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Aterosclerosis

La aterosclerosis se caracteriza por una acumulación de cuerpos grasos en la pared de las arterias, que puede provocar desde un simple estrechamiento hasta la obstrucción total de los vasos sanguíneos. Las nuevas vías de prevención proyectan centrarse en la alimentación y la flora intestinal. 

Las placas de ateroma o placas de lípidos constituidas especialmente por colesterol son muy comunes; existen en todos los adultos. Su engrosamiento puede obstruir la circulación sanguínea, la irrigación de los órganos se vuelve insuficiente y esto provoca dolores y alteraciones del ritmo cardíaco. Una reacción inflamatoria local puede provocar la ruptura de la placa. Cuando las placas se vuelven inestables y se agrietan, las consecuencias son dramáticas: provocan el 80 % de los casos de muerte súbita. La ruptura de una placa también puede provocar un infarto de miocardio o un accidente cerebrovascular  (ACV). Aunque parece existir una predisposición genética, se han identificado factores de riesgo: el exceso de colesterol y el tabaco.

Las bacterias y la alimentación en tela de juicio

La microbiota intestinal podría contribuir a la inestabilidad de las placas y, en consecuencia, 
a su ruptura. Algunas bacterias, así como los compuestos que liberan, provocarían una reacción inflamatoria que a largo plazo daría lugar a la ruptura de la placa de aretoma. La disbiosis, es decir, el desequilibrio en la composición de la microbiota, también podría aumentar el riesgo de aterosclerosis ante una alimentación rica en lípidos. Además, las bacterias desempeñan un papel importante ya que se ha demostrado que las infecciones y en particular la infección de las encías (periodontitis) son factores de riesgo para la aterosclerosis.

De la prevención a los probióticos

La prevención es esencial: una buena alimentación, la pérdida de peso, dejar el tabaco, etc. Por otra parte, determinados medicamentos pueden tener un efecto beneficioso en las personas de alto riesgo que padecen aterosclerosis. Actualmente se realizan estudios para averiguar si ciertos alimentos o probióticos podrían reducir el riesgo de aterosclerosis. La dieta mediterránea es muy conveniente como preventivo. Una nueva era terapéutica podría centrarse directamente en el intestino para controlar el desarrollo de la placa de aretoma.