Masticar es bueno para el cerebro

La masticación sirve para triturar los alimentos y mezclarlos con la saliva, lo que facilita la deglución y la digestión. Desde principios del siglo pasado, se cree que contribuye igualmente a controlar los niveles de estrés y a mejorar el rendimiento cerebral. Por lo tanto, con la edad, ¿cuáles son las repercusiones en la salud de una disminución de la capacidad de masticación?

 

En el útero, el feto ya mastica su cordón umbilical y participa al mismo tiempo a su propio desarrollo cerebral. Los años pasan y la salud bucal se deteriora; la pérdida de dientes y la dificultad para salivar se añaden a una salud más frágil y conllevan su conjunto de molestias, cuyas consecuencias merecen ser evaluadas.

Problemas cognitivos

Se han analizado más de cien estudios científicos sobre el tema que nos han proporcionado algunos elementos de respuesta. Las funciones cognitivas como la memoria, el lenguaje o incluso el aprendizaje parecen verse afectadas. De hecho, la pérdida de la dentadura, la disminución de la masticación y la falta de cuidados dentales se asocian con un mayor número de casos de demencia de tipo Alzheimer. Además, masticar estimula la salivación y permite evitar un desequilibrio de nuestra flora bucal (o disbiosis), el cual se puede dar en algunas enfermedades como la esquizofrenia. Por último, un mal estado bucodental asociado con una disbiosis bucal facilita, además de la desnutrición, el paso a la sangre de algunas bacterias nocivas cuyo objetivo último es atacar al corazón.

La masticación estimula el cerebro

Algunos estudios describen los efectos de la masticación a corto plazo y demuestran que está asociada con una mejora de la memoria inmediata y de las facultades de cálculo. El aporte de glucosa hacia el cerebro o el aumento del ritmo cardíaco podrían estar implicados en este mecanismo. Por su parte, las imágenes diagnósticas permiten analizar la incidencia a más largo plazo y muestran un aumento de la actividad en algunas zonas del cerebro, principalmente aquellas implicadas en los movimientos y la atención. Un investigador estadounidense demostró incluso que el número de dientes naturales estaría relacionado con la estimulación del hipocampo, la zona de la memoria a largo plazo. Aunque en la actualidad se estima que son suficientes unos veinte dientes para una masticación eficaz, todavía es pronto para recomendar el mascado (lápiz, dedos, chicle, regaliz, etc.) a nuestros mayores: para algunos de ellos, la masticación ya es deficiente. Para empezar, será necesario determinar si mascar mejora las capacidades cognitivas y la salud, o si los trastornos de esta función tienen un efecto negativo. Mejorar la salud bucodental y conservar una masticación de calidad parece fundamental para nuestro cerebro y nuestra salud en general.

 

Bibliografia :

S. Miquel, M. Aspiras, et J. E. L. Day. Does reduced mastication influence cognitive and systemic health during aging? Physiol. Behav., vol. 188, p. 239‑250, mai 2018.