

Encontrar a los «afortunados elegidos» entre los miles de millones de microorganismos es una dura tarea para los investigadores. Quizá para reconocer sus esfuerzos, las especies probióticas a menudo llevan su nombre: Saccharomyces boulardii fue aislado por Henri Boulard37 y Lactobacillus reuterii (cuyo nuevo nombre es Limosilactobacillus reuteri38), por Gerhard Reuter.39

Tanto si proceden de la leche como de frutas o del cuerpo humano, las especies de microorganismos potencialmente beneficiosas se estudian minuciosamente para encontrar las cepas más interesantes.

  • En la primera etapa, se identifican, según las características de su genoma. Los microorganismos se clasifican. Se les da un nombre con un número de cepa.40,41
  • En la segunda etapa, se reducen poco a poco los candidatos potenciales en función de sus propiedades beneficiosas, como acciones antipatógenos, anticolesterol o también reguladores del tránsito intestinal…42,43
  • En la tercera etapa, se verifica su inocuidad, es decir, que no son peligrosos para la salud; los investigadores miran entonces si tienen genes de resistencia a los antibióticos, toxinas o si provocan efectos indeseables, pero también si los candidatos a probióticos son capaces de sobrevivir en ciertas condiciones extremas, como el medio intestinal (temperatura, pH, ácidos biliares…).44,45
  • En la cuarta etapa, y no de las menores, se valida la eficacia del probiótico en el ser humano, se habla de «ensayos clínicos», que deberán seguir las recomendaciones precisas de las autoridades sanitarias o las agencias científicas (locales/nacionales). En esta etapa es cuando el microorganismo sometido a prueba puede calificarse de probiótico.46,47
  • En la última etapa, se asegura que el probiótico se mantiene vivo y a una dosis eficaz durante todo el periodo de vida del producto. Las cepas de probióticos se depositan en un «banco internacional de cepas microbianas».48,49

¿Para qué sirven los probióticos?

Nuestro organismo cuenta con varias microbiotas. La más importante se encuentra en el intestino (es la «flora intestinal»), pero existe también una microbiota de la piel, de la vagina, de la boca, de las vías respiratorias…50,51 En estas microbiotas, miles de millones de microorganismos trabajan en armonía.52,53 La mayoría son inofensivos o beneficiosos para la salud.54 Algunos son potencialmente patógenos, es decir que podrían provocar enfermedades, pero su desarrollo está frenado por los microorganismos «amigos».55 Por diferentes razones, como una alimentación no lo bastante sana, el estrés, una enfermedad o la toma de antibióticos, el equilibrio de la microbiota puede romperse: se habla de «disbiosis».56,57 La composición de la microbiota se altera, se empobrece, los microorganismos beneficiosos son menos abundantes y los patógenos aprovechan para colonizar el espacio y multiplicarse...58

Al acudir «en refuerzo» de la microbiota, los probióticos pueden ayudarla a mantener o recuperar el equilibrio, actuar sobre nuestro sistema de defensa inmunitaria disminuyendo la inflamación y protegernos atacando a los patógenos o sus toxinas.59 De esta manera, pueden prevenir o corregir los trastornos y las enfermedades relacionadas con una disbiosis.60,61,62 Sin embargo, según las cepas, los probióticos tienen modos de acción diferentes, de modo que un efecto beneficioso específico no puede extrapolarse, en la mayoría de los casos, de una cepa a otra.63

¿Por qué tomar probióticos? ¿Cuál es el beneficio? ¿Qué me aporta?

Los beneficios de los probióticos para la salud son numerosos. No obstante, según la eficacia que cada una de las cepas de probióticos demuestra en los estudios en el ser humano, se determina su interés en situaciones muy concretas:64,65

  • Trastornos del aparato digestivo, como la diarrea debida a los antibióticos66, la diarrea por C. difficile67, la gastroenteritis68, la diarrea del viajero (o «del turista»)69, los trastornos funcionales del intestino (o «intestino irritable»)70,71, los trastornos de la digestión de la lactosa72, las enfermedades inflamatorias del intestino (EICI )73...
  • Infecciones respiratorias invernales.74
  • Enfermedades cutáneas.75
  • Infecciones urinarias.76
  • Infecciones vaginales.77

Como ve, no resulta fácil elegir entre los numerosos probióticos existentes, ya que no todos los probióticos son idénticos. Y ninguno de ellos, cepa o combinación de cepas probióticas, tendrá al mismo tiempo todos los efectos beneficiosos descritos aquí.78 Pida consejo a su médico o a su farmacéutico, le recomendará los productos que necesita en función de su estado de salud.

 

¡Descubra las microbiotas!

 

BMI 21.25

Bibliografia: 

1 Gasbarrini, Giovanni et al. “Probiotics History.” Journal of clinical gastroenterology vol. 50 Suppl 2, Proceedings from the 8th Probiotics, Prebiotics & New Foods for Microbiota and Human Health meeting held in Rome, Italy on September 13-15, 2015 (2016): S116-S119. doi:10.1097/MCG.0000000000000697
2 Gogineni, Vijaya K et al “Probiotics: History and Evolution”. J Anc Dis Prev Rem 1:2, (2013) 107 doi:10.4172/2329- 8731.1000107
3 Gasbarrini (2016)
4 Gogineni (2013)
5 Gogineni (2013)
6 Gasbarrini (2016)
7 Butel, M-J. “Probiotics, gut microbiota and health.” Medecine et maladies infectieuses vol. 44,1 (2014): 1-8. doi:10.1016/j.medmal.2013.10.002
8 Gasbarrini (2016)
9 Joint Food and Agriculture Organization of the United Nations/ World Health Organization. Working Group. Report on drafting guidelines for the evaluation of probiotics in food, 2002.
10 Hill, Colin et al. “Expert consensus document. The International Scientific Association for Probiotics and Prebiotics consensus statement on the scope and appropriate use of the term probiotic.” Nature reviews. Gastroenterology & hepatology vol. 11,8 (2014): 506-14. doi:10.1038/nrgastro.2014.66 Swanson, Kelly S et al. “The International Scientific Association for Probiotics and Prebiotics (ISAPP) consensus statement on the definition and scope of synbiotics.” Nature reviews. Gastroenterology & hepatology vol. 17,11 (2020): 687-701. doi:10.1038/s41575-020-0344-2
11 Fenster, Kurt et al. “The Production and Delivery of Probiotics: A Review of a Practical Approach.” Microorganisms vol. 7,3 83. 17 Mar. 2019, doi:10.3390/microorganisms7030083
12 Gasbarrini ( 2016)
13 Ursell, Luke K et al. “Defining the human microbiome.” Nutrition reviews vol. 70 Suppl 1,Suppl 1 (2012): S38-44. doi:10.1111/j.1753-4887.2012.00493.x
14 Gibson, Glenn R et al. “Expert consensus document: The International Scientific Association for Probiotics and Prebiotics (ISAPP) consensus statement on the definition and scope of prebiotics.” Nature reviews. Gastroenterology & hepatology vol. 14,8 (2017): 491-502. doi:10.1038/nrgastro.2017.75
15 Swanson, Kelly S et al. “The International Scientific Association for Probiotics and Prebiotics (ISAPP) consensus statement on the definition and scope of synbiotics.” Nature reviews. Gastroenterology & hepatology vol. 17,11 (2020): 687-701. doi:10.1038/s41575-020-0344-2
16 Marco, Maria L et al. “The International Scientific Association for Probiotics and Prebiotics (ISAPP) consensus statement on fermented foods.” Nature reviews. Gastroenterology & hepatology vol. 18,3 (2021): 196-208. doi:10.1038/s41575-020-00390-5
17 Zallot, Camille : Transplantation de microbiote fécal et pathologies digestives, La Lettre de l'Hépato-gastroentérologue, Vol. XXI -n° 1, janvier-février 2018
18 InformedHealth.org [Internet]. Cologne, Germany: Institute for Quality and Efficiency in Health Care (IQWiG); 2006-. What are microbes? 2010 Oct 6 [Updated 2019 Aug 29]. Available from: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK279387/
19 Site Web Microbiology Society : Bacteria (accédé le 05/06/21) : https://microbiologysociety.org/why-microbiology-matters/what-is-microbiology/bacteria.html InformedHealth.org (2019)
20 InformedHealth.org
21 Site Web Microbiology Society : Fungi (accédé le 05/06/21) : https://microbiologysociety.org/why-microbiology-matters/what-is-microbiology/fungi.html InformedHealth.org (2019)
22 InformedHealth.org
23 Guarner F, World Gastroenterology Organisation Global Guidelines : Probiotiques et prébiotiques, février 2017 : https://www.worldgastroenterology.org/UserFiles/file/guidelines/probiotics-and-prebiotics-french-2017.pdf
24 Ropars, Jeanne et al. “La domestication des champignons Penicillium du fromage” [The domestication of Penicillium cheese fungi]. Comptes rendus biologies vol. 343,2 155-176. 9 Oct. 2020, doi:10.5802/crbiol.15
25 InformedHealth.org (2019)
26 Site Web Microbiology Society : Viruses (accédé le 05/06/21) : https://microbiologysociety.org/why-microbiology-matters/what-is-microbiology/viruses.html
27 Site Web Microbiology Society : Algae (accédé le 05/06/21) : https://microbiologysociety.org/why-microbiology-matters/what-is-microbiology/algae.html
28 Site Web Microbiology Society : Protozoa (accédé le 05/06/21) : https://microbiologysociety.org/why-microbiology-matters/what-is-microbiology/protozoa.html
29 “Microbiology by numbers.” Nature reviews. Microbiology vol. 9,9 (2011): 628. doi:10.1038/nrmicro2644
30 InformedHealth.org (2019)
31 Butel (2014)
32 Guarner, Francisco et al. World Gastroenterology Organisation Global Guidelines : Probiotiques et prébiotiques. Février 2017 : https://www.worldgastroenterology.org/UserFiles/file/guidelines/probiotics-and-prebiotics-french-2017.pdf
33 ILSI Europe (2013) Probiotics, Prebiotics and the Gut Microbiota. ILSI Europe Concise Monograph. 2013:1-32
34 https://jardinage.lemonde.fr/dossier-212-cerisier-prunus-cerasus.htm
35 McFarland, Lynne V. “Systematic review and meta-analysis of Saccharomyces boulardii in adult patients.” World journal of gastroenterology vol. 16,18 (2010): 2202-22. doi:10.3748/wjg.v16.i18.2202McFarland
36 Zheng J, Wittouck S, Salvetti E, et al. A taxonomic note on the genus Lactobacillus: Description of 23 novel genera, emended description of the genus Lactobacillus Beijerinck 1901, and union of Lactobacillaceae and Leuconostocaceae. Int J Syst Evol Microbiol. 2020;70(4):2782-2858.
37 Britton, R. A. (2017). Lactobacillus reuteri. The Microbiota in Gastrointestinal Pathophysiology, 89–97. doi:10.1016/b978-0-12-804024-9.00008-2
38 Quigley, Eamonn M M. “Prebiotics and Probiotics in Digestive Health.” Clinical gastroenterology and hepatology : the official clinical practice journal of the American Gastroenterological Association vol. 17,2 (2019): 333-344. doi:10.1016/j.cgh.2018.09.028
39 FAO/OMS (2002)
40 Jackson, Scott A et al. “Improving End-User Trust in the Quality of Commercial Probiotic Products.” Frontiers in microbiology vol. 10 739. 17 Apr. 2019, doi:10.3389/fmicb.2019.00739
41 Site Web Inserm : Microbiote intestinal (flore intestinale) (MAJ 01/02/16, accédé le 06/06/21) https://www.inserm.fr/information-en-sante/dossiers-information/microbiote-intestinal-flore-intestinale
42 Beck, James M et al. “The microbiome of the lung.” Translational research : the journal of laboratory and clinical medicine vol. 160,4 (2012): 258-66. doi:10.1016/j.trsl.2012.02.005
43 INRA : Microbiote : la révolution intestinale, Dossier de Presse SIA 2017 (publié le accédé le 14/06/21): https://www.theragora.fr/pdfs/DP-microbiote-la-revol-INRA-1217.pdf
44 Site Web Inserm (2016)
45 Normal Microbiota and Host Relationships. 3 Jan. 2021, https://bio.libretexts.org/@go/page/11983.
46 McFarland LV. “Normal flora: diversity and functions”. Microb Ecol Health Dis 2000;12:193–207
47 INRA (2017)
48 Site Web Inserm (2016)
49 Levy M, Kolodziejczyk AA, Thaiss CA, et al. Dysbiosis and the immune system. Nat Rev Immunol. 2017;17(4):219-232.
50 Francino, M P. “Antibiotics and the Human Gut Microbiome: Dysbioses and Accumulation of Resistances.” Frontiers in microbiology vol. 6 1543. 12 Jan. 2016, doi:10.3389/fmicb.2015.01543
51 Karl, J Philip et al. “Effects of Psychological, Environmental and Physical Stressors on the Gut Microbiota.” Frontiers in microbiology vol. 9 2013. 11 Sep. 2018, doi:10.3389/fmicb.2018.02013
52 McFarland, Lynne V. “Use of probiotics to correct dysbiosis of normal microbiota following disease or disruptive events: a systematic review”. BMJ open vol. 4,8 e005047. 25 Aug. 2014, doi:10.1136/bmjopen-2014-005047
53 McFarland LV, Evans CT, Goldstein EJC. “Strain-Specificity and Disease-Specificity of Probiotic Efficacy: A Systematic Review and Meta-Analysis”. Front Med (Lausanne). 2018;5:124. Published 2018 May 7.
54 Williams, Nancy Toedter. “Probiotics.” American journal of health-system pharmacy : AJHP : official journal of the American Society of Health-System Pharmacists vol. 67,6 (2010): 449-58. doi:10.2146/ajhp090168 .
55 Hill, Colin et al. “Expert consensus document. The International Scientific Association for Probiotics and Prebiotics consensus statement on the scope and appropriate use of the term probiotic.” Nature reviews. Gastroenterology & hepatology vol. 11,8 (2014): 506-14. doi:10.1038/nrgastro.2014.66
56 Szajewska, Hania et al. “Probiotics for the Prevention of Antibiotic-Associated Diarrhea in Children.” Journal of pediatric gastroenterology and nutrition vol. 62,3 (2016): 495-506. doi:10.1097/MPG.0000000000001081
57 McFarland, L V et al. “A randomized placebo-controlled trial of Saccharomyces boulardii in combination with standard antibiotics for Clostridium difficile disease.” JAMA vol. 271,24 (1994): 1913-8.
58 Guarino, Alfredo et al. “European Society for Pediatric Gastroenterology, Hepatology, and Nutrition/European Society for Pediatric Infectious Diseases evidence-based guidelines for the management of acute gastroenteritis in children in Europe: update 2014.” Journal of pediatric gastroenterology and nutrition vol. 59,1 (2014): 132-52. doi:10.1097/MPG.0000000000000375
59 McFarland, Lynne V. “Meta-analysis of probiotics for the prevention of traveler's diarrhea.” Travel medicine and infectious disease vol. 5,2 (2007): 97-105. doi:10.1016/j.tmaid.2005.10.003
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61 McKenzie, Y A et al. “British Dietetic Association systematic review of systematic reviews and evidence-based practice guidelines for the use of probiotics in the management of irritable bowel syndrome in adults (2016 update).” Journal of human nutrition and dietetics : the official journal of the British Dietetic Association vol. 29,5 (2016): 576-92. doi:10.1111/jhn.12386
62 ILSI Europe (2013) : Probiotics, Prebiotics and the Gut Microbiota. ILSI Europe Concise Monograph. 2013:1-32
63 Bejaoui, Mohamed et al. “Targeting the Microbiome in Inflammatory Bowel Disease: Critical Evaluation of Current Concepts and Moving to New Horizons.” Digestive diseases (Basel, Switzerland) vol. 33 Suppl 1 (2015): 105-112. doi:10.1159/000437104
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65 Li, Lin et al. “Probiotic Supplementation for Prevention of Atopic Dermatitis in Infants and Children: A Systematic Review and Meta-analysis.” American journal of clinical dermatology vol. 20,3 (2019): 367-377. doi:10.1007/s40257-018-0404-3
66 Beerepoot, M A J et al. “Nonantibiotic prophylaxis for recurrent urinary tract infections: a systematic review and meta-analysis of randomized controlled trials.” The Journal of urology vol. 190,6 (2013): 1981-9. doi:10.1016/j.juro.2013.04.142
67 Borges, Sandra, Barbosa, Joana, Teixeira, Paula. (2016). “Gynecological Health and Probiotics”. 10.1016/B978-0-12-802189-7.00056-3.
68 Vidéo ISAPP: Probiotics : How to choose a probiotic? https://youtu.be/kDVFPFd7FtY