¿Existe una relación entre nuestra personalidad y nuestra microbiota?

Si bien varios estudios en el ser humano pusieron de manifiesto la influencia de la microbiota intestinal en el comportamiento emocional (mediada por ciertas conexiones entre el intestino y el cerebro), aún no se han esclarecido los mecanismos subyacentes.  ¿Existe entonces la posibilidad de que nuestra microbiota forje nuestra personalidad?

 

Un equipo coreano intentó desentrañar este misterio investigando la relación entre la microbiota y el carácter de una persona, basándose en los cinco grandes rasgos de personalidad que utilizan los psicólogos: abierto a lo nuevo, concienzudo, extravertido, agradable (amistoso, compasivo) e inestable emocionalmente (o neurótico). Tras someter a 672 adultos a una prueba de personalidad, los investigadores examinaron la composición de su microbiota intestinal, partiendo de la hipótesis de que la abundancia o la ausencia de ciertas bacterias podrían relacionarse con determinados rasgos de la personalidad.

Papel de las bacterias proinflamatorias

Los análisis revelaron una asociación directa entre una personalidad neurótica o concienzuda y la composición de la microbiota. En concreto, podría existir una correlación entre la tendencia a la neurosis y la presencia de grupos bacterianos conocidos por sus propiedades proinflamatorias. Por su parte, la tendencia a tener pensamientos negativos podría contribuir a la inflamación crónica a lo largo del tiempo. Las personas menos concienzudas también podrían caracterizarse por una baja proporción de bacterias conocidas por sus propiedades antiinflamatorias. A la inversa, tales bacterias serían particularmente abundantes en las personas más concienzudas.

Diversidad y mente abierta

Aunque se observan diferencias importantes entre individuos, las personas que se caracterizan por una mente abierta o que son particularmente agradables podrían tener una microbiota más diversificada. ¿Por qué? Según la interpretación –prudente– de los investigadores, la explicación reside en la capacidad de estos tipos de personalidad para probar nuevos alimentos o para consumir con más facilidad los que se les proponen (sobre todo fruta y verdura). Consideran que los resultados requieren confirmación y que falta identificar los mecanismos implicados. Sin embargo, su trabajo abre nuevas perspectivas terapéuticas para los trastornos psíquicos. ¿Y qué tal si la mejor forma de tratarlos fuera a través de la modulación de la composición de la microbiota comiendo más sano?

 

Bibliografia :

Kim, H.-N., et al. Correlation between gut microbiota and personality in adults: A cross-sectional study. Brain Behav. Immun. (2017), https://doi.org/10.1016/j.bbi.2017.12.012