Obesidad materna y embarazo: un riesgo para la madre y el niño

Según un reciente estudio, los futuros bebés podrían desarrollar su flora intestinal dentro del vientre materno y heredar las mismas tendencias metabólicas.

 

El sobrepeso, un peligro para la propia madre, amenaza igualmente al feto: las bacterias intestinales producen menos folatos, esa famosa vitamina B9 recomendada desde antes del embarazo para prevenir malformaciones congénitas como la espina bífida, una anomalía grave de la columna vertebral. También afecta al alumbramiento, dando lugar a partos más complicados: cesárea, parto prematuro, incluso muerte del recién nacido.

El útero no es estéril

Las repercusiones de la flora intestinal materna podrían ser incluso mucho más complejas, según los resultados de estudios muy recientes que ponen en tela de juicio la hipótesis de un feto flotando en un útero estéril. Por ejemplo, un equipo de investigadores logró detectar ADN bacteriano en el líquido amniótico, la placenta, el cordón umbilical y el meconio (las primeras heces del feto), lo que demuestra una «colonización» in utero por las bacterias intestinales de la madre —y posiblemente de la piel, de la boca y de las vías respiratorias (aún se desconocen las fuentes exactas). Esta transmisión de flora intestinal sería anterior a la ya conocida de la flora vaginal durante el parto. Si su madre es obesa, el futuro bebé estaría expuesto por lo tanto a una microbiota «obesógena» y estaría predispuesto a la misma carga metabólica (sobrepeso, diabetes de tipo 2, enfermedades cardiovasculares...).

Prevención prebiótica

Las mujeres embarazadas con sobrepeso deberían por tanto cuidar de sus bacterias intestinales.  La toma de probióticos durante el embarazo y hasta los seis meses posteriores al parto les permitiría no solamente mejorar su diabetes y reducir su masa grasa, sino también limitar la ganancia de peso del lactante. Todavía no se han identificado las cepas óptimas de probióticos. Pero mientras tanto, las mamás pueden confiar en las fibras prebióticas* durante el embarazo y la lactancia: estas fibras vegetales que no se digieren favorecen el crecimiento de bacterias beneficiosas, disminuyen el riesgo de obesidad y hacen que los niños sean más resistentes a una dieta rica en grasas y azúcar. En resumen, una forma de educación microbiótica temprana.

 

*Fibras presentes principalmente en la achicoria, el germen de trigo, el topinambo (pataca), los productos lácteos fermentados, los anacardos...

 

Bibliografia : 

Zhou L, Xiao X. The role of gut microbiota in the effects of maternal obesity during pregnancy on offspring metabolism. Biosci Rep. 2018 Apr 13;38(2). pii: BSR20171234. doi: 10.1042/BSR20171234