Dinámica de la microbiota vaginal y vulvovaginitis fúngica
Datos recientes invitan a dejar de ver a Candida como la única levadura patógena en caso de vulvovaginitis fúngica recidivante, o candidiasis vulvovaginal recidivante, en la que Nakaseomyces glabratus desempeñaría un papel clave, y a explorar el restablecimiento de una microbiota dominada por los lactobacilos como línea de investigación para prevenir las recidivas.
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Acerca de este artículo
Del 70 al 75 % de las mujeres presentarán al menos un episodio de vulvovaginitis fúngica —comúnmente llamada micosis vaginal o candidiasis vulvovaginal— a lo largo de su vida, con síntomas que pueden incluir prurito, dolor vulvar y pérdidas vaginales anormales, y alrededor del 8 % desarrollarán una forma recidivante1, es decir, cerca de 138 millones de mujeres en el mundo2.
Vulvovaginitis fúngica
Infección de la vulva y la vagina causada por una levadura oportunista, principalmente Candida albicans o Nakaseomyces glabratus.
Una revisión narrativa publicada en Current Fungal Infection Reports1 sintetiza los datos recientes sobre la interacción entre la microbiota vaginal, en especial Lactobacillus, y las levaduras oportunistas de los géneros Candida y Nakaseomyces, con el fin de comprender mejor su papel en la salud vaginal y las infecciones vaginales de origen fúngico. Los autores proponen cambiar la denominación «candidiasis vulvovaginal» por «vulvovaginitis fúngica», más amplia, que reconoce el papel clínico de otras especies, en especial Nakaseomyces glabratus (antiguamente Candida glabrata) en las formas recidivantes y ciertas vaginitis fúngicas.
Conjunto de los microorganismos que colonizan de forma natural la vagina, cuya composición y estabilidad están estrechamente asociadas a la salud vaginal.
Estado de equilibrio del ecosistema vaginal que asocia integridad de la mucosa, microbiota estable y ausencia de síntomas o inflamación patológica.
Término genérico para cualquier infección de la mucosa vaginal, bacteriana, fúngica o parasitaria.
Ruptura del predominio protector habitual de los lactobacilos que favorece la disbiosis y ciertas infecciones.
Síntoma frecuente asociado a la vulvovaginitis (entre los síntomas posibles: enrojecimiento, picor y sensación de quemazón).
Candida albicans y Nakaseomyces glabratus: dos mecanismos distintos
C. albicans es la especie más documentada, responsable del 63 al 70 % de los casos3 de vulvovaginitis fúngica o candidiasis vulvovaginal. Invade la mucosa a través de una transición hacia la forma hifal, mediada por adhesinas y por la candidalisina, una toxina que activa el inflamasoma.
Nakaseomyces glabratus sigue una lógica opuesta. Varias cohortes mexicanas citadas en la revisión registran su claro predominio en las formas recidivantes, asociado a una disminución de Lactobacillus y un aumento de Bifidobacterium. En lugar de invadir, persiste mediante biopelícula, resistencia al estrés oxidativo y evasión inmunitaria, lo cual explica, en parte, el fracaso frecuente de los antifúngicos clásicos y por qué la especie causal debería orientar el tratamiento.
Especie/s / perfil/es microbiano/s asociado/s : Lactobacillus crispatus (dominante), L. iners (presencia posible, papel ambivalente).
Datos aportados en la revisión : Predominio de L. crispatus generalmente asociado a la homeostasis vaginal y a un entorno poco inflamatorio.
Especie/s / perfil/es microbiano/s asociado/s : Disminución de los lactobacilos; aumento de los anaerobios asociados a la VB, como Gardnerella vaginalis, Prevotella, Atopobium y Sneathia
Datos aportados en la revisión : La VB recidivante podría favorecer las recidivas fúngicas a través de un entorno proinflamatorio; mecanismo propuesto, no demostrado formalmente.
Especie/s / perfil/es microbiano/s asociado/s : Candida albicans.
Datos aportados en la revisión : Principal especie implicada en la vulvovaginitis fúngica (≈ 63-70 % de los casos registrados).
Especie/s / perfil/es microbiano/s asociado/s : Nakaseomyces glabratus (antiguamente Candida glabrata).
Datos aportados en la revisión : Fuerte asociación a las formas recidivantes en las cohortes mexicanas citadas, acompañadas de modificaciones de la microbiota vaginal.
Dinámica lactobacilar y riesgo de recidiva
La pérdida de predominio de Lactobacillus crispatus, especie asociada a la salud vaginal, sobre todo por su papel en la acidificación del medio y la producción de compuestos antimicrobianos, en provecho de estados microbianos más inestables o disbióticos, se asocia a una menor estabilidad del ecosistema vaginal y a una susceptibilidad aumentada a ciertas infecciones vaginales. L. iners ocupa, sin embargo, una posición ambivalente: algunas cepas estabilizan la microbiota, otras favorecen, en cambio, la disbiosis e incluso podrían facilitar el crecimiento filamentoso de C. albicans en ciertas vaginitis e infecciones fúngicas.
La revisión señala también que una vaginosis bacteriana recidivante podría desencadenar una vulvovaginitis fúngica recidivante, al inducir un entorno proinflamatorio que alteraría la tolerancia inmunitaria local a las levaduras. Un mecanismo opuesto, todavía no demostrado formalmente, pero coherente con la frecuencia de las coinfecciones bacterianas y fúngicas descritas en las cohortes citadas.
El impacto de la microbiota genital masculina en la salud femenina
Enfoques restauradores: datos preclínicos y límites actuales
Estos límites terapéuticos y las recidivas después del tratamiento motivan la exploración de enfoques restauradores de la microbiota: trasplante de microbiota vaginal (vaginal microbiota transplantation, VMT), consorcio bacteriano sintético (Synthetic Bacterial Consortia Transplantation, SBCT) y probióticos con L. crispatus. En el ratón, estas estrategias han demostrado su capacidad de reducir la inflamación y han favorecido el restablecimiento del equilibrio de la microbiota en modelos de vaginosis bacteriana. En la mujer, datos con L. crispatus demuestran que puede obtenerse una colonización vaginal después del tratamiento de una vaginosis bacteriana. Sin embargo, estos estudios se centran únicamente en la vaginosis bacteriana: en estos momentos, ningún dato permite validar estos enfoques restauradores para el tratamiento de la propia vulvovaginitis fúngica.
Trasplante de microbiota vaginal (VMT)
Enfoque experimental de transferencia de la microbiota de una donante sana para restablecer el equilibrio vaginal, estudiado como línea de tratamiento, pero no validado en estos momentos para la vulvovaginitis fúngica.
En las formas recidivantes, los datos sintetizados en la revisión señalan la importancia de considerar otras especies diferentes de C. albicans, en especial N. glabratus. Por otra parte el restablecimiento de una microbiota dominada por los lactobacilos constituye una línea de investigación para prevenir las recidivas, que debe validarse clínicamente en la vulvovaginitis fúngica.
1. Ruiz-Higareda, Alvarez-Salas, García-Juárez et al. (2026). Vaginal Microbiota Dynamics as a Key Determinant of Pathogenesis in Fungal Vulvovaginitis. Current Fungal Infection Reports, 20:3. DOI 10.1007/s12281-026-00522-5.
2. Sobel JD, Sobel R. (2018). Current treatment options for vulvovaginal candidiasis caused by azole-resistant Candida species. Expert Opinion on Pharmacotherapy, 19(9):971-977. DOI 10.1080/14656566.2018.1476490.
3. Makanjuola O, Bongomin F, Fayemiwo SA. (2018). An update on the roles of non-albicans Candida species in vulvovaginitis. Journal of Fungi, 4(4):121. DOI 10.3390/jof4040121.
Véase también