Obesidad

Se trata de una epidemia mundial que casi se ha triplicado en cincuenta años.1Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 39 % de los adultos a partir de los 18 años tiene sobrepeso y el 13 % obesidad.
¿Y si le dijéramos que la microbiota intestinal podría afectar a nuestro apetito, nuestro peso y nuestra capacidad de acumular grasas?2

Fecha de publicación 17 Septiembre 2021
Fecha de actualización 02 Noviembre 2021

Acerca de este artículo

Fecha de publicación 17 Septiembre 2021
Fecha de actualización 02 Noviembre 2021

¿Qué es la obesidad?

El origen de la obesidad y el sobrepeso suele estar relacionado con un desequilibrio entre las calorías absorbidas y las gastadas por el cuerpo (un aporte excesivo de grasas y azúcares en comparación con el gasto energético real).3,4 El aumento excesivo de la masa adiposa que puede perjudicar la salud y reducir significativamente la esperanza de vida.3 Las personas con sobrepeso u obesidad tienen mayor riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares y también diabetes de tipo 2.5,6 La obesidad también está relacionada con varios tipos de cáncer (hígado, útero...).6 El índice de masa corporal (IMC) nos ofrece una indicación aproximada del sobrepeso y la obesidad. Para un adulto, la OMS establece que hay sobrepeso si el IMC es igual o superior a 25 y obesidad si el IMC es igual o superior a 30.1

¿Y qué tiene que ver la microbiota con todo esto?

La predisposición genética, el sedentarismo, la falta de sueño, los factores psicológicos, una alimentación desequilibrada con demasiadas grasas y azúcares... forman parte de las causas más conocidas de la obesidad. No obstante, llevar un estilo de vida saludable que combine deporte y alimentación sana no es suficiente para eliminar nuestro exceso de peso.3 ¿Entonces, cuál es el culpable?  Un estudio reciente sobre la flora intestinal del paciente con obesidad ha permitido constatar perturbaciones en la composición de su microbiota intestinal. Este desequilibrio del ecosistema microbiano se corresponde con una (sidenote: Disbiosis La disbiosis no es un fenómeno homogéneo ya que varía en función del estado de salud de cada individuo. Se define generalmente como una alteración de la composición y funcionamiento de la microbiota, provocada por un conjunto de factores ambientales y relacionados con el individuo, que alteran el ecosistema microbiano. Levy M, Kolodziejczyk AA, Thaiss CA, et al. Dysbiosis and the immune system. Nat Rev Immunol. 2017;17(4):219-232. ) .7 ¿Lo sabía? Estudios en roedores han demostrado que si trasplantamos a un ratón delgado la microbiota de un paciente obeso, también engorda.8  ¿Sorprendente? Estos nuevos datos ofrecen una esperanza para el descubrimiento de nuevos tratamientos. Efectivamente, las personas con obesidad tendrían una microbiota en general menos rica y menos diversificada,9 con menos bacterias «buenas» como las Akkermansia muciniphila y las bifidobacterias8 y más bacterias potencialmente perjudiciales. En este caso, la modificación del equilibrio de la microbiota permitiría al intestino extraer con más eficacia la energía de lo que comemos y, por tanto, favorecer el almacenamiento energético en las personas con obesidad y con sobrepeso8

Las repercusiones en el intestino

El equilibrio entre la aportación y el gasto energético reside, en parte, en una comunicación bidireccional entre intestino y cerebro (lo que los investigadores llaman el eje intestino-cerebro).10  Esta comunicación entre las neuronas y las bacterias es posible sobre todo gracias a las moléculas «señalizadoras» entre las que se encuentran los « (sidenote: Ácidos grasos de cadena corta (AGCC) Los ácidos grasos de cadena corta son una fuente de energía (carburante) de las células de la persona que interactúan con el sistema inmunitario y están implicadas en la comunicación entre el intestino y el cerebro. ) » y los « (sidenote: Neurotransmisores Moléculas específicas que permiten una comunicación entre las neuronas (las células nerviosas del cerebro), pero también entre las bacterias de la microbiota. Las producen tanto las células de la persona como las bacterias de la microbiota. ) ».5,6,11 La microbiota intestinal, a través de estos mensajeros, ayuda al cerebro a regular el equilibrio energético, el apetito y la sensación de saciedad,6 pero también a modular el estado de ánimo y el comportamiento alimentario.9,10 Como vemos, la microbiota intestinal y la obesidad están irresolublemente ligadas: cuando la microbiota intestinal presenta alteraciones, puede haber perturbaciones a nivel de la digestión, del sistema de defensa pero también con el cerebro con el que se comunica para gestionar la sensación de hambre.9 Al igual que en un circuito electrónico cerrado, los distintos «aparatos»  están relacionados unos con otros y permiten que circule la información (buena o mala) entre el intestino y el cerebro. 

¿Se puede adelgazar gracias a la modificación de la microbiota?

La solución parece caer por su propio peso: adelgazar y acabar con los kilos de más cuidando de la microbiota. Los expertos dirán que no es tan sencillo y que es necesario comprender cómo afectan al ecosistema de nuestra microbiota intestinal la alimentación, los probióticos y los prebióticos o incluso el trasplante de microbiota fecal (TMF). 

  • Alimentación: Seguro que ya ha entendido que la alimentación es el principal factor de riesgo de la obesidad. También es el principal impulsor de la modulación de la microbiota. Actualmente, no se ha detectado ningún nexo categórico entre la acción sobre la flora intestinal y la importancia de la pérdida de peso.12 Por tanto, la respuesta a una determinada dieta se debería a la composición inicial de nuestra microbiota intestinal.7,11
  • Probióticos: Varios estudios en animales demuestran que algunos probióticos se diferencian del resto y tendrían efectos en el perfil metabólico, el aumento de peso o incluso la saciedad en los roedores.2,7,13,14 Los resultados son esperanzadores en humanos, incluso aunque en menor medida, algunos probióticos concretos tienen un efecto en el peso, el IMC, la medida de la cintura, la masa grasa y el perfil metabólico.2,5,6
  • Trasplante de microbiota fecal: Actualmente, se están estudiando otras terapias de modulación de la microbiota intestinal en las que se utiliza el trasplante de microbiota fecal (TMF) para tratar infecciones reincidentes de Clostridioides difficile. Los investigadores evalúan sus posibles beneficios para corregir la disbiosis, actuar en el comportamiento alimentario y el metabolismo energético.7
     
Bibliografia

1.     https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/obesity-and-overweight

2.     Cerdó T, García-Santos JA, G Bermúdez M, et al. The Role of Probiotics and Prebiotics in the Prevention and Treatment of Obesity. Nutrients. 2019;11(3):635.

3.     Blüher M. Obesity: global epidemiology and pathogenesis. Nat Rev Endocrinol. 2019;15(5):288-298.

4.     Maruvada P, Leone V, Kaplan LM, et al. The Human Microbiome and Obesity: Moving beyond Associations. Cell Host Microbe. 2017;22(5):589-599.

5.     Barathikannan K, Chelliah R, Rubab M, et al. Gut Microbiome Modulation Based on Probiotic Application for Anti-Obesity: A Review on Efficacy and Validation. Microorganisms. 2019;7(10):456.

6.      Abenavoli L, Scarpellini E, Colica C, et al. Gut Microbiota and Obesity: A Role for Probiotics. Nutrients. 2019;11(11):2690. 

7.     Levy M, Kolodziejczyk AA, Thaiss CA, Elinav E. Dysbiosis and the immune system. Nat Rev Immunol. 2017;17(4):219-232.

8.     Lee CJ, Sears CL, Maruthur N. Gut microbiome and its role in obesity and insulin resistance. Ann N Y Acad Sci. 2020;1461(1):37-52.

9.     Mulders RJ, de Git KCG, Schéle E, et al. Microbiota in obesity: interactions with enteroendocrine, immune and central nervous systems. Obes Rev. 2018;19(4):435-451.

10.   Torres-Fuentes C, Schellekens H, Dinan TG, et al. The microbiota-gut-brain axis in obesity. Lancet Gastroenterol Hepatol. 2017;2(10):747-756.

11.   Rastelli M, Knauf C, Cani PD. Gut Microbes and Health: A Focus on the Mechanisms Linking Microbes, Obesity, and Related Disorders. Obesity (Silver Spring). 2018;26(5):792-800.

12.   Silva YP, Bernardi A, Frozza RL. The Role of Short-Chain Fatty Acids From Gut Microbiota in Gut-Brain Communication. Front Endocrinol (Lausanne). 2020;11:25.

13.   Baj A, Moro E, Bistoletti M, Orlandi V, Crema F, Giaroni C. Glutamatergic Signaling Along The Microbiota-Gut-Brain Axis. Int J Mol Sci. 2019;20(6):1482. 

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