¿Qué relación hay entre el consumo de antibióticos durante el embarazo y el eccema del bebé?
Por supuesto, cuando surge una infección durante el embarazo, el tratamiento médico es imprescindible. Sin embargo, ¿cabe la posibilidad de que los antibióticos empleados dejen una pequeña huella en la piel del bebé? Un análisis reciente basado en más de 4 millones de niños revela la existencia de una relación débil pero constante con la aparición de eccema.
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La dermatitis atópica, que constituye la forma más común de eccema, afecta aproximadamente a uno de cada cinco niños. La piel presenta enrojecimiento, sequedad y picor, debido a que una barrera cutánea debilitada permite la pérdida de agua y facilita la penetración de sustancias irritantes. Esta afección, que suele manifestarse antes de los dos años, a menudo desaparece por sí sola. Sin embargo, también puede representar el primer paso hacia otras alergias, tales como el asma, la fiebre del heno o las alergias alimentarias. Si bien, en un sentido estricto, el término «eccema» resulta más general, la mayoría de las personas emplean ambos conceptos de forma intercambiable. En el caso de los niños, esta situación puede constituir una etapa temprana de lo que la comunidad médica denomina la «marcha atópica».
Dermatitis atópica y eccema
La dermatitis atópica es una afección cutánea de carácter crónico que cursa con picor, originada por el debilitamiento de la barrera de la piel. Por su parte, «eccema» constituye un concepto más general, si bien ambos términos se emplean con frecuencia de forma indistinta para hacer referencia a una misma realidad.
Los primeros 1 000 días
Período que abarca desde la concepción hasta el segundo cumpleaños del niño, etapa crucial durante la cual se desarrollan tanto la microbiota como el sistema inmunitario. Lo que sucede en esta fase puede tener repercusiones a largo plazo.
Una relación tenue, pero observada en numerosas ocasiones
Según un análisis previo realizado sobre aproximadamente 34 millones de embarazos, casi uno de cada cuatro implica la administración de antibióticos. Un equipo de investigadores1 húngaros e indonesios recopiló 30 estudios centrados en la exposición prenatal a los antibióticos, lo que abarca una muestra superior a los 4,1 millones de madres y los 4,3 millones de niños. Tras ponderar diversos factores maternos —tales como la edad, la presencia de alergias y el hábito de fumar—, se observa que los niños expuestos antes del nacimiento presentan un incremento del riesgo de entre el 22% y el 32% de desarrollar eccema (según la corrección aplicada a los datos para neutralizar el sesgo de publicación). Esta asociación alude a la probabilidad global de aparición del eccema, pero no constituye en ningún caso una predicción exacta del riesgo para un caso individual. Esta relación tendía a acentuarse ligeramente con cada curso adicional de antibióticos, si bien un único tratamiento ya se asociaba a un ligero incremento.
De hecho, en tres de los trabajos analizados, dicha asociación se reforzaba con exposiciones repetidas, aunque los autores recalcan la escasez de datos disponibles sobre este aspecto en concreto. Cabe señalar que se trata meramente de una asociación y no de una prueba de causalidad, dado que los propios investigadores estiman que el nivel de certeza de los datos sigue siendo bajo. Asimismo, al no disponer de datos comparativos entre el primer, el segundo o el tercer trimestre de gestación, resulta imposible extraer conclusiones definitivas acerca del momento exacto del tratamiento prenatal. Por último, esta relación resultó más marcada en los estudios europeos, mientras que no se observó en absoluto en los estudios estadounidenses. Dicha asociación tampoco alcanzó la significación estadística en aquellos análisis limitados a investigaciones de gran envergadura o a los casos de eccema diagnosticados directamente mediante historiales médicos. En opinión de los autores, aunque el incremento resulta reducido para un niño en particular, podría tener repercusiones a escala poblacional, debido al elevado número de embarazos y niños afectados.
Antibióticos prenatales e intraparto
El término «prenatales» alude a aquellos antibióticos que se toman a lo largo del embarazo, mientras que «intraparto» se refiere a los que se administran durante el trabajo de parto y el alumbramiento. Este estudio reveló una relación débil con los primeros, pero ninguna con los segundos.
¿Por qué un medicamento llegaría a la piel?
La hipótesis principal apunta directamente hacia la microbiota. De hecho, los antibióticos tienen la capacidad de alterar la flora intestinal y vaginal de la madre. Ocurre que el bebé hereda sus primeros microbios en el momento de nacer. Y esta exposición microbiana temprana podría desempeñar un papel clave en la formación del sistema inmunitario en desarrollo del niño, convirtiendo de este modo a la microbiota materna en el eslabón perdido entre el embarazo y la futura salud cutánea. Se puede considerar a estos microorganismos como los primeros tutores del sistema inmunitario infantil: si las lecciones iniciales se modifican, lo que el organismo aprende también podría cambiar. Sin embargo, los estudios realizados no han medido este efecto de forma directa. Los investigadores tampoco pudieron distinguir los efectos derivados de los diferentes tipos de antibióticos, de las dosis empleadas o de la duración de los tratamientos. Por otra parte, la administración de antibióticos durante el parto no mostró ninguna relación significativa, si bien únicamente cuatro estudios se interesaron en esta cuestión. Sin embargo, esta observación no descarta la existencia de una asociación vinculada al parto, ya que el grado de certeza de los datos relativos al uso de antibióticos en torno al momento del parto es muy bajo.
Seis cosas esenciales que hay que saber sobre los antibióticos
Sea como fuere, nada de esto justifica rechazar un tratamiento prescrito por el médico, dado que los antibióticos continúan siendo indispensables en caso de infección materna. Por este motivo, los autores recomiendan recurrir a los antibióticos durante el embarazo exclusivamente cuando sea estrictamente necesario, procurando ajustar la duración de la pauta y seleccionar el medicamento más adecuado.Para concluir, cabe recordar que el eccema puede obedecer a múltiples factores adicionales, tales como los antecedentes familiares o la presencia de ciertas variantes en el gen de la filagrina, que son esenciales para ayudar a la piel a desarrollar su capa protectora.
Microbiota materna
Conjunto de microorganismos que habitan en el intestino y la vagina de la madre. La microbiota vaginal, en particular, contribuye a moldear la microbiota intestinal del recién nacido, motivo por el cual se están llevando a cabo diversas investigaciones sobre el consumo de antibióticos durante el embarazo.
1. Petrás S, Vargané Szabó B, Kiss T, Bahar MA, Csupor D, Tóth B. Prenatal maternal antibiotic use increases the risk of childhood eczema: a systematic review and meta-analysis. Sci Rep. 2026;16:21156. doi:10.1038/s41598-026-51441-x
Véase también