Nuestra microbiota intestinal determina nuestras capacidades cognitivas

Un estudio confirma que la microbiota intestinal modula el desarrollo cognitivo del ser humano, especialmente la capacidad comunicativa, a través del eje intestino-cerebro.

 

El primer año de vida corresponde al período clave del establecimiento de la microbiota intestinal. Esta colonización microbiana se verá influenciada por numerosos factores: el tipo de parto (vaginal/cesárea), factores medioambientales (alimentación, enfermedades, ingesta de antibióticos...) y genéticos. Este período también corresponde a la fase de maduración más intensa y rápida del cerebro. Aunque aún han de demostrarse, las hipótesis actuales sugieren un vínculo entre la constitución de la flora intestinal y el desarrollo cerebral.

Un equipo americano llevó a cabo un estudio en el que analizó la flora intestinal de bebés de un año: en función del grupo bacteriano principal los pequeños pacientes pudieron ser separados en tres grupos diferentes. Los investigadores evaluaron las capacidades cognitivas de los niños de 1 año y/o 2 años con ayuda de la escalas Mullen (motricidad global, motricidad fina, comprensión visual, lenguaje expresivo y receptivo). Contrariamente a la hipótesis inicial de los investigadores, la diversidad de la microbiota se correlacionó inversamente con mejores rendimientos cognitivos. La explicación de los autores: la maduración posterior puede estar asociada con un período de mayor plasticidad cerebral, lo que resulta en un mejor desarrollo cognitivo. Según afirman, este descubrimiento podría abrir perspectivas terapéuticas para el tratamiento de problemas de desarrollo que vienen acompañados de retraso lingüístico o cognitivo.

 

Bibliografia 
Carlson, Xia et al. 2017. Infant gut microbiome associated with cognitive development. Biological Psychiatry http://dx.doi.org/10.1016/j.biopsych.2017.06.021