¿Ha oído hablar de la «disbiosis»?

¿Ha oído hablar de la «disbiosis»? Consiste en la ruptura del delicado equilibro entre los miles de organismos de la microbiota y su relación con nuestro organismo. Genética, alimentación poco equilibrada, antibióticos... Las causas de la disbiosis son variadas y, en su mayoría, múltiples. Actualmente, la investigación científica ha demostrado que la disbiosis de la microbiota intestinal, la más estudiada, pero también de otra microbiota, como la del sistema vaginal, cutáneo o pulmonar, está relacionada con diferentes enfermedades, desde el síndrome de colon irritable hasta obesidad, pasando por la sinusitis crónica y el eczema.

¿Cómo puede desequilibrarse la microbiota? ¿Cuáles son las consecuencias de la disbiosis para nuestra salud? ¿Cómo podemos recuperar el equilibro de la microbiota? ¡Se lo explicamos!

Fecha de publicación 04 Noviembre 2021
Fecha de actualización 17 Febrero 2022

Acerca de este artículo

Fecha de publicación 04 Noviembre 2021
Fecha de actualización 17 Febrero 2022

¿Qué es la disbiosis?

En primer lugar, volvamos al término «disbiosis»: la etimología de este término científico es muy sencilla. En griego, la palabra bios significa «vivo» y el prefijo dis significa «malo». 

La «disbiosis» puede definirse como una alteración en la composición y el funcionamiento de la microbiota. Dicha alteración viene derivada de una combinación de factores ambientales y específicos de cada persona.1 

La disbiosis sobre la mesa: la microbiota intestinal 

La microbiota intestinal es la principal microbiota de nuestro organismo.2 Acoge al menos a 1000 especies diferentes3 de microorganismos: bacterias, hongos, virus... Los grupos de firmicutes (que engloban los conocidos lactobacilos, las «bacterias buenas») y bacteroidetes representan entre el 70 y el 90 % de la comunidad bacteriana de nuestra flora intestinal.2,4 Nuestra microbiota contiene también las actinobacterias, pertenecientes a las bifidobacterias, conocidas por sus beneficios. Otros microorganismos de nuestra microbiota podrían provocarnos enfermedades, se dice que son potencialmente (sidenote: Patógeno un patógeno es un microorganismo que causa, o puede causar, una enfermedad Pirofski LA, Casadevall A. Q and A: What is a pathogen? A question that begs the point. BMC Biol. 2012 Jan 31;10:6. ) , pero son minoritarios.2 La disbiosis da como resultado uno o más de los siguientes fenómenos:

  • Las proporciones entre estas grandes familias de bacterias cambian significativamente, en particular con una pérdida de lactobacilos y bifidobacterias;5
  • Los microorganismos útiles que viven habitualmente en nuestra microbiota (llamados «comensales») se reducen o desaparecen.1
  • La diversidad de microorganismos presentes en la microbiota se agota: hay menos especies diferentes;5
  • Los microorganismos potencialmente patógenos de la microbiota se multiplican.1,5

Consecuencias: nuestra microbiota se vuelve débil y las bacterias «malas» se apoderan de las «buenas».2 Protege nuestro organismos con menos facilidad contra las agresiones y cumple con menor eficacia sus funciones esenciales para mantener nuestra forma y nuestra salud.1,6

1000 Acoge al menos a 1000 especies diferentes de microorganismos.

Desequilibrio de la microbiota específica de cada persona

Sin embargo, ¡la disbiosis no es un término universal que se pueda aplicar a todas las personas y en todas las circunstancias!1 De hecho, se ve afectada por nuestra genética y microorganismos (definición: organismos vivos que son demasiado pequeños para ser vistos a simple vista. Incluyen bacterias, virus, hongos, arqueas, protozoos, etc... Estos microorganismos, que se denominan comúnmente « (sidenote: https://microbiologysociety.org/why-microbiology-matters/what-is-microbiology.html ) »), colonizaron nuestro cuerpos durante los primeros años de vida. Asimismo, la composición de nuestra microbiota es personal. Varía tanto entre individuos que podría ser tan exclusiva como una huella digital.7 Pero también puede cambiar dependiendo de nuestra edad, nuestro estado de salud, la aparición del estrés, nuestra alimentación, el lugar donde vivimos, los medicamentos que tomamos…8 Por lo tanto, cada uno de nosotros puede tener «su» disbiosis cuando nuestra microbiota se desequilibra y no funciona correctamente en nuestro organismo.1

Entonces, ¿qué significa tener una microbiota equilibrada?

El prefijo dis de disbiosis se opone a eu («bueno») o sim («con»).  Por tanto, hablamos de «eubiosis» o «simbiosis» cuando nuestra microbiota está en buen estado : interactúa en armonía con nuestro organismo y su comunidad microbiana está equilibrada.1

De hecho, existe un beneficio mutuo entre los miles de microorganismos que habitan nuestra microbiota y nuestro cuerpo.9 Todos salen ganando: el cuerpo proporciona «alimento y refugio» a los microorganismos de la microbiota. A cambio, estos participan en muchas funciones importantes de nuestro cuerpo, como la digestión, la asimilación de nutrientes, la protección de la impermeabilidad de la pared intestinal y la lucha contra gérmenes no deseados.2,8,10 ¡Es todo un trabajo en equipo! 


Los diferentes microorganismos de la comunidad de nuestra microbiota, incluidos aquellos que pueden ser patógenos, están presente en número y proporciones adecuadas para convivir de manera pacífica y garantizar sus funciones beneficiosas para el organismo. Sin embargo, este sutil equilibrio entre los ecosistemas microbianos de nuestro cuerpo puede romperse: la eubiosis se transforma en disbiosis.8

¿Qué causa una disbiosis?

Tal como indica su definición, la disbiosis aparece por el efecto de varios factores muy diferentes, a menudo entrelazados.5. No obstante, podemos distinguir entre:

Aquellos que están relacionados con el propio individuo, tales como: 

  • La genética.1
  • La edad.11
  • Ciertas enfermedades y lesiones. 1

Aquellos que están relacionados el entorno, tales como:

  • La ingesta de medicamentos: antibióticos, antiinflamatorios...2,5
  • Las infecciones.
  • El estilo de vida: alimentación desequilibrada o cambios de alimentación, estrés, tabaquismo, una higiene inadecuada...1, 5,8 .
  • La contaminación.8

Hay que centrarse en...

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Los antibióticos: irremplazables, pero alteran la microbiota

Los antibióticos han supuesto uno de los progresos terapéuticos más importantes del siglo XX. Tras el descubrimiento de la penicilina en 1928, se han salvado millones de vidas.13 Sin embargo, al destruir los gérmenes dañinos y también las bacterias «buenas», se desequilibra la microbiota. A corto plazo, la disbiosis generada por los antibióticos puede derivarse en diarrea14 o micosis vaginal. También se sospecha que la disbiosis intestinal inducida por antibióticos tiene un impacto a largo plazo, especialmente cuando se toman antibióticos durante la infancia, al aumentar el riesgo de diversas enfermedades crónicas como la obesidad o las alergias...

Infecciones: cuando atacan los microbios

Durante infecciones como la gastroenteritis viral o la intoxicación alimentaria por salmonella, los gérmenes dañinos y agresivos invaden la microbiota. No provienen de la microbiota, sino del exterior, y se transmiten, por ejemplo, por las manos o alimentos contaminados. Estas infecciones provocan una fuerte reacción de nuestro sistema inmune, una inflamación del intestino y diarrea. Todo ello provoca alteraciones bruscas en el equilibrio de nuestra flora intestinal. Además, los microbios implicados en estas infecciones también pueden promover el desarrollo de otras bacterias potencialmente patógenas ya presentes en la microbiota. Por lo tanto, las infecciones causan disbiosis, ¡de la que se benefician todos los gérmenes dañinos! 1,12,17,18

Alimentación: el equilibrio de la microbiota en nuestros platos

Lo que comemos afecta a la microbiota a lo largo de nuestra vida. Un cambio repentino en la dieta, en composición o cantidad, puede desencadenar disbiosis. Pero no solo eso: si las variaciones habituales de nuestros menús de un día para otro solo provocan modificaciones transitorias de la microbiota, nuestro tipo de alimentación puede modificar el ecosistema digestivo de manera permanente5 y puede, a largo plazo, ser un factor de disbiosis. Por tanto, los estudios sugieren que una dieta «al estilo occidental» rica en grasas, azúcares y proteínas puede provocar desequilibrios en la microbiota intestinal, mientras que una dieta variada rica en frutas y verduras podría protegerla.1,19

¿Cómo puede la microbiota volver a encontrar el equilibrio? 

Normalmente, después de un episodio de disbiosis, la microbiota es capaz de recuperar de forma natural su equilibrio inicial (aunque nunca recuperamos por completo la composición inicial): se dice que es «resiliente».20 Pero a veces esta «rebiosis», es decir, la vuelta al equilibrio microbiano, puede llevar tiempo: por ejemplo, incluso en un adulto sano, puede tardar hasta seis meses después de tomar un antibiótico.21 Por último, la disbiosis a veces provoca un estado de desequilibrio que perdurará y se mantendrá en el tiempo sin poder recuperarse por completo, lo que puede ser perjudicial para la salud.1

Disbiosis: ¿causa o consecuencia de una enfermedad?

Numerosos estudios que han comparado la microbiota de personas sanas y enfermas han demostrado que la disbiosis está asociada a diversas patologías crónicas: enfermedades intestinales como el síndrome de colon irritable o la enfermedad de Crohn, pero también obesidad, alergias, asma, determinados cánceres...1 Pero ¿es la disbiosis la que provoca la enfermedad o es la enfermedad la que causa la disbiosis? Para los científicos, la respuesta no siempre es obvia, pero actualmente es objeto de mucha investigación. 

Con el fin de arrojar luz, los investigadores lanzaron Homo symbiosus en 2019, un gran proyecto de investigación que tiene como objetivo determinar mejor por qué y cómo tantas enfermedades crónicas están relacionadas con la disbiosis intestinal. Los investigadores plantearon la hipótesis de que todos «estos fenómenos de disbiosis intestinal, proliferación de microbios, inflamación y debilitamiento de la pared intestinal» se apoyan entre sí.10

A cada microbiota, su disbiosis y patologías

La disbiosis de la microbiota intestinal está involucrada en diversas enfermedades: digestivas, pero también metabólicas,22 alérgicas23 e incluso mentales.24 No obstante, el cuerpo humano también alberga ecosistemas microbianos específicos en la piel,25 el tracto urinario,26 en la vagina27 o en la boca28 y los pulmones...29 cuya composición puede desequilibrarse y relacionarse con determinadas enfermedades.

Descubra la disbiosis de la:

Restablecer el equilibro, restaurar la microbiota y recuperar la salud

¿Qué hacemos ante una disbiosis? Disponemos de varias soluciones para restablecer el equilibrio de la microbiota y recuperar una mejor salud.

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Los probióticos: microorganismos de refuerzo beneficiosos

Los probióticos son «microorganismos vivos que, cuando se administran en la cantidad correcta, resultan beneficiosos para la salud del que los toma».30,31  Aquí encontrará una página sobre los probióticos, cómo funcionan, cómo se elaboran, cómo elegirlos bien... Consulte nuestra página sobre los probióticos.

Los prebióticos: su función, alimentar nuestra microbiota

Derivados principalmente de fibras alimentarias (fructooligosacáridos, galactooligosacáridos, inulina, etc.), los prebióticos son nutrientes o sustratos no digeribles, utilizados por los microorganismos de la microbiota y que tienen efectos favorables en la salud.32,33 Aquí encontrará más información sobre su forma de actuar sobre la microbiota . Los productos específicos que combinan probióticos y prebióticos se denominan simbióticos.34,35

Una alimentación saludable para preservar su buen funcionamiento

Lo que comemos, tanto la calidad como la diversidad de nuestra alimentación, contribuye al equilibrio de nuestra microbiota intestinal36,37 pero también influirá en su composición y a su vez será responsable de provocar determinadas enfermedades.22 ¡No dude en consultar a su médico de cabecera o nutricionista para obtener más información sobre los alimentos que tienen efectos beneficiosos o nocivos para mantener su intestino en buena forma!38

El trasplante de microbiota, una técnica esperanzadora

Al igual que otros órganos, la microbiota se puede injertar en otro individuo para intentar restablecer el equilibrio de su ecosistema microbiano.39,40 Por el momento, este enfoque terapéutico está bien documentado para la microbiota intestinal, conocido como trasplante de microbiota fecal (TMF), sin embargo, solo está autorizado para el tratamiento de infecciones recurrentes por Clostridioides difficile.41 Es objeto de una intensa investigación para otras patologías intestinales.41 Para la esfera vaginal, se está probando el trasplante de microbiota vaginal (TMV) y podría representar una opción prometedora para el tratamiento de la vaginosis bacteriana refractaria o recurrente. Los estudios sobre el trasplante de microbiota cutánea aún son escasos, pero los primeros resultados son prometedores.41,42

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