La gravedad de la bronquiolitis depende de la flora nasal de los bebés

Según un estudio estadounidense, el riesgo y la gravedad de la bronquiolitis están asociados a la composición bacteriana de la microbiota respiratoria que reviste el interior de la nariz de los bebés.

En Estados Unidos, la bronquiolitis es la segunda causa de consulta en urgencias y la primera causa de hospitalización de bebés. Esta infección se debe principalmente al virus sincitial respiratorio (VRS) en 2/3 de los casos y al rinovirus en ¼ de los casos, dos gérmenes a los que están expuestos prácticamente todos los bebés. ¿Por qué solo algunos de ellos desarrollan una bronquiolitis? ¿Y por qué su gravedad varía tanto de un niño a otro?

Un grupo de investigadores estadounidenses que sospechaba que la microbiota respiratoria podría estar implicada comparó la de bebés hospitalizados por bronquiolitis grave con la de bebés sanos. El análisis muestra que en la mucosa nasal de los bebés predominan tres géneros bacterianos: Moraxella (32 %), Corynebacterium (16 %) y Staphylococcus (15 %), seguidos de Dolosigranulum (8 %) y Streptococcus (7 %). En los niños hospitalizados, un porcentaje considerablemente superior tenía un predominio de Staphylococcus en vez de Moraxella o Corynebacterium/Dolosigranulum (57 %, 14 % y 17 % respectivamente). Los autores del estudio dedujeron que el riesgo de bronquiolitis asociado a una microbiota nasal dominada por Staphylococcus es 5 veces superior al asociado a una microbiota nasal con predominio de Moraxella. Los bebés cuya flora nasal contenía las tres especies en proporciones similares también presentaban un riesgo elevado. Por el contrario, la naturaleza del virus específico no tenía ninguna incidencia.

En opinión de los autores, estos resultados deberían alentar a no centrar el enfoque terapéutico de la bronquiolitis en el virus sino en la microbiota respiratoria.

Bibliografia :

Hasegawa K. et al. Nasal Airway Microbiota Profile and Severe Bronchiolitis in Infants A Case-control Study. Pediatr Infect Dis J 2017;36:1044–1051