Los deportistas tienen una microbiota más eficiente

Los beneficios del deporte son de sobra conocidos, pero apenas se está empezando a investigar su relación con la microbiota. Un equipo irlandés estudió los efectos de la actividad física en nuestra flora intestinal.

 

Además del corazón, el cerebro o los músculos, la microbiota se beneficia de manera insospechada de la actividad física, así como de sus repercusiones beneficiosas en el organismo. Este estudio no se limita a la mera observación de las bacterias, sino que también se interesa por su metabolismo, es decir, por su propio funcionamiento. Para ello, se compararon 40 jugadores profesionales de rugby con 46 controles sedentarios, los cuales se estratificaron en función de su corpulencia (personas con sobrepeso/personas delgadas). Los participantes respondieron a un cuestionario sobre su alimentación y se tomaron y analizaron muestras de heces y de orina.

Mayor diversidad bacteriana en los deportistas

La comparación de las muestras de heces permitió determinar de forma indirecta las bacterias que componían la flora intestinal. Como era de esperarse, los resultados muestran una diversidad microbiana mayor en los deportistas: de hecho, ya se había demostrado con anterioridad que existía una relación entre la actividad física intensiva complementada con una dieta adaptada, y el aumento de la diversidad microbiana. Por lo tanto, los investigadores quisieron verificar que la actividad física tenía, al mismo tiempo, consecuencias en el metabolismo bacteriano.

Un metabolismo «fortalecido»

Se realizó el análisis de los metabolitos —los compuestos finales producidos por las bacterias— en las muestras de orina y de heces. Se observó que los deportistas tenían un mayor metabolismo bacteriano, lo que permite, por ejemplo, la biosíntesis de antibióticos o una mayor producción de aminoácidos esenciales en todos los procesos vitales. En especial, los deportistas tienen una mayor concentración de ácidos grasos de cadena corta, los cuales ejercen efectos beneficiosos comprobados en el sistema inmunitario, la integridad de las células del colon y las funciones cerebrales. Curiosamente, se encontraron concentraciones similares de estos ácidos grasos en los controles delgados cuya microbiota era más parecida a la de los deportistas.

¿Una prescripción universal?

Según los autores, sin embargo, es posible que el aumento de la actividad física en personas con sobrepeso u obesas pueda otorgar los mismos beneficios metabólicos que se observan en la microbiota de los deportistas. Estos resultados confirman la relación entre el ejercicio físico y la salud metabólica. Ofrecen ciertas perspectivas en materia de optimización de la dieta para deportistas, e incluso para la población general. Los investigadores consideran que estudios más detallados quizás permitirían desarrollar técnicas de manipulación de la microbiota con fines terapéuticos y profilácticos.

 

Bibliografia :

W. Barton et al., « The microbiome of professional athletes differs from that of more sedentary subjects in composition and particularly at the functional metabolic level », Gut, vol. 67, no 4, p. 625‑633, avr. 2018.