La microbiota de los Inuits resiste al paso del tiempo

Habida cuenta de que la alimentación constituye uno de los principales elementos que influyen en la composición de la microbiota intestinal, un grupo de investigadores de Quebec estudió los efectos de las variaciones de la dieta en dicha microbiota, en función de la estación del año.

 

Dirijámonos a Nunavut, un territorio ubicado en el extremo septentrional de Canadá. Los inuit (anteriormente llamados «esquimales») que viven allí son cazadores-recolectores y su dieta se basa tradicionalmente en el consumo de carne de caza, pescados y aves salvajes, cuya abundancia depende de la estación del año y que cada vez son más escasos por el calentamiento global. Además, el estilo de vida occidental ha influido en los hábitos alimentarios de los inuit: mientras que durante el verano siguen favoreciendo los productos de la caza y la pesca, en otoño adoptan cada vez más productos vendidos en supermercados. A la inversa, los hábitos alimentarios occidentales están sujetos a pocas variaciones estacionales debido a la disponibilidad prácticamente permanente de los productos que consume la gente.

Microbiota y variaciones temporales

Para caracterizar las variaciones temporales de la microbiota intestinal provocadas por la alimentación tradicional del pueblo inuit, los investigadores analizaron la microbiota de quince habitantes de Nunavut y la compararon con la de nueve residentes de la ciudad de Montreal, utilizando muestras fecales recolectadas durante un período de cerca de un año. Aunque no se observaron diferencias estacionales pronunciadas, la composición de la microbiota de los inuit presentó más fluctuaciones a lo largo del tiempo,   lo cual tiende a indicar que su alimentación más variable, condicionada por la caza y los precios de los alimentos importados, tiene un efecto en la conformación de su microbiota.

Nunavut y Montreal: ¿la misma microbiota?

Si bien la diversidad de la microbiota es similar entre las dos comunidades, los investigadores notaron algunas diferencias en su composición: la microbiota de los inuit refleja un consumo elevado de café, carnes y pescados crudos, mientras que la de los habitantes de Montreal revela el consumo de frutas y verduras, carne cocida y alcohol. Según los cálculos de los investigadores, entre el 11% y el 17% de las variaciones de la microbiota podrían imputarse a los hábitos alimentarios. Los autores concluyeron que aunque la dieta de tipo occidental se está difundiendo entre los inuit, su alimentación tradicional sigue teniendo un potente efecto en la composición, diversidad y estabilidad de su microbiota.

 

Bibliografia :

Dubois et al. The Inuit gut microbiome is dynamic over time and shaped by traditional foods. Microbiome (2017) 5:151 DOI 10.1186/s40168-017-0370-7