Microbiota del polvo de la ciudad o del campo: ¡la dermatitis atópica ya eligió su bando!

Durante los periodos de confinamiento, los niños pasan mucho tiempo en casa, en un entorno en el que el polvo campa a sus anchas. Esta exposición a los agentes microbianos del polvo podría constituir un factor de protección o un factor de riesgo para el desarrollo de la dermatitis atópica, dependiendo de si el domicilio se encuentra en medio urbano o rural. 

Fecha de publicación 11 Mayo 2021
Fecha de actualización 26 Octubre 2021

Acerca de este artículo

Fecha de publicación 11 Mayo 2021
Fecha de actualización 26 Octubre 2021

El eccema (o dermatitis atópica) es la más frecuente de todas las (sidenote: https://www.worldallergy.org/UserFiles/file/WAOAtopicDermatitisInfographic2018.pdf   ) . Se caracteriza por la asociación de resequedad cutánea y lesiones eccematosas (enrojecimiento y comezón, …) no contagiosas que se manifiestan en forma de brotes. Es el resultado de una interacción compleja entre factores ambientales y genéticos, y puede manifestarse muy temprano, por ejemplo en lactantes, aunque también puede persistir o incluso aparecer en adolescentes y adultos. Entre estos factores ambientales, se ha demostrado sobradamente que no solo la microbiota intestinal sino también la microbiota cutánea o nasal desempeñan un papel importante. Pese a los grandes esfuerzos de investigación que se han realizado en los últimos años, el número de personas afectadas no deja de crecer en el mundo. ¿Cómo explicar este aumento? Una primera explicación tiene que ver con las modificaciones del entorno causadas por el exceso de higiene y la urbanización. Sorprendentemente, mientras que la prevalencia de dermatitis atópica parece bastante baja en países africanos, la enfermedad parece afectar más a los afroamericanos. Este nuevo estudio tenía como objetivo comprender el porqué de esta paradoja mediante un análisis de la relación entre la microbiota del polvo doméstico urbano o rural y el desarrollo de la dermatitis atópica en niños sudafricanos.

Polvo de la ciudad o polvo del campo: ¿qué nos enseña la microbiota?

Los investigadores examinaron en profundidad las casas (rurales o urbanas) de 86 niños sudafricanos de 12 a 36 meses, con o sin dermatitis atópica. Su misión era recoger muestras de polvo doméstico para analizar la microbiota bacteriana. 1er hallazgo : existen diferencias significativas entre hogares urbanos y hogares rurales en cuanto a la composición microbiana global del polvo. En las casas situadas en la ciudad, el polvo muestra una diversidad bacteriana mucho menor que en las casas de campo. Además, se observa una disminución de algunas bacterias específicas (Clostridiales, Lachnospiraceae, Ruminococcaceae y Bacteroidales).

¿Bacterias protectoras contra la dermatitis atópica?

Otra hallazgo de este estudio: las casas donde viven niños con o sin dermatitis atópica contienen polvo con una composición y diversidad bacterianas diferentes. En el caso de los niños sin dermatitis atópica que viven en el campo, las familias de bacterias Clostridiales, Ruminococcaceae y Bacteroidales son más abundantes en el polvo. Estos resultados indican que dichas bacterias desempeñan un papel protector contra la dermatitis atópica. En cambio, en medio urbano, no se observó ninguna diferencia en cuanto a la cantidad o diversidad bacteriana en el polvo de las casas en las que vivían niños con o sin dermatitis atópica.


Por lo tanto, la composición del polvo doméstico podría representar un importante factor de riesgo para el desarrollo de la dermatitis atópica, y la microbiota intestinal podría ser determinante, al menos en parte, para esta asociación. Los niños pequeños ingieren e inhalan polvo doméstico accidentalmente a diario, y los investigadores consideran probable que ciertas bacterias presentes en el polvo doméstico lleguen hasta su intestino, lo que podría protegerlos (o no) contra el desarrollo del eccema.

Old sources

Bibliografia:

Mahdavinia M, Greenfield LR, Moore D, et al. House dust microbiota and atopic dermatitis; effect of urbanization [published online ahead of print, 2021 Feb 11]. Pediatr Allergy Immunol. 2021;10.1111/pai.13471. doi:10.1111/pai.13471

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    Véase también