Alzheimer: cómo el intestino nos hace perder la cabeza

Actu GP : Alzheimer : comment notre intestin nous fait perdre la tête

Se confirma la relación entre un desequilibrio de la microbiota intestinal y la enfermedad de Alzheimer. Este estudio describe los mecanismos subyacentes e identifica dos eslabones débiles: la inflamación y las funciones de barrera del intestino y el cerebro.

 

El número de estudios publicados cada mes sobre la influencia de la microbiota intestinal en el funcionamiento del cerebro puede hacernos perder la cabeza... Muchos de estos estudios se interesan en las repercusiones de un desequilibrio de la microbiota intestinal en la aparición o progresión de la enfermedad de Alzheimer (EA). En este caso, un grupo de investigadores intentó determinar por qué medios las bacterias intestinales intervenían en la enfermedad, más específicamente en la acumulación de los famosos depósitos amiloides.

Seguir la pista del intestino hasta el cerebro

Para ello, reunieron unas 90 personas de 50 a 85 años, con o sin EA, para seguir la pista del eje intestino-cerebro. Llevaron a cabo análisis para evaluar la presencia en la sangre de: 1/ moléculas procedentes de las bacterias de la microbiota intestinal, 2/ moléculas inflamatorias y 3/ marcadores característicos de una alteración de la barrera intestinal (que permite a los compuestos presentes en el intestino pasar a la circulación sanguínea) y de la barrera hematoencefálica (que permite a los compuestos pasar de la sangre al cerebro). También se midió la presencia de depósitos amiloides en el cerebro, todo ello con el objetivo de encontrar asociaciones entre todos estos parámetros y deducir los mecanismos implicados.

Papel de ciertos compuestos bacterianos e inflamatorios

Esta búsqueda resultó fructuosa puesto que se encontraron numerosas correlaciones estrechas; por ejemplo, entre los depósitos amiloides, por una parte, y la inflamación y la presencia en la sangre de compuestos procedentes de la microbiota intestinal, por otra parte, o también entre estos compuestos y la alteración de la permeabilidad de las barreras antes mencionadas. Por lo tanto, un desequilibrio de la microbiota intestinal podría desencadenar un mecanismo inflamatorio capaz de alterar las barreras de protección del organismo y provocar una fuga de compuestos hacia el cerebro y la posible formación de placas amiloides. Esta perspectiva abre nuevas vías terapéuticas, como la administración de un cóctel de bacterias beneficiosas (probióticos) para preservar el equilibrio de la microbiota, en especial en las personas de alto riesgo. No obstante, aún falta precisar la composición de este cóctel.

 

Bibliografia:

Marizzoni M, Cattaneo A, Mirabelli P, et al. Short-Chain Fatty Acids and Lipopolysaccharide as Mediators Between Gut Dysbiosis and Amyloid Pathology in Alzheimer's Disease. J Alzheimers Dis. 2020;78(2):683-697