Un aditivo alimentario responsable de la gravedad de ciertas infecciones por Clostridium difficile

Un aditivo alimentario, la trehalosa, podría ser responsable de la gravedad de ciertas infecciones por Clostridium difficile, sugieren los autores de un estudio publicado en la prestigiosa revista Nature.

 

Dos cepas hipervirulentas de Clostridium difficile eran las responsables de las epidemias de infecciones intestinales graves que surgieron en 1995 y 2007 en Norteamérica y en Europa. Estas cepas, resistentes al antibiótico que se utilizaba hasta entonces para erradicarlas (fluoroquinolona) se han convertido en tan solo unos años en la primera causa de infecciones nosocomiales por C. difficile en la mayor parte de los países del mundo. Sin embargo, la resistencia a los antibióticos no explica la virulencia de estas cepas, responsables de casos muy graves. Estarían implicados otros factores, en especial la utilización cada vez mayor de un azúcar, la trehalosa, en la industria alimentaria.

La trehalosa: un aditivo alimentario de uso común

La industria alimentaria apenas utilizaba la trehalosa antes de la década del año 2000 porque consideraba que era un  aditivo excesivamente caro. Sin embargo, la mejora de las técnicas de producción ha reducido su coste y ha hecho que los fabricantes la integren como aditivo en todo tipo de productos: sushis, helados, pastas, sopas... Sin embargo, según los autores del estudio estadounidense, la avalancha de cepas de C. difficile hipervirulentas podría deberse a la capacidad de la bacteria para utilizar la trehalosa como fuente de carbono. En efecto, el análisis de las cepas epidémicas demuestra que poseen todas las mutaciones genéticas que les permiten metabolizar la trehalosa, aunque esté presente en bajas cantidades, y producir más toxinas, lo que explicaría su mayor virulencia.

Con dosis bajas es suficiente

Los experimentos realizados en ratones infectados por una de las dos cepas confirman esta hipótesis. De hecho, revelan una tasa de mortalidad tres veces más alta en los roedores cuya alimentación contenía trehalosa, sin que sea necesario ingerir dosis pantagruélicas del aditivo para que aparezca el riesgo: en humanos, el consumo de un helado es suficiente para que la cantidad de trehalosa que llega a la microbiota intestinal favorezca el desarrollo de esta bacteria, señalan los autores. Según ellos, sería por tanto el aumento del consumo de trehalosa lo que ha contribuido a la aparición de cepas hipervirulentas de Clostridium difficile, responsables de epidemias.

 

Bibliografia :

Collins et al. Dietary trehalose enhances virulence of epidemic Clostridium difficile. Nature doi:10.1038/nature25178