¡Una vida más larga y con buena salud gracias a las bacterias!

¿Se podrán retrasar algún día los efectos de la edad? Podemos tener esperanzas si creemos en las conclusiones de un estudio que asegura que sólo bastaría con restaurar nuestra flora intestinal.

Evidentemente, todos deseamos una mayor esperanza de vida pero con buena salud. Numerosos estudios han demostrado que ciertos genes y otras pequeñas moléculas están asociados a una vida más larga. No obstante, una mayor esperanza de vida no es necesariamente sinónimo de una vida con buena salud. Por el contrario, parece que ciertas mutaciones que permiten prolongar la esperanza de vida están asociadas a un estado de salud más débil. ¿Estos mecanismos, que parecen actuar en conjunto, podrían hacerlo de manera independiente? ¿Y si se hace intervenir a la microbiota? De hecho, sabemos que ésta participa en la buena salud del organismo mejorando su sistema inmunitario y protegiéndolo de los patógenos. Por lo tanto, podemos suponer que el envejecimiento, al alterar este ecosistema, contribuye a la degradación del estado de salud.

Un equipo estadounidense se ha interesado en ciertas moléculas muy pequeñas (el indol y sus derivados), secretadas por bacterias de la flora intestinal, que desempeñarían una función importante en el control de la esperanza de vida con buena salud. Parece que el indol protege el organismo hospedador contra las infecciones. Para estudiar la relación entre microbiota y esperanza de vida con buena salud, los investigadores alimentaron animales de edad avanzada (gusanos, moscas y ratones) con bacterias productoras o no productoras de indol. Luego, midieron diversos parámetros indicadores de juventud y de buena salud (movilidad, ausencia de parálisis, resistencia a factores de estrés). En los animales que habían recibido un suplemento de indol se produjo un aumento en la esperanza de vida con buena salud, presentando mayor capacidad para tolerar ciertos tipos de estrés.

¿Y en el ser humano? Podemos imaginar que sucede lo mismo y que el envejecimiento provoca menor producción de indol. Según los autores del estudio, una alimentación rica en verduras con indoles (coles, brócoli...), un suplemento de bacterias productoras de indol mediante probióticos, prebióticos o trasplante fecal, o incluso la administración directa de indol, podrían ser métodos eficaces para contrarrestar los efectos de una disbiosis asociada a la edad y retrasar los efectos del envejecimiento.

Bibliografia:
Sonowal, Swimm et al. Indoles from commensal bacteria extend healthspan. Pnas, published online, August 21, 2017.