Prebióticos: lo esencial para comprender

Una sola letra separa prebiótico de probiótico, ¡lo cual se presta a confusión! Para complicar las cosas, los dos tienen la misma «vocación»: equilibrar la microbiota y mejorar la salud. Sin embargo, son muy diferentes, por su naturaleza y su modo de acción. Los prebióticos, relativamente nuevos, son mal conocidos por los consumidores. ¿De qué se trata? ¿Dónde se encuentran? ¿Qué beneficios producen? ¡Para eliminar la ambigüedad, analicemos la situación!

Fecha de publicación 16 Octubre 2020
Fecha de actualización 01 Febrero 2023
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Fecha de publicación 16 Octubre 2020
Fecha de actualización 01 Febrero 2023

Índice

Índice

¿Qué es un prebiótico?

En 1995, se propuso una primera definición «oficial» de los prebióticos. Después, esta definición evolucionó en función de los avances de los conocimientos sobre el papel y el funcionamiento de la microbiota humana.1,2

Historia de una definición

En 1995, dos científicos definieron por primera vez los prebióticos, Glenn Gibson y Marcel Roberfroid.3 Según ellos, son «compuestos no digeribles de la alimentación que aportan un beneficio para la salud de un individuo, al estimular de manera específica el crecimiento y/o la actividad de uno o varios microorganismos residentes en el colon». Esta definición se actualizó después varias veces, ante de que, en 2016, un panel de expertos internacionales se pusiera de acuerdo en «sustrato selectivamente utilizado por los microorganismos del huésped que confieren una ventaja para la salud».4

En definitiva, los prebióticos son sustancias que «alimentan» de manera específica a ciertos microorganismos de la microbiota, los beneficiosos para nuestro cuerpo. Al hacerlo, mejoran nuestra salud. Por lo tanto, no son sustratos (alimentos) que puedan utilizar la mayoría de los microorganismos de la microbiota5 y todavía menos las bacterias que podrían enfermarnos, como algunas especies de clostridios y E. coli.6

Lo que cambia y lo que permanece: los prebióticos hoy y mañana

Según la definición de 1995, solo algunos compuestos de la familia de los glúcidos podían considerarse como prebióticos.7 El término de «sustrato», que los científicos prefieren recientemente, amplía el concepto de los prebióticos más allá de estos glúcidos a todo lo que alimenta específicamente a las bacterias de la microbiota y aporta un beneficio para la salud.8,9

Además, los prebióticos pueden actuar en otras zonas del cuerpo que tienen una microbiota como el intestino. Pueden actuar en la piel, la cavidad oral o la vagina.10

Los microorganismos que se benefician de los prebióticos no se precisan en la primera y la más reciente definición. Históricamente, se trata de las bifidobacterias y los lactobacilos, reconocidos como beneficiosos para la salud y también utilizados como probióticos.11 Todavía hoy son los géneros que se estudian con mayor frecuencia y se utilizan como blanco de los prebióticos. Pero ahora se sabe que otros metabolizan los prebióticos y también pueden participar en nuestra buena salud. Las investigaciones se orientan hacia prebióticos que estimulan especies como Propionibacterium, Faecalibacterium, Eubacterium, Akkermansia o Roseburia.

Las reglas para aspirar al sello «prebiótico»

Por más que la definición de los prebióticos se haya ampliado,15 no por ello se puede llamar prebiótico a cualquier cosa.

Para que una sustancia pueda considerarse un prebiótico, primero su estructura química debe estar bien descrita. Después deben efectuarse estudios preclínicos en el laboratorio y ensayos clínicos en el ser humano para confirmar:

  • su resistencia a las enzimas digestivas (por ejemplo, la acidez gástrica o la bilis) que le permitan llegan intacto a la microbiota diana, como la microbiota intestinal;
  • su selectividad y su acción sobre los microorganismos específicos;
  • las modificaciones que produce en la microbiota y un efecto beneficioso medible para la salud;
  • una dosis eficaz que no produzca efectos secundarios.16, 17, 18

Para no equivocarse: los prebióticos no son…

Fibras
Las fibras son glúcidos alimentarios no digeribles que proceden principalmente de los vegetales. Pueden ser fermentables (o solubles), como la pectina de la manzana, o no fermentables (o insolubles), como la celulosa o la lignina. Los microorganismos de la microbiota intestinal utilizan las fibras solubles, pero generalmente las utilizan la mayoría de ellos; por lo tanto, no alimentan «selectivamente» a las bacterias beneficiosas para la salud. Sin embargo, algunas fibras solubles actúan únicamente sobre bacterias beneficiosas para la salud y, por lo tanto, se consideran prebióticos; de hecho, la mayoría de los prebióticos actuales son fibras. Pero los prebióticos pueden ser otras cosas además de fibras (como la lactulosa) y no todas las fibras son prebióticos.20, 21, 22

Probióticos
Los probióticos son microorganismos vivos que, cuando se administran en cantidades adecuadas, confieren un beneficio para la salud del huésped. . Para saber más, aquí.

Fuentes, funciones, modo de acción…: saberlo todo sobre los prebióticos

Descubra cómo son los prebióticos, dónde se encuentran y cómo actúan sobre nuestros microorganismos beneficiosos.

Un poco de química: ¿qué son los prebióticos?

En la actualidad, los compuestos que pueden considerarse prebióticos forman parte, sobre todo, de la familia de los glúcidos complejos: oligosacáridos y polisacáridos.25, 26 Los oligosacáridos son uniones, o polímeros, de varios azúcares simples o monosacáridos (generalmente de 3 a 10): glucosa, fructosa, galactosa, etc. Los polisacáridos contienen más de 20.27 Sin embargo, algunos prebióticos utilizados más raramente solo tienen dos azúcares; se llaman disacáridos.

Los principales prebióticos son

Los galactooligosacáridos (GOS - a veces llamados TOS o trans-GOS...

que contienen una molécula de glucosa y moléculas de galactosa, un azúcar que se encuentra en la leche.

Cabe señalar que los GOS forman parte de la familia de los «galactanos».31

Los fructooligosacáridos (FOS)...

que contienen una molécula de glucosa y moléculas de fructosa. Sus fuentes naturales son principalmente la fruta y la miel.

Cabe señalar que los FOS forman parte de la familia de los «fructanos».31

La inulina

un tipo de FOS que comprende varias moléculas de fructosa, principalmente procedente de la raíz de achicoria.

Cabe señalar que la insulina forma parte de la familia de los «fructanos».31

La lactulosa

un disacárido galactosa-fructosa también utilizado como medicamento para aliviar el estreñimiento.28, 29, 30

Los FOS (entre ellos la inulina) y los GOS son los prebióticos cuyos efectos sobre los microorganismos beneficiosos de la microbiota intestinal y sobre la salud están más reconocidos científicamente. Por lo tanto, en la actualidad son las «estrellas» de los prebióticos.32, 33 La dosis recomendada para obtener un efecto prebiótico en el adulto es de 5 a 8 g de FOS o GOS al día.34

Pero se están probando otras sustancias en cuanto a su potencial prebiótico, como:

  • otros glúcidos complejos de tipo fibra: xilooligosacáridos (XOS), isomaltooligosacáridos (IMO), polidextrosa, oligosacáridos de soja (SBOS), betaglucanos, pectina…;
  • derivados del almidón, como los polioles: sorbitol, maltitol…;
  • ácidos grasos poliinsaturados;
  • polifenoles; por ejemplo, cacao o té.35, 36, 37, 38

¡GOS para los bebés!

La leche materna contiene oligosacáridos que alimentan a las bifidobacterias y otras especies de microorganismos que colonizan la microbiota del bebé que recibe leche materna, participan en el desarrollo de su sistema inmunitario y metabólico, y favorecen una buena digestión. Estos oligosacáridos de la leche humana (OLH) se consideran prebióticos.39 Muchos preparados para el biberón de los lactantes contienen prebióticos que imitan los OLH, como los GOS o los FOS.40

En concreto, ¿dónde se encuentran?

Los prebióticos están presentes de forma natural en numerosos alimentos de origen vegetal y en la leche materna. También se añaden a alimentos como galletas, cereales, bebidas y productos lácteos, así como a los preparados para lactantes.41 Finalmente, están disponibles en forma de complementos alimentarios,42 solos o asociados a probióticos, vitaminas, minerales, extractos de plantas, etc.

Las fuentes naturales de prebióticos

Numerosas frutas, verduras, cereales y otros alimentos de origen natural son fuentes de prebióticos. Citemos, por ejemplo:

  • la alcachofa, la raíz de achicoria, el puerro, el espárrago (que contienen inulina);
  • el plátano, el ajo, la cebolla, la miel, el trigo (que contienen FOS);
  • la leche de soja y de avena, los anacardos, los altramuces, los garbanzos y los pistachos (que contienen GOS)…43, 44

Estos alimentos presentan un bajo contenido en prebióticos, por lo que su consumo ocasional puede no producir un efecto significativo para la salud.45

Nuestros antepasados cazadores-recolectores consumían muchos alimentos que contenían prebióticos naturales y podían ingerir hasta 135 g al día. No suele ser nuestro caso con la alimentación occidental moderna, que solo aporta de 1 a 4 g al día en Estados Unidos y de 3 a 11 g al día en Europa.46

Por lo tanto, los prebióticos actualmente se producen de manera industrial, o bien aislándolos a partir de alimentos ricos en sustancias prebióticas, o bien sintetizándolos a partir de azúcares como la fructosa, la lactosa o la sacarosa.47, 48, 49

¿Para qué sirven los prebióticos?

Si imaginamos nuestra microbiota como un jardín, podríamos decir que los prebióticos sirven de «abono» para favorecer el crecimiento de esas bonitas plantas y no de las malas hierbas. Y todo el organismo se beneficia.

Como cualquier abono, los prebióticos no son «necesarios» para alimentar a los microorganismos de la microbiota. Pero permiten estimular el crecimiento y la actividad de los que tienen un efecto beneficioso para la salud. Esto significa que contribuyen a equilibrar la microbiota, sobre todo aumentando la cantidad de bacterias beneficiosas en detrimento de las bacterias patógenas, lo cual permite a la microbiota asegurar correctamente sus misiones de digestión, asimilación de los nutrientes, sostén de las defensas naturales, etc.50, 51

Los prebióticos también favorecen la producción por las bacterias, durante el proceso de fermentación, de sustancias que participan en el buen funcionamiento del organismo y en la salud. Se trata, por ejemplo, del lactato y los ácidos grasos de cadena corta (AGCC), acetato, propionato y butirato, que actúan en el intestino y se difunden también al resto del cuerpo por la circulación sanguínea.53 Sirven de fuente de energía al organismo y desempeñan papeles importantes para la salud, como el mantenimiento de la integridad de la barrera intestinal y la regulación del metabolismo de los azúcares y las grasas.54

Finalmente, la producción de estos AGCC disminuye el pH (acidifica) el medio cólico, lo cual también tiene ventajas para la salud, como una mejor absorción de los nutrientes y una protección más eficaz contra los microbios.55, 56

Prebióticos que comparten: ¡selectivos pero no esnobs!

Estudios recientes han demostrado que el impacto de los prebióticos sobre la microbiota sin duda va más lejos que el de los microorganismos a los que van dirigidos: las sustancias procedentes de su transformación estimulan otras especies bacterianas que pueden beneficiarse de los prebióticos.57 Es una cadena beneficiosa que se crea mediante una alimentación cruzada en que el producto de una bacteria sirve de alimento a otra y así sucesivamente. Por ejemplo, el acetato y el lactato, principales metabolitos de los lactobacilos, también los utilizan otros microorganismos para producir propionato y butirato.58

¿Cómo pueden mejorar la salud los prebióticos?

Los prebióticos son un tema científico relativamente nuevo, por lo que los resultados de la investigación clínica sobre su efecto en la salud son menos numerosos que con los probióticos.59 Sin embargo, sugieren que, al actuar sobre el crecimiento y el metabolismo de las bacterias beneficiosas de la microbiota,60 los prebióticos participan en varias grandes funciones del organismo esenciales para luchar mejor contra diversos trastornos.61

Equilibrarían la microbiota para defendernos mejor contra los patógenos

Cuando los microorganismos como los lactobacilos y las bifidobacterias aumentan en la microbiota gracias a los prebióticos, la proporción de patógenos disminuye. Además, acaparan los nutrientes que, de otra manera, podrían alimentar a los microbios patógenos, lo cual frena su colonización.62 Por otra parte, durante la fermentación de los prebióticos, estas bacterias producen compuestos que reducen el pH del medio cólico, lo cual inhibe también el desarrollo de los gérmenes dañinos.63, 64

Estimularían nuestras defensas naturales

Los prebióticos mejoran las defensas inmunitarias de la microbiota intestinal, pero también del organismo entero con el que interactúa.65 Su fermentación produce metabolitos (AGCC, peptidoglicanos…) que estimulan las defensas inmunitarias y regulan la producción de moléculas anti- y proinflamatorias.66, 67 Los estudios han demostrado que la toma de prebióticos como los GOS aumenta la eficacia de las células del sistema inmunitario en la sangre de las personas de edad avanzada68 y que una mezcla de FOS e inulina mejora la respuesta del sistema inmunitario a la vacunación contra la gripe.69

Reducirían el riesgo de alergia

Los prebióticos disminuirían la actividad de ciertas células inmunitarias, los linfocitos auxiliares, que están implicados en la alergia. El efecto modulador de los prebióticos sobre la alergia se ha observado especialmente en estudios en los bebés: los que tomaban leche enriquecida en GOS y FOS tenían menos dermatitis atópica, asma y urticaria que los que tomaban leche no enriquecida.70 Sin embargo, el efecto de los prebióticos sobre la alergia todavía es incierto.71

Regularían el tránsito intestinal

Por su capacidad de unirse al agua, los prebióticos tomados por vía oral reblandecerían las heces y facilitarían su eliminación.72 Además, los AGCC que producen también podrían regular las hormonas implicadas en la motricidad intestinal.73 La lactulosa ya se utiliza como medicamento contra el estreñimiento y se han obtenido resultados esperanzadores con prebióticos a dosis bajas para aliviar algunos síntomas del síndrome del colon irritable.74 La Unión Europea ha autorizado oficialmente la alegación de salud «mejora la función intestinal» para la inulina de achicoria a 12 g al día, porque las prueba científicas de este efecto en el ser humano son robustas.75

Facilitarían la absorción de los minerales

Los prebióticos mejorarían la absorción de las sales minerales como el calcio y el magnesio, con potenciales efectos beneficiosos sobre el crecimiento de los huesos en los adolescentes y el mantenimiento de la densidad ósea en las mujeres menopáusicas.76 En efecto, los AGCC cuya producción favorecen aumentan la superficie de absorción de las células intestinales y la solubilidad de los minerales, que se vuelven más fáciles de asimilar.77, 78

Mejorarían el metabolismo de los azúcares y las grasas

Los estudios habrían demostrado que algunos prebióticos tienen un efecto positivo sobre la concentración de azúcar (glucemia) y de grasas (como los triglicéridos) en la sangre,79 pero también sobre la regulación de la insulina en las personas sanas o que padecen diabetes.80 La producción de AGCC por las bacterias beneficiosas desempeña un papel en este efecto, pero los prebióticos ayudarían también directamente al mantenimiento de la función de «barrera» de la microbiota intestinal. En efecto, frenan el paso a la sangre de ciertas moléculas como los lipopolisacáridos bacterianos, que pueden producir una inflamación crónica implicada en la diabetes y la obesidad.81

Contribuirían al control del apetito y la saciedad

Los AGCC producidos por la fermentación de los prebióticos en el intestino podrían regular el apetito y la saciedad. En efecto, estos se regulan mediante la liberación de diferentes mediadores en un circuito complejo que depende de la naturaleza de la toma alimentaria (azúcares, proteínas, grasas…), el volumen del contenido del estómago, el sistema nervioso digestivo y el cerebro.82 Entre estos mediadores, se encuentran, sobre todo, hormonas, la grelina, que estimula el apetito, así como el péptido YY y el péptido 1 similar al glucagón, que provocan la saciedad. Los AGCC interaccionarían con ciertos receptores de ácidos grasos y contribuirían con ello a la disminución de la producción de grelina y al aumento de la secreción de péptido YY y de péptido 1 similar al glucagón.83

Mejorarían la salud de la mucosa vaginal

Al alimentar a los lactobacilos de la microbiota vaginal, los GOS podrían reducir el riesgo de infección.84

Una investigación dinámica para desvelar nuevos beneficios

En la actualidad, todavía están en estudio otros efectos beneficiosos potenciales de los prebióticos para la salud, principalmente en el animal, con unos primeros resultados prometedores. Por ejemplo, los prebióticos podrían luchar contra la transformación maligna de las células. En efecto, sus productos de fermentación, como el butirato, podrían tener un efecto protector contra el cáncer colorrectal. Algunos prebióticos también podrían mejorar la memoria y la concentración en las personas de edad madura e incluso ralentizar el declive cognitivo en las enfermedades de tipo Alzheimer. Finalmente, podrían reducir la concentración de triglicéridos en la sangre, lo cual tendría un impacto positivo sobre la salud del sistema cardiovascular. Aunque las pruebas sobre los beneficios de los prebióticos se acumulan, es necesario continuar efectuando numerosos trabajos científicos antes de que las sociedades científicas difundan más recomendaciones sobre la utilización de los prebióticos.85, 86

¡Efectos que pueden variar según la persona!

El efecto de los prebióticos, como el de los probióticos, puede variar de una persona a otra. En primer lugar, depende de la presencia de los microorganismos que los prebióticos deben alimentar en la microbiota de la persona. También puede ser diferente en las personas que tienen genes que influyen en la composición de la microbiota o predisponen a ciertas enfermedades. Finalmente, puede variar según el modo de vida de cada uno: los hábitos alimentarios, el estado de salud o la toma de medicamentos, etc.87, 88 Los investigadores esperan avanzar más en el conocimiento de los efectos de los prebióticos sobre la microbiota, pero también en las técnicas que permitan analizar la microbiota de cada persona, para poder pensar en unas recomendaciones más concretas y personalizadas.89

BMI 22.52-Nov 22
Bibliografia

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10 ISAPP : Prebiotics: A Consumer Guide for Making Smart Choices - Developed by the International Scientific Association for Probiotics and Prebiotics (04/11/21)
11 ISAPP : Understanding Prebiotics and Fiber, 2018
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20 ISAPP : Understanding Prebiotics and Fiber, 2018
21 Markowiak P, Slizewska K. Effects of Probiotics, Prebiotics, and Synbiotics on Human Health. Nutrients 2017, 9, 1021
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27 Cours-médecine. Fr : Les polyosides https://www.cours-medecine.info/medecine/biochimie/polyosides.html
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